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¿Comienza la era de los guerreros robots?

En el futuro, el avión no tripulado X-47B podría disparar sin intervención humana / BBC

En el futuro, el avión no tripulado X-47B podría disparar sin intervención humana / BBC

La era de las guerras de los aviones no tripulados ya llegó, y la era de las guerras robot podría estar acercándose rápidamente

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Ya existen muestras de esto, como el X-47B, un avión con forma de cabeza de flecha que puede volar en una misión por propia cuenta, sin la participación de un "piloto" desde tierra.

También hay sistemas de misiles como el Patriot, que puede identificar y atacar objetivos de forma automática.

Y a partir de allí no es descabellado pensar en un auténtico guerrero robot armado, un desarrollo de enormes implicaciones para la forma como concebimos el combate bélico.

Sobre una alfombra en un laboratorio del Instituto de Tecnología de Georgia, en Atlanta, los robots del profesor Henrik Christensen se encuentran a la caza de insurgentes. Lucen como una especie soportes para tortas sobre ruedas.

Christensen y su equipo de Georgia Tech trabajan en un proyecto financiado por la compañía de defensa BAE Systems.

Robots de guerra

Henrik Christensen desarrolla robots que puedan medir escondites enemigos.

El objetivo es la creación de vehículos no tripulados programados para mapear escondites enemigos, lo que permite que los soldados humanos obtengan información vital sobre un edificio desde una distancia segura.

"Estos robots básicamente se diseminarán", dice Christensen. "Atravesarán el entorno y registrarán su aspecto, de forma que, en el momento en que los humanos entren al edificio, ya dispondrán de gran cantidad de información de inteligencia acerca de lo que está pasando allí".

El énfasis en este proyecto es el reconocimiento y obtención de información. Sin embargo, la literatura científica ha planteado la posibilidad de robots armados, programados para comportarse como langostas u otros insectos, que formarán enjambres a medida que los objetivos enemigos aparezcan en el campo de batalla.

Cada miembro del enjambre robótico podría cargar una ojiva pequeña o utilizar su energía cinética para atacar un objetivo.

Peter W. Singer, un experto en el futuro de la guerra del Instituto Brookings, en Washington DC, dice que la llegada del robot guerrero al campo de batalla plantea interrogantes profundas.

El robot conocido como Turtlebot podría reconocer el terreno en un campo de batalla.

"De vez en cuando en la historia aparece una tecnología que cambia las reglas del juego", dice. "Surgen inventos como la pólvora, como la ametralladora, la bomba atómica, la computadora… y la robótica es una de esas".

"Cuando señalamos que puede ser un elemento de cambio", dice, "lo que significa es que afecta a todo, desde las tácticas que usa la gente en el terreno, la doctrina y a cómo organizamos nuestras fuerzas, hasta los grandes asuntos de la política, el derecho, la ética, o cuándo y dónde vamos a la guerra".

La dimensión ética

Jody Williams, la estadounidense ganadora del Premio Nobel de la Paz en 1997 por su trabajo al frente de la campaña para prohibir las minas terrestres antipersonales, insiste que los sistemas autónomos que se desarrollan actualmente, en su debido tiempo podrán liberar una fuerza letal.

Williams destaca que hay que abandonar el uso de palabras sin valor moral "sistemas de armas autónomas".

"Preferimos llamarlos robots asesinos", dice, definiéndolos como "armas que son letales, armas que pueden matar por su propia cuenta, y en las que no habría ningún ser humano involucrado en el proceso de toma de decisión. Cuando supe de esto por primera vez, honestamente me sentí horrorizada", afirma.

"Encuentro repulsiva la sola idea de que unos seres humanos se dediquen a crear máquinas que pueden ser usadas para matar a otros seres humanos".

Pero el profesor Ronald Arkin, del Instituto de Tecnología de Georgia, tiene una opinión diferente.

Arkin propone el concepto de un sistema de armas controlado por un "gobernador moral".

Esto no contempla a ningún ser humano tirando físicamente del gatillo, pero estaría programado para cumplir con las leyes internacionales de la guerra y las normas de combate.

"Todo el mundo levanta sus brazos y dice 'Oh, malvados robots; oh, robots asesinos'", pero agrega: "Hay soldados asesinos. Las atrocidades ocurren desde que existe la guerra".

Su respuesta es simple: "Hay que usar la tecnología para reducir de las bajas de no combatientes en el campo de batalla".

Él cree que "la aplicación juiciosa de sistemas robóticos éticos puede lograr eso, si es que somos tan tontos como nación, y como un mundo, para seguir con la guerra".

Arkin no es un promotor de las armas y claramente ha reflexionado sobre estos asuntos.

También hay otro aspecto en este debate que tal vez podría ser un poderoso estímulo para tomar precauciones. En la actualidad, EE.UU. es uno de los líderes tecnológicos en este campo pero, como dice Singer, esta situación no durará por siempre.

"La realidad es que, además de Estados Unidos, en este momento hay 76 países con programas de robótica militar", dice.

"Esta es una tecnología de rápida proliferación y acceder a ella es bastante fácil".

"Usted puede, por unos cientos de dólares, comprar un pequeño avión no tripulado que un par de años atrás estaba limitado a los militares. Esto no es algo que se pueda interpretar a través de una lente estadounidense. Es un preocupación global".
Sin humanos

Así como la tecnología de los aviones no tripulados se está extendiendo rápidamente, dándole mucha mayor relevancia a los debates sobre asesinatos selectivos, también la tecnología robótica se extenderá y planteará interrogantes acerca de cómo estas armas pueden ser utilizadas o si deben ser controladas.

La posibilidad de una tecnología armamentística totalmente autónoma, sin participación de humanos, todavía está un poco lejos.

Jody Williams, sin embargo, no espera que llegue ese momento.

La ganadora del Premio Nobel planea lanzar una campaña internacional para que se declare ilegal la investigación de armas robóticas. Su objetivo es "una prohibición completa de robots que tengan la capacidad de matar".

"Si se les permite continuar con la investigación, el desarrollo y, finalmente, su uso, la guerra cambiará para siempre de una forma absolutamente aterradora".

Arkin tiene una visión diferente de los argumentos éticos.

Dice que prohibir directamente este tipo de robots, sin hacer la investigación para saber si pueden reducir las bajas de no combatientes, es hacer "un flaco favor a los que, desgraciadamente, mueren en la guerra a manos de soldados humanos".