• Caracas (Venezuela)

Atanasio Alegre

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El sueño americano y la pesadilla europea

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Para Alex Estacio

 

Bruce Springsteen, the Boss, tiene programado, a comienzos de junio, un concierto en Londres para dar testimonio, según su costumbre, de la cólera que ciertos acontecimientos están desatando en la sociedad norteamericana. Esta vez la cólera parece haberse apoderado de la clase media que ve cómo el crecimiento de los de arriba acelera su descenso hacia los últimos peldaños de la escalera social. En estos primeros días de abril, y a cuenta de un posible trabajo de investigación, tuve la oportunidad de pasar una semana entre Orlando y la población de Sanford. Orlando es una ciudad en alza y Sanford una comunidad estable en una urbanización de clase media con las dificultades propias de estos tiempos. Una noche al salir de la casa, Alex, uno de mi anfitriones en Sanford, me señaló un automóvil en buenas condiciones de uso, aparcado justamente frente a su casa con una pareja que dormía en su interior. 

—Pasan la noche en el auto desde al menos tres o cuatro meses. Esa es su casa, por lo visto.

—Y ¿por qué siempre en el mismo sitio?

—Por una razón muy sencilla, en la casa de al lado  vive un policía.

—Es el sueño americano de estos días –añade Alex con cierta sorna.

Mi anfitrión no se ha tomado la molestia de acercase a la pareja para indagar de quién se trata y por qué se estacionan allí. Mientras la gente no se meta con alguien, cada cual hace la vida que quiere. Ese es el principio que rige la vida americana cuyas calles parecieran dominadas por inmigrantes.

El reflejo de la cólera actual del americano viene vinculado, de una forma o de otra, con la figura  del precandidato republicano Donald Trump.

—¿Cree usted que este hombre ganará las elecciones?

—La pregunta corta no la se. Para larga deberíamos retroceder cuarenta años atrás –ha dicho Michael Goldfarb, uno de los hombres con ideas más claras sobre la actual sociedad norteamericana.

Y este retroceso coincide justamente con la fecha en que Bruce Springsteen puso en circulación su canción –más como balada que como pieza roquera– The river tour. Canción imprescindible en el concierto de Londres. Cuenta en ella cómo aquel joven criado en el fondo del valle por donde discurre el río, en el seno de una familia en la que se le enseñaba a hacer lo mismo que hizo su padre, comienza a ver que los cuatro o cinco elementos por los que se rige la vida americana comenzaban a ser insostenibles una vez que celebra, sin las ceremonias al uso, su matrimonio con Mary. Esos componentes de la vida americana eran la pareja, los hijos, un puesto estable de trabajo, la hipoteca para la casa y el automóvil e incluso para cualquier otra adquisición doméstica mediante préstamo y de manera especial los treinta años trabajados en la misma empresa en la que se jubilará.

El muchacho de la canción comienza a trabajar en una empresa constructora, pero pierde el trabajo al poco tiempo por esas razones de la economía y tal.

Pues bien, en estos cuarenta años trascurridos son justamente esos elementos que componían la vida social del americano los que han ido cambiando: la concepción de la pareja estable, la casa propia, la hipoteca, el trabajo seguro y la dificultad de acceder un día a una pensión digna.

¿Qué ha acontecido? Pues, algunas de estas razones son las que recoge precisamente con un acento típicamente populista el aspirante a la candidatura presidencial Donald Trump. Se sirve de ellas, como lo están haciendo tanto en Francia, Alemania o España las formaciones populistas que denuncian y denuncian, sin cansancio y sin ofrecer soluciones razonables para lo que viene después de la denuncia. Es la teoría del café para todos. ¿Pero quién lo paga? ¿Por cuenta de quién va?

Europa y su máxima representación, cifrada en la Unión Europea, ha logrado aquello que fue –y lo sigue siendo como anhelo– el Estado del bienestar.

Es verdad, en parte. Pensiones garantizadas, la salud (que en Estados Unidos, podía terminar con los ahorros de toda una vida con una semana en el  hospital y que vino a subsanar ahora el medicare, conocido como el Obamacare). Alex me cuenta que gracias a ese recurso del medicare está vivo, pues no hubiera tenido cómo sufragar una enfermedad que supuso un costo de más de medio millón de dólares. ¿Pero perdurará, es tan estable como parece, tanto en Europa como en Estados Unidos ese Estado de bienestar? Trump ha prometido volver, en cuestiones de sanidad, a lo que había.

La cosa es que vivimos tiempos de sobreestimulación que tan bien aprovechan, cuando ello ocurre, los populistas. Calmar, ante todo, la sed de quienes consideran el entretenimiento como una meta. No importan los contratiempos. Uno de ellos es la falta de capacidad de concentración, no solo para tener en cuenta las razones de nuestras limitaciones, sino la facilidad para funcionar por eslóganes en sustitución del razonamiento. El filosofo Schopenhauer que cifró el argumento de su pesimismo en el hecho de que lo mejor que podía suceder al hombre es o no haber nacido o morir cuanto antes, llamó la atención en referencia al peligro de poner de manifiesto las diferencias. Cuando los jabalíes se sienten acosados por el frío, se juntan unos con otros hasta que logran un nivel de calor aceptable. Cuando logran calentarse comienzan de nuevo a atacarse como enemigos jurados. Pues bien, algo parecido acontece con el ser humano en referencia a sus diferencias: mientras muchos de ellos necesitan de sus semejantes, se hacen un nudo unos con ellos, pero satisfechas estas, se comporta mayormente de manera irracional.

Al final de la balada y tal vez de lo que constituye el núcleo de la misma, canta Springsteen que los sueños, si no son verdad, pueden ser mucho más peligrosos que una mentira. O lo que es peor, pasan a ser una pesadilla. Esa pesadilla que hoy acosa a las clases medias tanto en una como en otra parte del Atlántico, o sea, que tanto el sueño americano como el logro del Estado de bienestar europeo van camino de convertirse en una pesadilla. La pesadilla populista. De la que tan buenos ejemplos ofrece hoy Latinoamérica, y de manera especial, la República bolivariana de Venezuela.