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Heissler Guillent y su propio tiempo

Venezuela es uno de los 3 países suramericanos que participarán en los JJOO | Foto AFP

Baloncesto - Referencial | Foto AFP

El piloto señaló que la clasificación olímpica lo motiva para seguir trabajando y vencer a los mejores en Río

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Además de la pelota naranja, el otro elemento que posee una influencia determinante en el juego de baloncesto es el tiempo. Los segundos marcan el desarrollo de cada acción de juego. Por ejemplo, un equipo tiene 24 segundos para atacar el canasto, u ocho para pasar la mitad de la cancha. En otros momentos del partido, también el tiempo ejerce su influencia, cuando prohíbe que un jugador permanezca más de tres segundos en el área de la pintura sin el balón en la mano, o niega la posibilidad que el piloto, o cualquier otro que tenga la pelota en la mano, retenga la pelota sin movimiento por más de cinco segundos.

Heissler Guillent es uno de los jugadores con más tiempo con la pelota en la mano en un juego de baloncesto, por su condición de piloto. El buen manejo de los segundos es una de sus cualidades en el ataque. Asimismo, fuera del tabloncillo, el caraqueño observa el reloj de su vida y reconoce que está en su momento, o en su mejor tiempo.

“Pizarra igualada…3,2,1 lanza Heissler y… ¡ganaron el partido!”, esa narración pertenecía a la imaginación del propio Guillent cuando era un niño, jugando solo en la cancha del barrio Kennedy. Años después, ese juego de imaginación del entonces infante se concretó en el jugador profesional durante el preolímpico de México 2015, en el cual Venezuela resultó campeón y consiguió el boleto a Río de Janeiro 2016.

“Desde muy pequeño entrenaba  y me hacia situaciones del juego en mi mente. He tenido éxito así, y lo sigo haciendo en la actualidad. Son cosas que he trabajado toda mi vida, no es algo improvisado”, manifestó el base de la selección venezolana que se convirtió en el lanzador más efectivo durante el torneo continental, en los últimos segundos del reloj. Guillent logró triples importantes para vencer a la chicharra contra Puerto Rico, Dominicana (mitad de cancha) y Canadá.

Cuando el jugador de Guaros de Lara comenzó su camino con la selección de mayores, las manecillas del reloj avanzaron muy lentamente. El jugador del puesto 1 no hizo el equipo para el premundial de Puerto Rico 2009, en el preolímpico de Mar del Plata no se adaptó al sistema del coach Eric Musselman, y al año siguiente fue excluido del equipo nacional en el repechaje. No obstante, todo empezó a cambiar en el 2014, en el Suramericano de Isla de Margarita.” El año pasado en el suramericano pasó algo similar, el juego uno contra uno es parte de mi trabajo. A veces, al equipo lo tienen descifrado, se nos complica el partido y hay que resolverlo de manera individual”, recordó el caraqueño que ha sido protagonista en dos títulos internacionales consecutivos de la vinotinto del baloncesto.


El reloj y el 5 estrellas. El baloncesto es un deporte de conjunto, aunque a veces Guillent tiene que resolver los partidos de forma individual como lo hizo en el pasado preolímpico. El venezolano promedió 8,1 puntos por partido y tuvo una efectividad de 45  por ciento en tiros de larga distancia. En el Palacio de los Deportes de la capital azteca, el venezolano se erigió como el mejor piloto por encima de los NBA`S Jorge Gutiérrez y Corey Joseph.

“Uno le tiene cierto respeto a cada jugador, pero cuando entras en la cancha lo que quieres es superar al que tienes enfrente. No me importa quien me marque, yo sólo pienso en todo lo que entreno, en todo lo que me preparo en el objetivo que tengo al frente y voy por ello”, aseveró el número 19 de la selección, quien compartió el 5 estrellas del preolímpico junto a Andrew Wiggins de Canadá, Luis Scola y Andrés Nocioni de Argentina, además de Gustavo Ayón de México.

El premio que recibió Guillent por estar en el cinco estelar del torneo fue un reloj, instrumento que marca los segundos en la vida y en el baloncesto. “Yo de verdad no me lo esperaba, ya que estaba cumpliendo un rol dentro de la selección el cual no me permitía estar más de veinte minutos en la cancha porque éramos tres bases. Por los momentos, el reloj está guardado junto a los trofeos. No lo tengo que ver para recordar esos momentos, estoy seguro que nunca se me va a olvidar”, dijo el Conquistador de México y el dueño de su propio tiempo.



rrojas@el-nacional.com