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La hija del Doctor Muerte, el nazi más buscado del mundo

Heim realizó horrendos experimentos en el campo de concentración de Mauthausen | Foto: BBC

Heim realizó horrendos experimentos en el campo de concentración de Mauthausen | Foto: BBC

A Heim se lo buscó siguiendo pistas falsas o incompletas en Austria, Suiza y Venezuela

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Durante el año 2006 Waltraut Böser, una mujer en el sur de Chile, huía de la prensa.

Pocos días antes, según su testimonio, había visto por primera vez el rostro de su padre.

Aparecía en una fotografía en el diario. Era Aribert Heim, exoficial del cuerpo de elite de los nazis, la SS, y prófugo desde hacía más de 40 años. Simon Wiesenthal, el famoso caza-nazis que sobrevivió a los campos de concentración del Tercer Reich, lo había bautizado "Doctor Muerte".

La prensa, la policía y la Fundación Wiesenthal -creada para la persecución de criminales nazis- se agolparon ante la puerta de Böser, la hija, en la ciudad de Puerto Montt, en el sur de Chile, siguiendo la última pista de una investigación que se arrastraba sin éxito por décadas.

Detenido y liberado al final de la Segunda Guerra Mundial, el doctor Heim había desaparecido en 1962, cuando los sobrevivientes del campo de concentración Mauthausen comenzaron a hablar de las atrocidades allí cometidas.

Experimentos en Mauthausen

Heim había estado asignado durante varias semanas a Mauthausen, en Austria, el campo donde el régimen nazi destinaba a los "enemigos incorregibles del Tercer Reich". Se lo acusaba de coleccionar cráneos e inyectar bencina en el corazón de sus víctimas.

Tras la guerra, los sobrevivientes de Mauthausen declararon ante la policía y la Justicia las atrocidades que se imputaban al Doctor Muerte, aunque el hombre siempre negó todos los cargos.

Heim fue juzgado en ausencia en Alemania en 1979. El ex SS -que había recibido la Cruz de Hierro, la condecoración militar reinstaurada durante el Tercer Reich, por su servicio en el frente este durante la Segunda Guerra- se había fugado de Alemania 17 años antes.

Se lo buscó siguiendo pistas falsas o incompletas en Austria, Suiza, Venezuela y, con gran despliegue de prensa, en la isla española de Ibiza, en 2005.

Fue en esa época, en que las esperanzas de encontrarlo a él y otros prófugos nazis empezaban a desaparecer, cuando surgió la pista de la hija en Chile.

"No lo conozco"

El director del Centro Wiesenthal en Israel, Efraím Zuroff, viajó desde Jerusalén para tratar de entrevistarla personalmente.

"No quería hablar conmigo, me pedía que la dejara en paz", recuerda hoy para BBC Mundo.

En el campo de concentración de Mauthausen, en Austria, Heim realizó horrendos experimentos.

Tras un intenso asedio, un equipo de televisión alemán consiguió las declaraciones de Böser.

"Pueden seguirme para siempre. Nunca encontrarán a mi padre, porque no lo conozco", les dijo desde su auto, en una calle sin salida.

¿Cómo había llegado a Chile la hija de Heim? ¿Y qué sabía del hombre que encabezaba la lista de criminales nazis más buscados en el mundo?

La mentira del padre muerto

La propia Böser, que todavía se niega a hablar con la prensa, contó por primera vez parte de su historia a la periodista alemana Souad Mekhennet y a su colega estadounidense Nicholas Kulish, coautores del libro sobre la fuga de Heim "El nazi eterno", publicado en marzo de este año en Estados Unidos y países de Europa.

"Nos tomó tiempo ganarnos su confianza", relata Mekhennet a BBC Mundo.

"Después de cinco años y medio de investigación logramos reunirnos con ella. Me alegro de que la hayamos convencido. Igual que otros, ella fue parte de las personas que resultaron arrastradas en la búsqueda de Heim".

Después de cinco años y medio de investigación logramos reunirnos con ella. Me alegro de que la hayamos convencido. Igual que otros, ella fue parte de las personas que resultaron arrastradas en la búsqueda de Heim

El libro cuenta que Böser nació en julio de 1942, en medio de la Segunda Guerra Mundial, cuando sus padres ya estaban separados. Heim sólo firmó el acta de nacimiento. El régimen nazi desplegaba su poder en Europa y el doctor ya trabajaba en el temido campo de concentración de Mauthausen.

