• Caracas (Venezuela)

Axel Capriles

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Manotazos de ahogado

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¡Cuidado al acercarte! Los tipos no saben nadar, se están ahogando, los circunda un remolino, están tirando manotazos a diestra y siniestra y hundirán a todos los que se aproximen y estén a su alrededor antes de hundirse ellos, es decir, al país entero. Amedrentan a los trabajadores públicos y al pueblo que no votó por ellos, juramentan como defensora pública a una granuja como Susana Barreiros, designan arbitrariamente magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, resucitan e instalan a última hora el olvidado Parlamento Nacional Comunal, vacían las arcas de los bancos y empresas del Estado, aceleran el saqueo de todos los fondos de la nación, se llevan todo y a todos por delante. No tendrán ningún tipo de escrúpulos y harán lo que les sea posible para mantenerse a flote. Robar, secuestrar, matar, no importa. Y es que la revolución siempre tuvo como único fin la conquista y el disfrute del poder a cualquier precio. La democracia fue solo una máscara, una farsa, la vestimenta necesaria para presentarse en el escenario público con las galas de la aceptación general. Y con el cuento ganaron tiempo. La ficción democrática sirvió para mantener en el redil a la población mientras la revolución dejaba tierra arrasada. Desde el principio Chávez y sus seguidores sabían, y lo repitieron de distintas maneras, que una vez perdida la popularidad, buscarían preservarse en el mando hasta que el destino los alcanzase. Pero ya tienen agua en los pulmones.

El chavismo usará todos los recursos y hará todas las maniobras, las más escabrosas y sucias, para preservar su dominio y limitar el poder de la nueva Asamblea pero en última instancia se encuentra condenado porque para enfrentar la magnitud de la crisis que se le viene encima necesita renegar de su esencia. El petróleo se mantendrá a precios bajos durante todo el año 2016 pero, aun en el caso de que volviera a subir, los hidrocarburos dejaron de ser la palanca de desarrollo que fue en el pasado siglo XX y es insuficiente para mantener a una sociedad crónicamente improductiva pero mucho más grande y compleja. Venezuela cambió. Y esos cambios exigen un conjunto de políticas que son la negación misma del chavismo. Mientras que el cerco internacional se extiende con cada vez más concretas acusaciones sobre los vínculos de altos dirigentes nacionales con el narcotráfico, el nexo de identidad sobre el cual se fundó emocionalmente la revolución, la imagen de Hugo Chávez, también ha perdido su fuerza como fuente de ganancia simbólica. La revolución fue objetivamente un fraude, y la silenciosa y dolorosa percepción de esa traición no tiene vuelta atrás. 

@axelcapriles