• Caracas (Venezuela)

Aurelio Useche

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Aristóbulo, el control de cambios y la inflación

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En reiteradas ocasiones he leído con mucha atención las declaraciones de Aristóbulo Istúriz, ahora vicepresidente ejecutivo de la República, sobre los temas económicos. Y entre ellos, de una manera significativa, sobre el control de cambios, y ahora recientemente sobre la inflación.

Ha manifestado de manera impositiva y autoritaria, es decir, sin aceptar otras opciones, que el control de cambios es el centro de la política económica, que no tiene discusión alguna porque es inherente a la revolución. Y ello lo plantea de manera absoluta, sin importar las consecuencias perniciosas y las distorsiones que se han originado en la economía venezolana desde febrero de 2003, cuando el gobierno de Hugo Chávez decidió introducir el control de cambios. Desde entonces el tema del control cambiario ha venido siendo central a la política económica del gobierno, siendo los resultados desastrosos para los venezolanos, con pérdidas de reservas en el BCV, fugas de capitales, aumento insólito de importaciones facturadas sin contraparte en la oferta real de bienes importados, una inmensa corrupción, que ha originado una nueva clase de ricos, con mansiones en el Country Club. El tipo de cambio en el mercado paralelo desde 500 bolívares viejos a 1.000 bolívares fuertes, es decir 1.000.000 de bolívares viejos, cuya consecuencia es una escasez brutal de bienes, acompañado de una gran deficiencia en el suministro de servicios públicos como electricidad, agua, entre otros, aduciendo factores climáticos, cuando esa no es la causa fundamental. Pésima administración y cero mantenimientos a las instalaciones y equipos, tanto en la generación de electricidad como en el abastecimiento de agua.

Quizás unos de los efectos más perniciosos del control de cambios sean las restricciones que se les imponen a las inversiones extranjeras, y desde luego al crecimiento económico. Y ello es más evidente desde que los precios del petróleo empezaron a declinar en 2009. Venezuela va para seis años de recesión económica, y entre otras causas por la falta de inversión privada.

En cuanto a la inflación, Aristóbulo ha anunciado una tesis sobre sus causas, que la denomina inflación inducida, que ha puesto al  mundo económico-académico en alerta por esa novedosa teoría, que separaría la inflación de ser considerada como un problema eminentemente de orden monetario, y otros componentes cuyo origen es el efecto conspirativo de los factores de poder económico, en combinación con los Estados Unidos de América, y que Aristóbulo lo denomina inducido. Y que el gobierno denomina la guerra económica.

Pero el gobierno, en su afán de creer que la economía puede recuperarse por la acción del gasto público, y su expansión, aun sin tener fuentes legítimas de financiamiento, como es el dinero creado por la actividad económica real, utiliza indiscriminadamente al Banco Central de Venezuela para financiarse. Y lo que ha logrado es acelerar la inflación de una manera exponencial, lo que hace que Venezuela sea quizás el país del mundo con la mayor tasa de inflación.

Y, Aristóbulo, entender este asunto del origen de la inflación es muy simple. La cantidad de dinero que circula en la economía debe corresponderse con el crecimiento real. Es decir, que la producción de bienes y servicios se incremente regularmente todos los años. Si la liquidez monetaria o cantidad de dinero en circulación creciera al mismo ritmo del PIB, no habría inflación. Pero sucede que con la inyección de dinero creado en el BCV para satisfacer el déficit y los niveles de gasto en una economía que no crece y más bien está en recesión, es decir, produce menos bien y servicios. Y más bien son los precios lo que se incrementan. Y esa es la causa fundamental de la inflación y además del crecimiento del tipo de cambio en el mercado paralelo. Hay una enorme cantidad de bolívares encontrando dónde invertir y como la disponibilidad de dólares en ese mercado es marginal, desde luego la paridad se eleva de manera exponencial.

Ojalá el vicepresidente Aristóbulo utilizara su talento en conocer la realidad económica a fondo y ayudar a un gobierno hundido en la peor crisis económica que Venezuela haya tenido en su historia.

Se empeña en una línea de argumentación que nadie les cree ni los apoya. Y solo les basta decir con la revolución todo, contra ella nada. Pero, si en realidad desean salir exitosos, lo primero que deben hacer es abandonar esta posición de la guerra económica y la inflación inducida. Estoy seguro de que encontrarían muchos aliados sin tuviesen el valor y talento de cambiar la política económica. Pero, la incapacidad y la ignorancia, les impide lo que Deng Xiaoping realizó en China. Cambiar antes de que nos cambien. O incluso Raúl Castro en Cuba. Maduro,  Aristóbulo y Padrino prefieren que los cambien.