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EE UU se prepara para la votación del Congreso sobre Siria

Capitolio en Washington / BBC Mundo

Capitolio en Washington / BBC Mundo

Desde cuando el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, dio un giro sorpresivo y anunció que buscaría el apoyo del Congreso para una intervención en Siria, todos los ojos han estado puestos en lo que pasará esta semana en el Capitolio

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A partir de este lunes, lo congresistas regresan formalmente a Washington tras el receso de verano y ocuparán sus curules con el objetivo de autorizar o rechazar golpes militares contra blancos del gobierno sirio, a raíz de las acusaciones de un ataque químico por parte de las fuerzas del presidente sirio, Bashar al Asad.

Pero la arriesgada jugada de Obama de someter su decisión a un voto parlamentario, lejos de abonarle el terreno para la intervención, ha generado una oleada de preguntas.

Acompañe a BBC Mundo a resolver algunas de ellas.

¿Qué exactamente se va a debatir en el Congreso?

El anuncio del presidente Obama de someter su decisión a un voto en el Congreso vino acompañado de un borrador de resolución con el objetivo expreso de utilizar la fuerza militar para prevenir que se vuelvan a utilizar armas químicas.

El presidente también dejó claro que no sería una intervención ilimitada y no implicaría militares en el terreno.

Acto seguido, el gobierno envió a sus representantes más importantes a que presentaran su caso en diferentes arenas, desde populares programas de televisión hasta comisiones específicas del Senado.

El miércoles, una de esas comisiones, la de Relaciones Exteriores, votó a favor de la resolución, aunque con un cambio notorio propuesto por el senador republicano John McCain, que pedía un incremento en el apoyo a las fuerzas rebeldes.

La medida promete apoyar "cambios decisivos" en el "balance militar de poder actual" en Siria, prohíbe las fuerzas militares en el terreno y establece un periodo de 60 días -con una posible extensión de 30- en los que EE UU puede usar la fuerza en Siria.

Con la aprobación de la comisión, la resolución pasó a manos de la plenaria del Senado, donde se espera una votación esta semana.

Y de ahí el tema debe pasar a la Cámara de Representantes, donde Obama ha tenido su mayor oposición.

¿Cuándo se espera una decisión?

Esa es la pregunta del millón.

Está previsto que el debate como tal comience este lunes y se dice que lo más temprano que los 100 senadores podrían tomar una decisión -aunque la fecha no está decidida- es el miércoles.

Y puede haber trabas de procedimiento de parte de los congresistas que se opongan a la acción militar.

Eso sin contar lo que ocurra en la Cámara de Representantes -controlada por los republicanos- si el Senado da un voto positivo.

La Cámara puede producir su propio borrador de una resolución sobre Siria o puede tomar la versión del Senado.

Si la Cámara aprueba una versión diferente a la del Senado, los líderes de ambas cámaras tienen que llegar a un compromiso y enviar el documento de vuelta a ambas cámaras para una votación final.

¿Cuáles son los congresistas más influyentes en esta decisión?

Una de las figuras clave es Nancy Pelosi, la líder de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, que está a favor de la intervención militar y que puede influir en una porción considerable de los votos demócratas en la cámara baja.

Obama, sorpresivamente, también ha recibido el apoyo de dos pesos pesados republicanos de la Cámara: John Boehner y Eric Cantor.

Este apoyo es clave para el presidente, pues muchos de sus proyectos han sido desechados precisamente en la Cámara. Pero todavía falta ver cuántos votos pueden arrastrar estas dos figuras.

Otro republicano también está jugando un rol clave: el excandidato presidencial John McCain, que tiene una voz poderosa, escuchada por los miembros de su partido, cuando se trata de política exterior. El visto bueno a la resolución en la comisión de Relaciones Exteriores del Senado se logró tras incluir un cambio que propuso McCain.

Pero también hay varios políticos que han expresado sus dudas sobre el proyecto, entre ellos Ted Cruz y Rand Paul. Ambos son figuras ascendentes en el Partido Republicano y ambos han llamado la atención por su oposición a las políticas de Obama.

Paul, al igual que el senador Marco Rubio, votó contra la propuesta en la comisión de Relaciones Exteriores.

¿Qué está en juego para Obama?

Aunque el senador republicano John McCain fue pillado in fraganti mientras jugaba póker en su celular durante uno de los comités del Senado, el que realmente ha estado apostando en los últimos días es el presidente Obama.

Presentar la propuesta para que se decida en el Congreso es una jugada arriesgada, especialmente teniendo en cuenta que un voto positivo no está para nada garantizado.

Pero detrás hay razones importantes: cuando tomó esa decisión, Obama se encontraba atrapado en sus propias líneas rojas, con cada vez menos apoyo internacional tras el retiro de países importantes como Alemania y Reino Unido.

Someter su idea a voto le permite, por un lado, ganar tiempo para buscar más aliados y esperar los hallazgos de los inspectores de Naciones Unidas que investigaron los ataques.

Por el otro, le ayuda a obtener legitimidad en casa, donde hay una oposición pública considerable. Obama quiere blindarse ante las consecuencias de una eventual intervención al poner el peso en los hombros de los congresistas.

Al mismo tiempo, sin embargo, algunos le critican que esté dejando pasar tanto tiempo antes de intervenir en una situación dramática en Siria. Otros señalan que someter la acción a voto es una señal de debilidad cuando él dice que tiene la potestad de declarar un ataque limitado.

De cualquier manera, lo cierto es que Obama se está jugando mucho capital político, no sólo con miras a las elecciones parlamentarias del próximo año sino también en cuanto a su legado presidencial.

¿Y qué pasa si el voto es negativo?

Si el Congreso vota a favor de la intervención, Obama tendrá un soporte para el ataque que lleva defendiendo durante días. Podrá no contar con el apoyo internacional de aliados clave, pero sí tendría el aval del Congreso de su propio país y además unos lineamientos claros de lo que estaría autorizado a hacer.

Pero un voto negativo no sólo sería un golpe duro para un mandatario que ha desplegado a prácticamente todo su equipo para que abogue por la intervención, sino que lo dejaría aun más solo.

Algunos analistas han agregado que Obama quedaría confirmado como un "lame duck" (pato débil), que en el lenguaje político anglosajón describe a un mandatario que está a cargo pero sin poder real. Y esto podría tener consecuencias sobre las demás políticas de su gobierno.

Sin embargo, en caso de perder la apuesta, el gobierno podría argumentar que el país es una democracia más fuerte, un lugar donde las decisiones más importantes recaen sobre los representantes del pueblo, así éstas vayan en contra de la voluntad del mandatario de turno.

Por el momento, los defensores del ataque argumentan que una votación negativa debilitaría a Estados Unidos en el exterior y enviaría una señal equivocada a quienes cometen abusos como los de Siria.

Pero en el país muchos están cansados de las guerras y, a juzgar por las encuestas, una buena parte de los ciudadanos se sentirían aliviados de que su país no se embarque en un nuevo enfrentamiento.

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