• Caracas (Venezuela)

Arnaldo Esté

Al instante

Arnaldo Esté

El petróleo no tiene la culpa

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Presidente, con el debido respeto, hay que decir que todos estamos bien jodidos y que usted, y otros de sus compañeros de proyecto, tienen que estar mucho más que preocupados, destrozados. Ese proyecto fracasó y hay que buscar la mejor manera posible, de cambiar la ruta.

Sabemos de eso y no es sencillo ni fácil. Sobre todo cuando se han sembrado con lenguaje muy enfático, y con frecuencia altisonante, el compromiso y fidelidad con una persona ubicada en la trascendencia.

Pero lo que se nos viene encima, que ya era muy grave, se acrecienta por la caída de los precios de nuestra única fuente de divisas. Estoy repitiendo, y hay que hacerlo, lo que satura las conversaciones, mensajitos y tuits.

Es claro que el fracaso del País no comienza con ésta, una de las varias revoluciones que hemos sufrido. Pero la culpa no la tiene el petróleo a pesar de que es fácil atribuírsela: ¡el maldito excremento del diablo!

Pero no, no la tiene esa pegajosa materia. La tenemos nosotros, la gente que aquí nacimos y vivimos.

Ha sido nuestra la decisión de buscar atajos y mesías, tratando de colearnos en toda cola. El apegarnos a formulas y manuales, el evitar el camino del trabajo, la producción, la búsqueda y la creación.

Y ustedes, los que están en el gobierno, son producto de esa actitud nacional.

No han faltado milagrosos hacedores, beneméritos, redentores, restauradores y tampoco los laudatorios pretendientes que tratan de usar esas figuras como atractores religiosos para poder hacer cosas. Si la gente no comprende la complejidad del proyecto y su realización (entre otras cosas porque es extraño), entonces hay que cultivar la lealtad y la fe a la figura para llevarlos, trapo en los ojos, por el camino de la revolución.

En América se abren los cielos. La mayor parte de los países han tomado caminos originales y flexibles. Colombia se abre a la paz, Uruguay nos muestra que la modestia también puede ser audaz, Brasil sabe de su extensión pero también de sus necesidades y peligros, Chile aprendió a sembrar el cobre, Cuba busca un elegante regreso y  Obama, con sentido de la oportunidad, les presta la corbata. Es necesario, también con ellos el encuentro y la unidad, pero en el respeto y cultivo de la diversidad. Las viejas y malolientes gavetas de izquierdas y derechas, de revolucionarios y contras, de socialismos y capitalismos son reemplazadas por actitudes flexibles y creativas

Año de un necesario aterrizaje que supone unir a lo mejor y a los mejores, del gobierno, de los opositores y de los otros para propuestas viables de reconstrucción. Una transición muy complicada de alcanzar que requiere talento y generosidad.