La niña creció en la Europa de posguerra, en una ciudad austríaca de montaña, convencida de que su padre había muerto, afirma Souad Mekhennet.

Esquiaba desde los 5 años. Alta y atlética, tenía "gran parecido físico con su padre", describe la autora.

"Waltraut nunca conoció a su padre. Cuando le preguntó, su madre le dijo que había muerto y ella lo creyó. Lo mismo le dijo la Cruz Roja en Munich".

"En algún momento incluso fue a la casa de la madre de Heim que le reiteró que estaba muerto, lo que era obviamente mentira. Heim estaba vivo y de hecho vivió en Alemania tras la guerra, en un barrio muy agradable; se había casado y era padre de otros dos hijos", afirma Mekhennet.

Mientras Aribert Heim huía de la justicia y abandonaba Alemania para siempre, no muy lejos, su hija mayor se titulaba de química farmacéutica.

Luego trabajó en Ginebra. Hablaba varios idiomas y gracias a eso, cuenta el libro, atendía a los clientes extranjeros, como la actriz italiana Sofía Loren.

En Lausanne, Böser conoció a un chileno. Se casaron en Europa, planearon un viaje desde Canadá a lo largo de Norteamérica y finalmente llegaron a Chile. Se instalaron en el sur donde, según el libro, Böser trató de aprender la lengua mapuche.

"Ella siguió con su vida y un día se encontró a los periodistas y los caza-nazis en la puerta de su casa preguntándole dónde escondía a su padre. En ese momento se dio cuenta de que no le habían dicho la verdad", dice Meckhennet.

Paradero secreto

La mayoría de las teorías y la evidencia que recogieron los propios Mekhennet y Kulish apuntan a que Aribert Heim se escondió en Egipto.

El libro cuenta que se instaló en un hotel en la capital, El Cairo, donde nadie le preguntó por su pasado.

Vivía de las propiedades que fue perdiendo a medida que lo buscaban. Se convirtió al islamismo, tomó otro nombre.

Uno de los hijos de su matrimonio en Alemania lo visitaba. Pese a ello, y a que la policía alemana intervino los teléfonos de la familia, nunca logró dar con él.

Heim murió de cáncer en la pieza donde vivía, la mañana siguiente al cierre de las Olimpíadas de Barcelona 1992, que vio por televisión. Quería donar su cuerpo a una universidad, pero la religión musulmana se lo impidió.

Finalmente fue inhumado "en una tumba común, como un indigente", dice el libro. Nunca reconoció culpa alguna. Sólo fue juzgado en ausencia en Alemania y se lo declaró culpable.

Maleta reveladora

Además de describir la fuga de Heim, el libro de Meckhennet y Kulish muestra las pruebas de su vida en El Cairo: una maleta con documentos personales del nazi que los periodistas publicaron en exclusiva mundial en The New York Times, en 2009.

Los autores plantean además que, al huir, Heim se condenó a sí mismo al exilio y condenó a parte de su familia a una vida bajo vigilancia.

Sólo la hija mayor que llegó a Chile pensando que su padre había muerto logró hacer su vida y seguir adelante, destaca Meckhennet.

"Es la única que tiene hijos y nietos. Es una mujer fuerte, que se hizo a sí misma y que en los últimos años ha tratado de saber cuál es la verdad de lo que pasó con su padre".

Este año, la Fundación Wiesenthal sacó a Heim de la lista de criminales más buscados. "Ya tendría 100 años", señala a BBC Mundo Efraím Zuroff, directivo de la fundación.

Igual que los autores del libro, Zuroff cree que Heim nunca vino a Latinoamérica.

"No es algo que diga yo, sino las autoridades, los investigadores del caso. Los tiempos no calzan", apunta la periodista Mekhennet.

Zuroff, que se entrevistó con Böser en 2008 en Innsbruck, hace una distinción: una cosa es saber si la hija ayudó a esconder al padre, y otra es si alguna vez lo contactó.

"Ella dice que nunca se encontró con él. Creo que eso es difícil de creer. Pero no tengo prueba de que lo haya ayudado".