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Chávez y Capriles se juegan sus últimas fichas en Venezuela

Hugo Chávez y Henrique Capriles

Hugo Chávez y Henrique Capriles

La respuesta unánime de chavistas, opositores y los aparentemente neutrales gira en torno a la necesidad de hacer algo con la inseguridad

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Venezuela entra en la recta final de una larguísima campaña electoral con ambos candidatos, el presidente Hugo Chávez y el opositor Henrique Capriles, concentrados en movilizar a sus simpatizantes de cara a los comicios del 7 de octubre.

Este último tramo comienza marcado por el brote violento del sábado, cuando tres seguidores de Capriles murieron tiroteados -según denunciaron las filas opositoras- por simpatizantes del oficialismo.

El gobierno, sin embargo, trató de desmarcarse de los hechos anunciando el rápido arresto de los presuntos autores. El presidente Chávez también lamentó lo sucedido durante un discurso.

La violencia no consiguió impedir que el domingo ambos candidatos hicieran una demostración de su capacidad movilizadora al sacar a las calles a miles de seguidores.

Eso sí, a juzgar por discursos de Chávez y Capriles, tampoco resulta sencillo encontrar grandes diferencias respecto a aquellos primeros días de julio, cuando comenzó la contienda.

Aunque en ambos candidatos se denota un cambio de estrategia a la hora de presentarse ante la gente, de lo que dicen, poco hay nuevo más allá de la insistencia de Capriles en la necesidad de organizar un debate, de la que parece haber desistido.

El supuesto asalto final anunciado por el presidente ha consistido en realidad en moderar la duración de sus discursos, que de ser de varias horas, en las últimas ocasiones no han superado los 60 minutos. El contenido, prácticamente el mismo.

Además, se ha podido notar que ha acudido con más frecuencia a la cadena nacional obligatoria, que no es campaña stricto sensu pero que suele aprovechar para hacer alusiones a los males de un gobierno de "la burguesía".

Por su parte, los últimos actos del candidato opositor también presentan una cara bastante parecida a los primeros, si bien es cierto que ha pasado del "casa por casa" y "pueblo por pueblo" a las concentraciones más o menos multitudinarias alrededor de un escenario.

Pero básicamente es lo mismo: sin tocarle a la puerta a los vecinos, pero sigue llegando en un baño de masas, entre empujones saluda, habla y se va.

En el ambiente…

La campaña ha pasado por momentos de cierta crispación, sobre todo desde que el oficialismo se lanzó a airear la carta del miedo a los recortes sociales que supuestamente vendrían en caso de una victoria opositora.

Tampoco ayudó el caso del diputado Juan Carlos Caldera, destacado miembro del equipo de Capriles que fue grabado en un video cuando supuestamente aceptaba un soborno. El candidato reaccionó expulsándolo fulminantemente sin atender a los argumentos del diputado, que habló de un aporte a su campaña para alcalde del año próximo.

Pese a todo, lo que se respira en las calles de Caracas es más bien tranquilidad y un ambiente ciertamente festivo. Pese a lo encendido de los discursos –sobre todo el de Chávez– y la crispación de "opinadores" mediáticos de ambos lados, en la calle es difícil encontrar algo que no sea ilusión por ganar.

De todos los votantes abordados por BBC Mundo para ver qué pensaban, sólo salían de la norma las personas que han preferido no dar su nombre o no hablar en absoluto por considerar la política "un tabú".

La respuesta unánime de chavistas, opositores y los aparentemente neutrales gira en torno a la necesidad de hacer algo con la inseguridad.

Luego, en función del color político, se escuchan frases como que es necesario atender más a los pobres o que son necesarias más libertades económicas y respeto a la seguridad jurídica.

Sólo entre quienes hacen campaña se percibe cierta tensión, pero ellos son los menos.