• Caracas (Venezuela)

BBC Mundo

Al instante

¿Cuán importante es la raqueta para ser un buen tenista?

Una raqueta de alta gama es sometida a numerosas pruebas antes de salir al público / BBC

Una raqueta de alta gama es sometida a numerosas pruebas antes de salir al público / BBC

Las de madera pasaron a ser de acero. El acero dejó su lugar al carbono y éste, más bien pronto, quedará abandonado por el grafeno 

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Cuando se trata de tecnología, William Hester, antiguo presidente de la Asociación de Tenis de Estados Unidos, era de los tranquilos.

Al hombre, conocido de forma cariñosa como Slew, le preguntaron a finales de los setenta sobre los cambios en el equipamiento que se estaban dando en el tenis. No dudó.

"Puedes jugar con una lata de tomate en un palo de escoba si crees que con eso puedes ganar", declaró.

Por supuesto, su opinión era muy importante. Y vaya cómo han cambiado los tiempos.

Hester murió en 1993 a los 80 años de edad. A lo largo de su vida vio la inmensa evolución del juego.

Las raquetas de madera pasaron a ser de acero. El acero dejó su lugar al carbono y éste, más bien pronto, quedará abandonado por el grafeno.

La tecnología a la hora de crear raquetas es materia muy seria.

Cuando Jimmy Connors se impuso en Wimbledon en 1974, la raqueta de metal ya era parte del circuito: Billie Jean King había ganado el Abierto de Estados Unidos de 1967 con una raqueta de metal aunque luego volvió a la madera.

Pero la alianza de Connors con la nueva tecnología generó división de opiniones entre los jugadores y fanáticos.

Muchos estaban preocupados por la dirección que emprendía el deporte y por si se convertiría en una competición de raquetas y no atletas.

Connors usó su Wilson T2000 hasta mediados de los ochenta, momento en que ya había quedado superado por la tecnología de otros. Sus rivales se habían apuntado a modelos más avanzados.

¿El resultado de toda esta innovación? Un deporte que estaba en el camino del cambio más allá de cualquier consideración.

Bueno, eso es lo que hubiera pasado si los que estaban en el poder no hubieran decidido tomar las riendas del asunto.

A diferencia de Slew Hester, los reguladores del tenis actual, la Federación Internacional de Tenis (FIT) están preocupados por la tecnología al extremo.

Se meten en todo, incluso escudriñan cada bola para probar que cumple los cánones, es decir, bota pero no demasiado.

En su sede de Roehampton, en el suroeste de Londres, se puede encontrar una serie de máquinas diseñadas para poner a prueba el equipamiento.

Acerca de las raquetas, la principal preocupación es que no ofrezcan demasiada potencial.

Si la libertad fuera total, un fabricante podría hacer una raqueta tan buena a la hora de golpear la pelota que el juego caería en una competición de servicios. En otras palabras, extremadamente aburrido.

En la máquina que examina las raquetas, el mango es adherido a un motor que la menea a un ritmo mucho más rápido de lo que el ojo humano puede captar.

Después de llegar a la máxima velocidad, una máquina lanza una pelota en el momento justo para impactar en el centro de las cuerdas.

La bola, golpeada, pasa por un agujero hasta un panel metálico inclinado hacia arriba para frenarla y que caiga de forma gentil en un cubo. Pura ingeniería.

Una computadora mide todo con cuidado y le dice a los ingenieros que la bola iba a 193 km/h, dentro de los límites. Para que se haga una idea, el golpe más veloz que jamás ha dado Andy Murray superó los 230 km/h.

Evolución

El nuevo equipamiento pasa por aquí antes de ser autorizado en el circuito profesional, o en las tiendas.

"No hay nada malo con la innovación", dice Stuart Miller, jefe del departamento científico y técnico de la FIT.

"Pero debemos hacer todo lo necesario para asegurarnos de que trazamos una línea justa entre permitir la innovación y que el deporte evolucione y asegurarnos de que los jugadores son quienes ganan el partido y no el equipamiento", agrega.

Por todo el almacén de la FTI están las raquetas que fallaron las pruebas. Una tiene las cuerdas por fuera del marco y otras tienen la cabeza cómicamente grande.

Las decisiones que se toman acá tienen un impacto enorme en el juego. Equivocarse y dejar pasar una raqueta que diera demasiada ventaja a los jugadores podría desprestigiar el juego.

"Pequeña diferencia"

En Fórmula 1, deporte definido por la tecnología, la competición es tanto sobre el piloto como el auto.

Los fanáticos suelen hablar de que los mejores pilotos pueden haber tenido un mal año por tener una montura poco competitiva.

Esto sería una pesadilla para el tenis. Que un jugador con dinero pueda conseguirse una raqueta personalizada para que se adapte mejor a su juego, ¿le da eso una ventaja injusta?

"Puede hacer una pequeña diferencia", dice Miles Maclagan, un entrenador de élite que tiene a Andy Murray y Laura Robson entre sus antiguos pupilos.

"Pero tienes que echarle horas, tener las cualidades y determinación para tener éxito".

No hay raqueta que pueda reemplazar el corazón y el esfuerzo, asegura.

Futuro tecnológico

El cambio más dramático en las raquetas fue la transición de la madera al acero.

Y ahora hay muchos materiales esperando a hacerse un hueco. Los principales fabricantes están buscando poder hacer uso del grafeno, más rígido y ligero que cualquier metal conocido, como le explicaron a la BBC en la fábrica de Head en Austria.

Otros cambios menos obvios han venido con la inclusión de sensores que monitorean cómo juegas para evaluar los golpes con más profundidad de lo que jamás un entrenador podría hacer.

Y en vísperas del primer gran torneo de la temporada, el Abierto de Australia, todos estos cambios tecnológicos están siendo puestos en la cancha, mientras el espíritu del deporte sigue intacto.

"Por supuesto, le queremos dar a cada jugador la raqueta que le permita ser lo mejor posible", afirma Ralf Schwenger, jefe de investigación de Head.

"Por otro lado, tampoco queremos alterar la naturaleza del juego".