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James quería hacer historia con Wade y Bosh

Dwayne Wayne, LeBron James y Chris Bosh celebran el triunfo de los Heat en la final l Foto: Brendan Smialowski / AFP

Dwayne Wayne, LeBron James y Chris Bosh celebran el triunfo de los Heat en la final l Foto: Brendan Smialowski / AFP

El jugador fue el protagonista de la segunda corona consecutiva del Heat, la víctima esta vez fue un consistente San Antonio

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LeBron James aceptó ser transferido al Heat de Miami, para reunirse con sus amigos Dwayne Wade y Chris Bosh. La jugada no fue caprichosa. Está claro que James apostó a ganador.

“La visión que tuve cuando decidí venir aquí se está haciendo realidad”, declaró James luego de que el Heat derrotó a los Spurs 95-88 en el séptimo partido de la final y ganó el segundo título seguido de la NBA el jueves.

James ya era el mejor jugador de la NBA cuando hace tres años optó por irse de Cleveland a Miami, una decisión que muchos vieron como un indicio de que admitía que no podía ganar un campeonato por sí solo. Tenía claro eso también.

En los tres años que lleva en Miami, LeBron ha jugado la final y ha ganado dos.

Wade, estuvo a la altura de las circunstancias a pesar de tener molestias en una rodilla. Terminó con 23 puntos y 10 rebotes recuperados. El hombre que marcó la diferencia fue James, quien anotó 37 puntos, encestando desde todas las distancias y recuperó 12 rebotes.

Al jugador le costó asumir el papel de líder y definidor, siempre se sintió más cómodo pasando la pelota que buscando el aro desde donde fuera. Pero como quedó demostrado al final del sexto partido y luego en el séptimo, si le dan espacio, LeBron puede anotar desde cualquier lado. Es una revelación, ya que los tiros de mediana y larga distancia no eran uno de sus fuertes antes de venir a Miami.

“Trabajo mucho durante el receso entre temporadas y cuando uno ve los resultados de ese esfuerzo, es algo maravilloso”, declaró James.

En esta final estaban en juego dos visiones de cómo armar un equipo llamado a dominar la liga en la era posterior a Michael Jordan. Los Spurs, conjunto de un mercado pequeño armado a base de contrataciones astutas, es un modelo de consistencia. Y el Heat, hecho a fuerza de inversiones millonarias. Todo el mundo quería ser parte de algún trío de renombre, pero nadie consiguió uno como el que forman James, Wade y Bosh

Por eso fue doloroso el derrumbe de los Spurs en los minutos finales del sexto y el séptimo partidos. Pesó demasiado la fatiga de los veteranos que forman el trío base de San Antonio, Tim Duncan, Tony Parker y Manu Ginóbili.

El Heat está empezando a escribir su historia. No hay límite a lo que podrá hacer en el futuro, a medida que el equipo siga madurando, sobre todo si LeBron continúa mejorando, como lo ha hecho hasta ahora.