• Caracas (Venezuela)

Aurelio Useche

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Aurelio Useche

Venezuela y Estados Unidos de América

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Nada más absurdo que esa idea de convertir a Venezuela en enemiga de Estados Unidos de América. Y mucho menos manipular a la población sobre una supuesta intención de acción militar sobre Venezuela por parte de Estados Unidos de América.

Nuestros fundadores de la Republica de Venezuela mantuvieron relaciones armoniosas con los líderes de la Revolución Norteamericana, como fue el caso de Miranda con Jefferson.

Cuando las empresas petroleras llegaron a nuestro país a explotar las concesiones que le habían sido otorgadas por el Estado, la pobreza, miseria y atraso eran alarmantes. La mayoría de ellas de capital norteamericano, iniciaron sus labores construyendo campamentos y establecimientos para alojar a sus trabajadores y darles un nivel de vida acorde al que tenían en sus países de origen. Las condiciones de trabajo en el campo representaban alto riesgo para la salud de sus obreros y empleados, la mayoría de ellos ingenieros, geólogos, constructores, entre otros, que tenían como reto  poner a producir petróleo en el menor tiempo posible. Allí se genera una primera influencia determinante para la vida de Venezuela del estilo de vida y cultura de Estados Unidos de América. Mi padre, médico del campo de Caripito y Quiruiquire, me señalaba que los americanos les enseñaron a los venezolanos a vivir decentemente, con buenas viviendas, agua potable, cloacas, electricidad, hospitales modernos, y programas de salud pública, escuelas y centros de educación. Pero, además, se propiciaba la armonía entre quienes trabajan todo el día en labores arduas del campo petrolero, mediante el fomento de los deportes y la recreación en los clubes creado por las empresas con esos fines.

Desde luego, existían problemas laborales producto de la inserción de una necesidad de encontrar al menor costo posible los yacimientos y ponerlos a producir. Fue un choque de culturas en ese sentido, sin lugar a dudas. Todo ello dio lugar a la organización de una institucionalidad del trabajo amparado por la Ley del Trabajo en 1936, pionera en América Latina, por cierto, en el tratamiento legal e institucional de las relaciones entre los patronos y trabajadores de las empresas.

A medida que se incrementaba la actividad de producción y refinación en los campos petroleros, se fueron transfiriendo al país los avances de la tecnología. Se adoptaron normas para el diseño de obras de ingeniería. Y este avance trascendió hasta nuestras universidades. Las empresas petroleras fueron incorporando profesionales venezolanos en las áreas de ingeniería, geología e incluso en medicina y derecho, entre otras. Progresivamente una buena parte de estos profesionales fueron enviados a Estados Unidos a universidades e instituciones técnicas, así como a realizar programas de entrenamiento en las casas matrices de esas empresas.

Ha sido muy importante para el país el traslado de los patrones culturales de desarrollo organizacional y ambiente para el trabajo de las empresas norteamericanas. Con la consolidación de la actividad petrolera, las más importantes empresas manufactureras de automóviles, equipos para el hogar, telecomunicaciones, alimentos, farmacéuticas, de consumo masivo entre muchas otras, se establecieron en Venezuela. Este hecho, ha sido determinante en el proceso de aprendizaje de un vasto sector de la población trabajadora.

Con la presencia de la renta petrolera como motor del crecimiento económico del país, fundamentalmente por sus efectos sobre la economía y el empleo, por la inversión de ingentes recursos en la construcción de infraestructura, el Estado decidió formar técnica y gerencialmente a sus funcionarios y fue así que numerosos profesionales de la ingeniería, economía, medicina, profesores universitarios de variadas disciplinas, entre otros fueron enviados a las mejores universidades del exterior, y de manera particular de Estados Unidos, a realizar estudios de posgrado. En nuestros días, en esas universidades, se han incorporado venezolanos que son destacados profesores e investigadores, quienes representan, de algún modo, el grado de interacción con Estados Unidos.

Existen muchas otras actividades en las cuales la influencia de Estados Unidos ha sido determinante en la conformación de una sociedad moderna en Venezuela. La televisión y el cine, el entretenimiento en general, la moda y las costumbres adoptadas en el vestir, como por ejemplo, el blue jeans, cuyo uso, quizás representa la prenda de vestir mas extendida en la juventud venezolana. Pero entre ellas se destaca el beisbol, introducido en la sangre del país. Más de 100 jugadores venezolanos se destacan en las grandes ligas y se codean con las más brillantes estrellas de ese deporte.

En el campo militar, una gran mayoría de jóvenes oficiales venezolanos fueron enviados a recibir educación y entrenamiento en los principales centros de formación de oficiales del Ejército, Aviación y Marina norteamericanos. Además otros asistieron a distinguidas universidades con la finalidad de obtener estudios de posgrado para complementar su formación universitaria y militar. Los oficiales venezolanos conocieron de cerca los avances tecnológicos en el diseño y uso de las armas. Venezuela fue el primer país de América Latina, que adquirió del gobierno de Estados Unidos los F16, arma poderosa de la fuerza área de ese país.

Cuando se analiza el futuro de nuestra industria petrolera, que no se restringe exclusivamente a Pdvsa, las posibilidades de expansión son inmensas por la concurrencia de dos factores, que son determinantes. Uno la existencia de reservas de petróleo más de 250.000 millones de barriles, la mayoría de ellas de crudo pesado y extrapesado, que hoy día pueden ser producidos y comercializados a costos competitivos. Otro, la ubicación del mercado de consumo más importante del mundo, como es Estados Unidos de América, a solo 4 días de navegación. Allí se consumen en la actualidad alrededor de 22 millones de barriles por día, pero en un futuro cercano este se ubicará en 30 millones, al tomar en cuenta su crecimiento interanual. Esta situación es previsible, no obstante los efectos de las nuevas tecnologías, que implican el uso de otras fuentes de energía.

Antes de fomentar una enemistad, odios y rechazos hacia Estados Unidos, las relaciones deben estar orientadas hacia la cooperación y complementación en el desarrollo de la faja del Orinoco y de la plataforma del Delta, propiciando un intercambio tecnológico y participación de capital, no solamente por el Estado, sino además por el capital privado venezolano y en general mediante una política económica que propicie una participación del ahorro venezolano en estos negocios y no vaya a ser depositado en el exterior, como consecuencia de una política errada de enfrentamientos.

Una política que tenga como objetivo básico la reducción de la pobreza, deberá pasar por la definición de una nueva relación con Estados Unidos, en la cual un acuerdo de cooperación energética a largo plazo tenga como propósito convertir a Venezuela en el primer suplidor de petróleo. Además de un tratado de libre comercio, que complemente las actividades de una economía no petrolera.

Y quien tenga dudas, que le pregunte a Raúl Castro y al gobierno cubano sobre sus verdaderas intenciones en su relación de acercamiento con Estados Unidos de América.