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Vivir o morir

Gregory Vargas, con la bola, y Luis Bethelmy son claves en las ofensivas de sus equipos | FOTO Ernesto Morgado

Gregory Vargas, con la bola, y Luis Bethelmy son claves en las ofensivas de sus equipos | FOTO Ernesto Morgado

Esta noche se jugará el séptimo y decisivo encuentro de la final en Puerto La Cruz, después de la victoria 77 por 73 de Marinos sobre Cocodrilos

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Las estrategias en una final van más allá de una pizarra y un marcador. Van desde que el camerino visitante amanezca sin agua ni aire acondicionado hasta un ajuste defensivo sobre un jugador. Todo vale.

Ayer Marinos de Anzoátegui lo hizo. Su hogar, el Luis Ramos de Puerto La Cruz, se convirtió en un escudo protector que detuvo las intenciones de Cocodrilos de Caracas de celebrar el título en casa ajena.

Así, bajo la atmósfera del repleto escenario, el Acorazado, con una victoria 77 por 73, forzó el séptimo y decisivo encuentro de la serie final, que se jugará esta noche a las 8:00 en el mismo escenario. Hogar, dulce hogar para Marinos.

"Los detalles nos afectaron bastante. Lo del camerino son cosas comunes en nuestra liga, sobre todo en este tipo de instancias. Pero no tuvimos el enfoque que se requería", lamentó el técnico Néstor Salazar.

Cocodrilos descuidó aspectos del juego que había vigilado sigilosamente en Caracas, donde barrieron en tres juegos a los navales. Permitieron 13 rebotes ofensivos y perdieron la lucha en los tableros con 25 por 34.

"Perdimos 4 pelotas sacando, en esta instancia no puedes cometer estos errores. Ellos tienen confianza con ese juego pero nuestra meta sigue siendo la misma", destacó el estratega de los capitalinos.

Marinos utilizó todo lo que tenía a la mano para vencer a Cocodrilos. Utilizaron a su talismán, Oscar Torres, que a pesar de su lesión estuvo casi dos minutos en cancha. Su ingreso fue más motivacional que deportivo.

"Me siento privilegiado. No tengo cómo explicar el cariño que me tiene la gente. Si eso sirvió de motivación cuenta. En una final todo lo que se pueda hacer es importante", comentó Torres, quien recibió una ovación cuando ingresó a la cancha.

"Todos sabemos lo que él aporta espiritualmente. Nos da apoyo. Fue bueno tenerlo ahí en el banco", confesó Axiers Sucre, dueño de 17 puntos y 9 rebotes en el encuentro.

En las cuatro finales de los últimos cinco años entre ambas divisas sólo la de 2009, que ganó Marinos, se definió en un séptimo partido.

"Todo lo que hemos hecho en la temporada no vale si perdemos el séptimo juego. El que tenga más deseos y ganas se llevará el título", dijo Sucre.

"Sé que ellos se fortalecieron de motivación con la victoria", reconoció Salazar. "Tenemos que tener mucha concentración. Vamos a revisar uno a uno los detalles".

Cocodrilos tendrá que hacerle frente a la rivalidad que define toda una temporada. El trabajo que empezó en diciembre con los entrenamientos se resume en una noche, en la que buscarán el quinto título para la franquicia.

Marinos espera que el gimnasio tenga la misma mística.

Que Torres convierta cada palmada a sus compañeros en un símbolo de motivación para celebrar otro campeonato, el décimo para el club. Hoy es vivir o morir.