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El radioaficionado que logró hablar con la Estación Espacial Internacional

Adrian Lane llevaba un mes tratando de contactar con la nave.

Adrian Lane llevaba un mes tratando de contactar con la nave.

Estableció contacto con la nave que orbita el planeta en un periodo aproximado de 92 minutos, a una velocidad de 7,7 kilómetros por segundo y a una altura de 360 kilómetros

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"Bienvenido a bordo de la Estación Espacial Internacional", escuchó por fin.

El británico Adrian Lane, un radioaficionado de Gloustercershire, llevaba un mes intentando establecer contacto con el centro de investigación tripulado que orbita la Tierra.

Y cuando la voz de uno de los astronautas destinados en el proyecto conjunto de la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio (NASA), la Agencia Espacial Federal Rusa, la Agencia Japonesa de Exploración Espacial, la Agencia Espacial Canadiense y la Agencia Espacial Europea (ESA), no se lo podía creer.

"Me quedé pasmado", cuenta a la BBC.

Y no es para menos. Lo que logró no es tan fácil como llamar por teléfono o escribir un mensaje de texto a un amigo.

La Estación (ISS, por sus siglas en inglés), orbita el planeta en un periodo aproximado de 92 minutos, a una velocidad de 7,7 kilómetros por segundo y a una altura de 360 kilómetros.

La Estación Espacial Internacional orbita el planeta en un periodo aproximado de 92 minutos.

Por lo tanto, quien desee establecer contacto desde un punto fijo de la Tierra tendrá sólo entre uno y 10 minutos para hacerlo, un tiempo que varía de acuerdo a la elevación máxima que alcance la nave sobre el horizonte visible.

45 segundos

Lane escuchó "te recibimos" al final de una "ventana de contacto" de cuatro minutos, como llaman los radioaficionados al margen en el que es posible hacer contacto.

Y pudo mantener una conversación de 45 segundos con uno de los integrantes de la expedición 43, a quien no supo identificar.

Lo hizo gracias a su equipo de radiocomunicación, a través del espectro radioeléctrico con unas banda de frecuencia determinada.

"Era un momento muy frenético en las bandas, con la gente intentando con insistencia establecer contacto", explica.

"Así que simplemente me senté y esperé hasta que esa corriente principal de llamadas cesara", dice. "Fue entonces cuando les llamé yo, y me contestaron".

El astronauta con el que habló no está entre estos, ya que pertenecen a la misión 42, recién terminada.

Con la "adrenalina disparada", el británico tuvo que pensar rápido. Y es que "estos tipos se están alejando constantemente de ti", exclama.

"Les pregunté cómo se ven las estrellas desde allí arriba y me respondieron que, al no haber atmósfera, son realmente brillantes", recuerda.

"También me dijeron que cuando miran abajo, hacia la Tierra, lo que ven es completamente distinto: una masa de color en medio de una gran negrura".

Asegura que está muy contento, pero le supo a poco. "Es una pena que pasara tan rápido".

"Todo un logro"

"La Tierra es una masa de color", le dijeron.

Lane no es el primer radioaficionado en ponerse en contacto con la ISS. En agosto del año pasado, el ruso Andréi Fiódorov logró hablar con Oleg Artémiev, miembro de la expedición 39 y la expedición 40, la tripulación de larga duración de la nave.

Pero aunque no sea ni el único ni el primero, el británico insiste en su mérito: "Es todo un logro, especialmente si tienes en cuenta que (la estación) está sobrevolándome a 7.500 metros por segundo".

Y aunque ya lo haya conseguido, no queda satisfecho.

Por lo que, "no se si lo lograré otra vez, pero seguiré intentándolo".