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Cómo Brasil se convirtió en el país con más cesáreas en el mundo

En Brasil, el 52% de los nacimientos son por cesárea. La Organización Mundial de la Salud recomienda el 15% | BBC Mundo

En Brasil, el 52% de los nacimientos son por cesárea. La Organización Mundial de la Salud recomienda el 15% | BBC Mundo

Cuando la fotógrafa Daniela Toviansky quedó embarazada, comenzó a tomar clases grupales de aeróbic acuático. Ella y sus compañeras compartían un mismo deseo: tener a sus hijos por parto natural. Sin embargo, todas terminaron haciéndose una cesárea. Daniela fue la excepción: su bebé, Sebastián, nació a las 40 semanas como ella había elegido

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Lo que ocurrió con sus compañeras de grupo refleja la situación que atraviesan muchas de las embarazadas brasileñas de hoy día, sobre todo las de clase alta. Y aunque este fenómeno también es muy frecuente en otros países de América Latina, como Argentina, Chile, México y República Dominicana, por nombrar sólo algunos, con 52% de nacimientos por cesárea, Brasil se ha convertido en uno de los países con mayor tasa de nacimientos por este método en el mundo.

En las clínicas privadas el 83% de los bebés nacen por cesáreas y en algunos casos el índice llega al 90%. Así, esta intervención quirúrgica ha dejado de ser un recurso para salvar vidas y se ha convertido en la norma.

¿Cómo fue que se llegó a esta situación? Fallas profundas en la reglamentación del sistema de salud y una lógica perversa en la formación de los profesionales y obstetras que, por cuestiones financieras, terminaron perdiendo la costumbre de recomendar partos normales, son algunas de las causas, agravadas principalmente por la falta de información sobre el tema.

Desinformación

Una encuesta de la Fundación Fiocruz siguió a 437 mujeres en Río de Janeiro que tuvieron sus hijos en el sistema de salud privado. Al principio, el 70% prefería que el parto fuese por cesárea. Pero, finalmente, el 90% lo tuvo por este método. Y, en casi todos los casos, la cirugía se llevó a cabo antes de que la mujer comenzara el trabajo de parto.

La encuesta muestra que en algún momento de los nueve meses de gestación algo sucedió para que la mujer cambiara de idea. Según el sondeo, las mujeres "recibieron poca información sobre las ventajas y desventajas de los dos tipos de parto y los médicos suministraron muy poca información al respecto".

Tanto el informe como los médicos consultados por la BBC indican que las embarazadas, de todas las clases sociales, no están bien informadas.

Muy pocas madres o futuras mamás saben por ejemplo que las cesáreas aumentan el riesgo de un nacimiento prematuro (de menos de 37 semanas de gestación), debido a que puede haber un error de hasta una semana en el cálculo del estado de gestación, y la mayoría de las cesáreas son programadas.

Además de ser la causa de muerte de más de la mitad de los niños, el nacimiento prematuro puede traer dificultades respiratorias y problemas en el amamantamiento.

"Muchas veces, el médico no explica los problemas sexuales vinculados al embarazo", señala Etelvino Trindade, presidente de la Federación Brasileña de Asociaciones de Ginecología y Obstetricia (Febrasgo), "y entonces ellas le preguntan a una vecina o prima que siempre tienen alguna historia escabrosa sobre un parto normal".

"Está muy arraigada la idea de que un parto normal va a hacer que la vagina de la mujer quede muy grande y por lo tanto sexualmente inadecuada", añade. "Por esta razón, la cesárea surge como una alternativa".

Problema de costos

Según los expertos consultados por la BBC, la "industria de la cesárea" comenzó a formarse hace 40 años. "La epidemia de las cesáreas se inició en los años 70, cuando comenzó a ofrecerse como una solución (mediante una sola cirugía) para la esterilización permanente, con la ligadura de trompas", explica la partera Ana Cristina Duarte, una de las principales voces del movimiento para humanizar los partos en el país.

Para Braulio Zorzella, ginecólogo defensor del parto natural e investigador en este campo, el gran culpable es la Agencia Nacional de Salud, que regula los planes de salud en Brasil.

En su opinión, cuando la agencia jerarquizó los procedimientos, terminó dando legitimidad a los presupuestos creado por los planes privados de salud que remuneraban de forma discutible los partos, y esas reglas se mantienen hoy día.

