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El mensaje de ley, orden y miedo de Donald Trump el día que aceptó la nominación del Partido Republicano

Trump aseguró que será el candidato de la "ley y el orden" / Getty Images

Trump aseguró que será el candidato de la "ley y el orden" / Getty Images

En el discurso central de la convención de su partido en Cleveland, se comprometió aún más con el discurso radical, de tintes autoritarios

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Por: Luis Fajardo

Este jueves, al aceptar la nominación republicana a la candidatura presidencial, Donald Trump dobló la apuesta con la que entró a la carrera por la Casa Blanca hace casi 14 meses.

En el discurso central de la convención de su partido en Cleveland, se comprometió aún más con el discurso radical, de tintes autoritarios, que ha sido su marca en esta campaña.

Presentó un panorama dramáticamente sombrío de su país. Calificó a su contendora demócrata, Hillary Clinton, de criminal. Y luego de esbozar la visión de un país indefenso y aterrorizado ante males de origen extranjero, aseguró que él será el candidato de la "ley y el orden", que le otorgue voz a los que sienten que no la tienen.

Algunos habían vaticinado que al dirigirse al electorado entero como candidato oficial de su partido, Trump moderaría su discurso. En cambio, el magnate ratificó varios de los puntos más controversiales de los argumentos que usó en las elecciones primarias.

Aseguró que "nada le afectaba más" que la violencia que él asegura proviene de la inmigración de indocumentados cruzando la frontera con México. Y ratificó su promesa de construir una muralla fronteriza.

También, invocando amenazas del Medio Oriente, aseguró que de ganar, suspendería totalmente la inmigración de países "comprometidos por el terrorismo". Y aseguró que estaba listo para romper tratados comerciales con México y replantear las relaciones económicas con China para hacerlos más favorables a Estados Unidos.

Una nación atormentada

Hay que devolverse varias décadas en la historia de Estados Unidos para encontrar una campaña que emplease un tono tan sombrío para buscar seducir al votante estadounidense.

Los candidatos exitosos del partido republicano en la política contemporánea estadounidense desde la época del expresidente Ronald Reagan, apelaron a un discurso optimista, presentándose como dirigentes sonrientes y generosos en una sociedad feliz.

Trump, en cambio, se presentó en el discurso del jueves como el caudillo que puede salvar a una nación atormentada, al borde del abismo.

Tal vez la última vez que un candidato ganó con un discurso semejante, fue con la llegada al poder en 1968 de Richard Nixon, quien también se presentó como el exponente de la "ley y el orden" frente a lo que muchos veían como la anarquía rampante de la década de 1960.

Una visión que comparten hoy muchos de los seguidores de Trump, ante lo que ven como el desorden social expresado en atentados, ataques y manifestaciones contra la policía, junto con la inseguridad económica que experimentan por la competencia extranjera y la resistencia que sienten a los cambios culturales que ha traído la inmigración.

En 1968 Nixon apeló a lo que llamaba a la "mayoría silenciosa" del país que aborrecía la inestabilidad y quería ante todo, orden y estabilidad.

La misma estabilidad que este jueves prometió Trump.

El mensaje de Ivanka

En el discurso que antecedió al del magnate, su hija Ivanka presentó una cara mucho más amable, orientada sin duda al electorado femenino, que según las encuestas duda en apoyar a Trump.

Ivanka habló de mejorar las leyes laborales para proteger a las madres trabajadoras e insistió en la naturaleza bondadosa de su padre.

Pero el mensaje central de la noche, a cargo del candidato, fue uno de fuerza y de confrontación.

La polarización en la discusión política ha sido una constante de la política estadounidense por décadas. Pero es excepcional una situación en la que el candidato oficial de uno de los dos partidos acusara directamente a su contraparte de ser un criminal.

Eso fue lo que hizo Trump al sostener que "el mayor logro de Hillary Clinton es haber cometido crímenes tan oprobiosos y salirse con la suya".

El multimillonario neoyorquino ha presentado sus cartas ante el electorado, comprometiéndose con una plataforma de "ley y orden", confiando en que el miedo y la incomodidad que muchos estadounidenses sienten ante las perspectivas de su futuro los convencerán de acogerse a su promesa de protección.

Faltan poco más de 100 días para saber si los votantes comparten el diagnóstico extremo y la promesa de mano dura con la que Trump espera llegar a la Casa Blanca.