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Egipto y el verdadero poder del Ejército

El general al Sisi es jefe de las Fuerzas Armadas de Egipto

El general al Sisi es jefe de las Fuerzas Armadas de Egipto

Cuando cayó Hosni Mubarak en 2011 se formó el Supremo Consejo de las Fuerzas Armadas (SCAF), el organismo de gobierno de las Fuerzas Armadas que dirigió al país hasta la elección del presidente Mursi en 2012

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Se dice que opera como un Estado dentro de un Estado, que goza de privilegios en todos los sectores de la sociedad y que sus miembros viven como una poderosa casta que permanece separada de los demás.

Lo que es un hecho es que las Fuerzas Armadas de Egipto son la entidad más poderosa del país, como quedó demostrado en los hechos más recientes que condujeron a la destitución del presidente democráticamente electo Mohamed Morsi.

Y han estado a cargo del país desde que derrocaron a la monarquía en 1952. Desde entonces, cuatro de los últimos cinco mandatarios egipcios: Gammal Abdel Nasser, Anwar Sadat, Hosni Mubarak y Mohammed Hussein Tantawi, han sido miembros de las Fuerzas Armadas.

Su control no sólo se extiende al ámbito político: también juegan un papel clave en la economía egipcia.

Tal como explica Said Shehata, analista de la BBC, aunque muchos pensaban que desde hace dos años, cuando Mubarak fue despuesto, los militares habían quedado relegados, "los hechos recientes muestran que todavía mantienen un inmenso poder".

Influencia "penetrante"

Cuando cayó Hosni Mubarak en 2011 se formó el Supremo Consejo de las Fuerzas Armadas (SCAF), el organismo de gobierno de las Fuerzas Armadas que dirigió al país hasta la elección del presidente Morsi en 2012.

"La intervención militar esta vez es muy diferente de la ocurrida tras la caída de Hosni Mubarak en febrero de 2011" explica Said Shehata.

"Cuando el SCAF mantuvo el poder como autoridad legislativa y ejecutiva, emitió declaraciones constitucionales y cometió errores" en particular errores que fueron ampliamente criticados por la oposición y la población, por ejemplo, al ordenar las polémicas "pruebas de virginidad" en mujeres detenidas en prisiones militares.

Ese período en el poder le brindó una útil lección a las Fuerzas Armadas: se dieron cuenta que era mejor estar tras de las bambalinas "dirigiendo la obra", que en el escenario, donde podían mostrar sus vulnerabilidades y ser blancos de críticas.

Con un personal de más de 460.000 -y un millón de reservas- las fuerzas armadas poseen vastas tierras y propiedades, lo cual las hace mantener un papel social y económico activo ofreciendo empleo a muchos egipcios.

Sus empresas, además de la producción de la mayoría de sus armas y provisiones, también incluyen una amplia variedad de bienes de consumo.

Como los recursos de las Fuerzas Armadas son secreto de Estado, igual que su presupuesto, no se sabe con certeza cuál el valor de las industrias que poseen.

Los cálculos varían, pero se dice que éstas suman hasta 40% del Producto Nacional Bruto de Egipto.