(Un correo enviado por la ANS a la BBC después de la publicación de este artículo niega que la institución haya jerarquizado los procedimientos y dice que nunca ha fijado remuneración para los mismos, ya que esto no le compete).

"Todos los valores se equipararon, y, en un momento determinado, ya no valía la pena para un médico hacer un parto normal desde el punto de vista económico", dice Zorzella.

Es decir, un profesional gana más o menos lo mismo por una cesárea que dura tres horas que por un parto normal que puede durar más de doce.

Por otro lado, sostiene la partera Duarte, el hecho de que la cesárea sea programada es más conveniente porque se evita la incertidumbre de un parto natural.

"No sólo el médico no pierde tiempo, si no que no tiene que cancelar compromisos, consultas privadas o viajes".

Profesionales 24 horas

Los cambios en el sistema de salud en los años 70 y 80, también contribuyeron a la desvalorización de los profesionales vinculados al parto.

Para Trinidade, presidente de Febrasgo, los cambios en el sistema incentivaron la presencia constante de dos ginecólogos durante el parto (anteriormente la partera se encargaba del parto y el obstetra sólo intervenía si se producía una complicación) y así se fue desvalorizando a profesionales como las parteras, comadronas y enfermeras especializadas.

En muchos hospitales hoy día no hay un equipo obstétrico entrenado completamente para asistir un parto normal.

"La infraestructura humana de los hospitales en general es bastante mala", dice Zorzella. "No hay un equipo interdisciplinario con enfermeras obstétricas, parteras, doulas (una asistente sin titulación oficial que proporciona apoyo físico y emocional a las embarazadas durante el embarazo, el parto y el postparto) y anestesistas trabajando en equipo para ayudar a la mujer durante el trabajo de parto".

Además, en muchos hospitales no hay profesionales especializados las 24 horas del día. Los anestesistas por ejemplo, acuden cuando los llaman, en casos de urgencia.

Para no correr el riesgo de llegar a un hospital y que no haya anestesista, muchas mujeres y médicos también prefieren programar una cesárea.

Falta de camas y formación profesional

Otro factor que entra en la ecuación es que hay menos lugares disponibles para el parto, "y una manera de garantizar un lugar en un buen hospital", señala Pedro Octávio de Britto Pereira, obstetra y profesor de la Universidad Federal del Estado de Río de Janeiro, "es reservar un turno para hacerse una cesárea"

Para los hospitales privados, contar con salas de maternidad no es tan rentable, dice Trinidade. "Usar el espacio físico para colocar aparatos más sofisticados como un tomógrafo rinde mucho más. El parto no genera muchas ganancias para los hospitales, por eso prefieren practicar procedimientos más complejos".

Por otra parte, la creencia de que la cesárea no es sólo una opción para casos de emergencia se ve reforzada en las universidades. "Como cada vez hay menos partos normales, cada vez hay menos posibilidades de entrenar a los nuevos médicos en esta práctica, y estos por lo tanto no se sienten capaces para asistir a una mujer en este tipo de parto ya que no dominan todas las técnicas necesarias", explica el ginecólogo Renato Sá.

A esto se le suma también la legalización de la medicina. "El médico es responsable de todo lo que sucede, entonces, cuando te ves en una situación riesgosa optas por la cesárea, porque si hay se produce una complicación o una muerte te preguntarán -si no has hecho una cesárea- por qué no se hizo. Esto hace que los médicos tengan miedo de intentar hacer dar a luz por parto natural" explica Sa.

Con este panorama de bajos salarios, falta de personal auxiliar, poca formación universitaria y el problema legal, los médicos acaban convencidos de que la cesárea es la mejor opción para muchas mujeres.

"En Brasil, la palabra del médico, siempre es la que vale más. Más que la de la embarazada. Y así, los médicos tienen una gran influencia en la opinión pública, y contribuyen a la epidemia de las cesáreas", dice Zorzella.

Esta opinión se ve reforzada por el estudio de la Fundación Fiocruz, que destaca el peso de la opinión médica y la falta de interés de estos profesionales por el parto normal como razones que explican la desinformación de las madres y padres sobre el tema.

Para Zorzella es importante que la Agencia Nacional de Salud establezca metas para que se reduzca en un 5% al año el número de cesáreas en las clínicas privadas. Otros dicen que es necesario trabajar con los estudiantes de medicina para alentar el retorno al parto normal.

Según el informe de Fiocruz, el camino para revertir la situación consiste en brindar información a las mujeres antes y durante el embarazo.

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