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Corea del Sur: la ciudad que entierra a sus jóvenes tras la tragedia del ferry

Una ciudad y un colegio son el epicentro del dolor de una tragedia nacional | AP

Una ciudad y un colegio son el epicentro del dolor de una tragedia nacional | AP

Ansan es la ciudad portuaria ubicada al sudoeste de Seúl de la que provenían la mayoría de los pasajeros: 325 estudiantes del colegio Danwon High School que viajaban en el ferry Sewol a la isla de Jeju, de los cuales 250 habrían muerto

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Una ciudad y un colegio son el epicentro del dolor de una tragedia nacional.

La tragedia del ferry surcoreano Sewol, que se hundió el pasado 16 de abril con 476 personas a bordo, ha cobrado en estas dos semanas varias facetas o varios rostros: la dimensión política, con la renuncia del primer ministro y la disculpa de la presidenta; la investigación judicial, con arrestos y allanamientos a la compañía naviera Chonghaejin Marine; la agotadora búsqueda de cuerpos con decenas de buzos desafiando condiciones climáticas adversas en la aguas cercanas a las isla de Jindo; y Ansan.

Ansan es la ciudad portuaria ubicada al sudoeste de Seúl de la que provenían la mayoría de los pasajeros: 325 estudiantes del colegio Danwon High School que viajaban en el ferry Sewol a la isla de Jeju, de los cuales 250 habrían muerto.

La mayoría de los 75 sobrevivientes han dejado los hospitales donde estaban internados pero nadie sabe cuándo regresarán a clases, ni ellos ni los 13 estudiantes que declinaron el viaje a Jeju.

Las aulas de la escuela que los esperaban solo han recibido en los últimos días la procesión de padres que se han quebrado al ver ramos de flores blancas sobre los pupitres vacíos.

Como recuerdan corresponsales enviados con urgencia a Ansan, una costumbre surocoreana establece que los muertos realicen una última visita a los lugares donde pasaron sus vidas, por lo que el colegio Danwon ha visto pasar decenas de cortejos fúnebres, caravanas de autos y autobuses detrás de la carroza negra decorada con flores.

Los alumnos de otros cursos que han regresado a clases y filas de maestros con sus cabezas inclinadas han sido los mudos testigos de estas visitas.

"Muchos de los alumnos sienten culpa y resentimiento. Algunos están completamente en blanco, incapaces de expresar ningún sentimiento", dijo a las agencia de noticias la psiquiatra Hong Hyun-ju, uno de los 50 profesionales que ofrecen asistencia psicológica a estudiantes, maestros y padres a las afueras del colegio.

Altar

Los hospitales de Ansan, que funcionan también como casas funerarias, han celebrado más de 150 funerales en la última semana.

Pero decenas de padres no podrían tener la oportunidad de cumplir con las antiguas costumbres ni de despedir a sus hijos.

El hallazgo por parte de un grupo de pescadores del cuerpo de una de las víctimas del Sewol a más de un kilómetro de donde se hundió el barco hace temer que los cadáveres de unas 89 personas que continúan desaparecidas nunca puedan ser recuperados.

Mientras, los pobladores de Ansan no han dejado de desfilar por el altar levantado por las autoridades de la ciudad en el auditorio del Museo Olímpico con las fotos de algunos de los estudiantes que han sido identificados.

Notas y mensajes dirigidos a los estudiantes y a los maestros que viajaban en el Sewol han sido colocados en las paredes, las escaleras, las puertas y las ventanas.

Ante estos mensajes y estas fotos se inclinó su cabeza la presidenta de Corea del Sur, Park Geun-hye, el 29 de abril, el mismo día que pidió disculpas por la lentitud en las operaciones de rescate.

"No sé cómo pedir disculpas por no haber podido prevenir este accidente y por la primera respuesta insuficiente", dijo Park.

Mártir

Un día después, el jefe de la guardia costera surcoreana admitió que el operativo inicial de ayuda no fue ni rápido ni efectivo.

Desde que 174 personas fueran puestas a salvo en las primeras horas tras el accidente, incluyendo el capitán y la mayoría de la tripulación, nadie más ha sido encontrado con vida.

Entre los cuerpos recuperados está el de Park Ji-young, de 22 años, cuyo funeral tuvo lugar en la ciudad portuaria de Incheon, al oeste de Seúl.

Los relatos de los supervivientes recordando los esfuerzos de esta joven miembro de la tripulación por rescatar a otros pasajeros han generado llamados públicos para que sea considerada una mártir.

Estos llamados tienen lugar en medio de la conmoción general por la actitud del capitán del barco al abandonar la nave, los llamados de la tripulación para que los estudiantes permanecieran en sus lugares mientras el barco se hundía (que fueron registrados por los teléfonos inteligentes de los alumnos), y los últimos datos de las investigaciones que apuntan a los cambios en la estructura del barco y a una sobrecarga como posibles causas de la tragedia.

El número oficial de muertos ascendió en las últimas horas a 212.

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