• Caracas (Venezuela)

Aurelio Useche

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El general Padrino y la paz

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Recientemente, el general Padrino, ministro de la Defensa en su carácter de jefe del Comando Operacional, ordenó poner en alerta a los componentes de las Fuerzas Armadas para que vayan tomando las acciones operativas con la finalidad de evitar cualquier tipo de situación que alterase la paz interna. Es decir, que mediante una orden pone en posición de combate a los miembros de las Fuerzas Armadas: Ejército, Marina, Aviación, y Guardia Nacional, así como a las fuerzas especiales de reserva de la defensa nacional para que actúen ante las amenazas que puedan ocurrir en los próximos meses, que impliquen alterar la paz nacional. Pareciera que se estaría ordenando a los componentes militares actuar como tropas de invasión y combate, como si se tratase de una intervención extranjera. Pero no es así. Se refiere a eventuales situaciones internas de protesta.

Ciertamente, llaman la atención estas órdenes, por cuanto se menciona alterar la paz. ¿Y es que acaso el pueblo venezolano vive en paz?

Todos los días los venezolanos tienen que salir a intentar comparar los alimentos básicos, obligándose a hacer interminables colas, muchas de las veces de varios kilómetros de longitud, y a enfrentarse a golpes entre ellos para poder tener acceso a un ticket de compra, o a una bolsa con algunos pocos paquetes de harina PAN, entre otros. Para luego llegar a sus casas y no encontrar agua, para lo cual hay que esperar que pasen las cisternas, para apenas tomar unos litros a la semana. Y a esperar en tinieblas, casi toda la noche, porque tampoco hay electricidad. Pero las familias con problemas de salud tampoco encuentran disponibles las medicinas, y mucho menos en los hospitales públicos. Pasan hasta dos y tres semanas para encontrar algún producto farmacéutico, a veces parecido al que el médico le prescribió. Igual situación se observa en los colegios e instituciones docentes, donde no es posible ofrecer clases todo el día, porque no hay agua, ni electricidad, y no hay papales sanitarios, ni jabón, ni nada que sea equivalente. Las clínicas públicas y privadas están progresivamente cerrando, atendiendo como se pueda las emergencias. Y para colmo, la administración pública solo trabajará dos días a la semana.

No se puede andar fuera de la casa ya entrada la noche, por lo peligroso que se han transformado las áreas urbanas y pobladas del país, por los asaltos, violaciones y crímenes que a diario se cometen. Y es tan grave que los propios militares son víctimas de estos asaltos.

El gobierno, en vez de respetar la voluntad popular, se ha dedicado a anular los mandatos de la Asamblea Nacional, electa con 65% de los votos populares favorables a dirigentes políticos de la oposición. Y para ello se ha utilizado y manipulado al TSJ, que de una manera insólita ha creado un régimen jurídico constitucional basado en el cinismo. Desde luego, esta situación no es posible aceptarla, y de algún modo existe irritación y angustia por el funcionamiento del país. 

General Padrino, imagino que usted es consciente de que el país no está en paz. Y por ello aúpa a los militares a que atropellen a la mayoría de venezolanos que diariamente protestan y lo harán cada vez de manera intensa y frecuente porque no soportan ni soportarán la inmensa escasez, la terrible inflación, la inseguridad, la falta de agua, electricidad, medicinas y, para colmo, los abusos y tropelías del TSJ contra los designios de la mayoría nacional. Creo que usted debe estar muy al día con las diferentes encuestas que le dan al presidente Maduro 80% de rechazo a su gestión y que reflejan los deseos de un cambio de régimen y de gobierno. Y a esas mayorías, que están angustiadas, irritadas y decepcionadas, usted pretende utilizar las armas de la Republica para reprimir y combatir, como si se tratase de fuerzas de ocupación. Se trata, general Padrino, de aterrorizar mediante la acción militar a esa mayoría de venezolanos que llenos de hartazgo repudian el régimen del presidente Maduro, del cual usted es ministro.

