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Egipto: ¿dónde está el derrocado Mohamed Morsi?

La situación se ha deteriorado en las calles de El Cairo en las últimas horas / Reuters

La situación se ha deteriorado en las calles de El Cairo en las últimas horas / Reuters

Desde el golpe de Estado del 3 de julio que sacó del poder a Mohamed Morsi, primer presidente electo democráticamente en Egipto, los enfrentamientos entre sus simpatizantes y las fuerzas militares han dejado un saldo de más de cien muertos y numerosos heridos

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Pero mientras la atención parece estar centrada en los violentos choques entre ambos bandos, que se producen casi a diario en el marco de protestas, y en los esfuerzos del gobierno interino y la cúpula militar por minar el poder de los Hermanos Musulmanes -la agrupación islamista de cuyas filas surgió Morsi-, una pregunta crucial parece haberse deslizado del centro del debate.

¿Dónde está Morsi? ¿Qué pasó con él?

Desde el 3 de julio, el paradero de Morsi se ha convertido en un misterio. Ninguna foto, ninguna mensaje transmitido en cautiverio. Y, después de la primera semana, ni siquiera abundan los rumores sobre dónde pueda estar.

Lo que se sabe hasta ahora es que se encuentra "en un lugar seguro", que su estado de salud es bueno y, hasta hace algunas horas, que no había sido acusado formalmente de nada.

Este viernes por la mañana la historia dio un giro cuando la agencia estatal de noticias Mena anunció que una corte egipcia ordenó su detención con el fin de investigarlo por sus supuestos contactos con Hamas para escapar de prisión durante los levantamientos de 2011.

Al anunciar los cargos contra Morsi, Mena informó que la detención judicial fue ordenada en principio por 15 días. Su detención, indicó Mena, puede extenderse mientras la investigación continúa en curso. La agencia dijo además que Morsi ya había sido interrogado.

Según la corresponsal de la BBC en El Cairo, Jim Muir, estas declaraciones le dan a las autoridades interinas un amparo legal por mantener detenido a Morsi.

Al menos hasta ahora, se sabe que a Morsi no se le ha permitido contactar a sus familiares, ni tampoco a sus abogados.

Sobre su equipo de gobierno, al menos hay un dato. Según le dijeron a la agencia AFP los familiares de Khaled El-Qazzaz, ministro de Relaciones Exteriores y Essam El-Haddad, asesor principal de Morsi, ambos se habían puesto en contacto con ellos telefónicamente la semana pasada para pedirles una muda de ropa blanca.

Según explica Mohamed Yehia, del Servicio Árabe de la BBC, los prisioneros deben vestirse de blanco para presentarse ante un juicio y de color azul una vez que se determina su condena.

Esto, añade Yehia, podría indicar la inminencia de un juicio, al menos contra su gabinete.

Pedidos desoídos

A principios de esta semana, la familia del depuesto presidente egipcio acusó a los militares de haberlo secuestrado y prometió iniciar un proceso legal contra el jefe del ejército y ministro de Defensa, Abdel Fattah al-Sisi.

"Lo que está pasando con el presidente Morsi es, en todo sentido, una violación a sus derechos humanos", dijo en conferencia de prensa su hijo mayor, Osama Morsi.

"Nuestro padre está retenido e incomunicado, lo cual contraviene las convenciones más básicas de derechos humanos", agregó.

El ejército ha hecho oídos sordos a estos reclamos, así como a los de las organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch o Amnistía Internacional, que condenó su arresto por la falta absoluta de sustento legal, al que calificó de "desaparición forzosa".

"No hay una base legal para su detención, (Morsi y su gabinete) deben ser liberados a menos que se presenten cargos contra ellos y, en ese caso, deberían ser detenidos bajo la protección de la ley, por orden de la fiscalía y se les debe permitir tener acceso a sus abogados y a sus familias", le djio a BBC Mundo Mohamed Lofty, investigador de Amnistía Internacional en Egipto.

A las solicitudes de Estados Unidos y la Unión Europea, el ejército ha respondido de la misma manera. El pedido más reciente, hecho el jueves por el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, también aguarda respuesta.

El costo de mantenerlo incomunicado

Si bien es muy posible que Morsi haya exacerbado la crisis política, justificando su agenda cada vez más impopular con su victoria en las urnas, mantenerlo preso e incomunicado (al igual que a sus ministros) no parece ser la medida más adecuada para debilitar a los Hermanos Musulmanes y menos para salir de la crisis, según Khalil al-Anani, un académico especializado en Medio Oriente de la Universidad de Durham, en Reino Unido.

En su opinión, la detención de Morsi sólo ha servido para fortalecer a la agrupación islamista.

Según un miembro de alta jerarquía de los Hermanos Musulmanes consultado por Al-Anani, aunque la lucha por reinstaurar a Morsi parezca una meta muy poco realista, les permite organizarse alrededor de una causa potente para conseguir el apoyo de sus miembros y evitar críticas y divisiones internas en momentos de crisis.

Es más, si no fuera por el efecto unificador de las protestas en torno a la figura de Morsi, "se abrirían las puertas para que surjan muchas preguntas dentro de las filas de los Hermanos Musulmanes, como cómo pudo ser que el movimiento perdiese poder de forma tan rápida y escandalosa, o quién dentro de los líderes es responsable por lo ocurrido", dice Al-Anani.

Quizás por esta misma razón, los Hermanos Musulmanes no parecen estar demasiado preocupados por la convocatoria hecha esta semana por Al-Sisi, quien llamó al pueblo a salir este viernes a las calles para otorgarle al ejército un mandato para luchar contra "la violencia y el posible terrorismo", en clara alusión a la organización islamista, conjetura Al-Anani.

"Los líderes de este movimiento ven esta confrontación como crucial para recuperar el apoyo del público y mantener su cohesión. La historia muestra que este movimiento florece bajo la represión", dice el académico, haciendo referencia a cómo los Hermanos Musulmanes se expandieron y extendieron su influencia política pese (o gracias) a la represión sistemática del expresidente Hosni Mubarak.

Peter Beaumont, editor de Asuntos Internacionales del periódico semanal británico Observer, también cree que la liberación de Morsi y de su equipo beneficiaría a quienes hoy se encuentran en el poder en Egipto.

"Si hay una lección que dejaron los eventos del último año es que Morsi y los Hermanos Musulmanes no pudieron gobernar el país solos, alienando al resto de los demás actores claves en el paisaje político postrevolucionario de Egipto. Lo opuesto, entonces, debería ser igualmente cierto".

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