Se menciona una guerra económica, de factores de poder y hasta de la intromisión del gobierno de Estado Unidos. Toda esta arenga es para esconder y manipular a los más pobres, que hoy representan 70% de la población, y que de una manera desesperanzadora deambulan alrededor de mercados y abastos.

Sin embargo, a medida que la crisis general se profundiza en la población en general: pobres, clases medias, ricos, existe un consenso sobre el mal gobierno que padece la República, y sobre todo que las causas no son atribuibles a los precios del petróleo y a los factores climáticos como El Niño, sino más bien la pésima gestión del gobierno que viene padeciendo el país desde 1999, cuando hace 17 años tomó posesión Hugo Chávez. Y que ahora ha llegado a sus extremos más graves bajo la presidencia de Nicolás Maduro.

Pregúntese usted mismo sobre lo que está pasando en Venezuela, y hágase un examen de conciencia sobre en quiénes recae la responsabilidad y no encontrará otro factor que el gobierno, bajo la conducción de los presidentes Chávez y Maduro.

Pdvsa exportaba 3,2 millones de barriles diarios. De esos, casi 1 millón correspondía a las asociaciones estratégicas. Hoy en día, la producción no supera los 2 millones de barriles diarios. Las refinerías, y en particular Paraguaná, llegaron a refinar y exportar gasolinas reformuladas cercanas a los 900.000 barriles. Hoy en Paraguaná no se procesan más de 250.000 barriles. Pdvsa llegó a ubicarse entre las primeras 5 corporaciones de petróleo del mundo. Hoy es apenas una empresa que esté en el orden 19. Pdvsa, está endeudada, sin recursos propios para invertir, descapitalizada, y con una pésima gerencia. Se tienen dudas muy serias de si esta empresa es reconstruible. Hoy Venezuela importa petróleo y componentes para producir gasolinas.

La Planta de Tacoa, de la Electricidad de Caracas, con una capacidad de 2.000 MW, era una taza de plata cuando esta empresa operaba. Fue estatizada y ahora Tacoa solo puede generar 250 MW. Planta Centro y el Sistema Caroní padecen de los mismos síndromes del resto del sector eléctrico, mala gestión operativa sin ningún mantenimiento. El país tiene una capacidad instalada del orden de los 30.000 MW, pero solo puede generar 17.000 MW; es decir, 56%, cuando la eficiencia debería de estar en el orden de 75%, al menos. La  solución del  gobierno, proceder al racionamiento severo.

Las empresas de cementos fueron expropiadas y hoy no hay producción, ni siquiera para cubrir el consumo interno, ya deprimido por la inmensa recesión  económica del país. Y qué decir de las empresas de Guayana, por cierto, bajo administración de oficiales de la Fuerzas Armadas. Sidor, que exportaba acero, ahora ni siquiera puede con el mercado nacional.

Estos son apenas ejemplos del gran deterioro en que se encuentra Venezuela, y que evidentemente tiene indignada a la población, situación que se observa en Zaraza, Calabozo, el Alto de Escuque, Carache, San Juan de Colón, El Batatal, Bohordal, Mariquitar, Caripe y en cualquier ciudad y población. No es solo Caracas, Valencia, San Cristóbal o Maracaibo. Es toda Venezuela que está indignada.

General Padrino, medite y piense que usted no es eterno; a medida que pasa el tiempo su permanencia en el poder se reduce. Y este problema económico, escasez, recesión e inflación, no se resuelve ni con represión ni militarizando las empresas que producen bienes y servicios. Se resuelve con talento e inteligencia, y encontrando aliados. Pero para ello hay que abandonar la idea de la guerra económica y la inflación inducida. Y mucho menos con tanques de guerra en la calle, maltratando a la gente que solo pide encontrar alimentos, medicinas y servicios públicos como agua, electricidad y transporte público. El tiempo pasa inexorablemente, y en su caso está en su contra. Ayude al gobierno a que reflexione y rectifique. Seguro, se llevarán sorpresas favorables.

Y no hagamos el ridículo del alcalde del municipio Diego Ibarra en Carabobo.