• Caracas (Venezuela)

Arnaldo Esté

Al instante

Arnaldo Esté

El gobierno polifacético

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La herencia recibida por el gobierno actual del anterior está llena de extravíos compromisos y deudas. Acepto que no es fácil lidiar con ello, y tal vez eso explique las muchas caras. Así que podemos acusarlo de muchas cosas, pero no de des-carado. Ninguna tiene humor, pero, es que, en realidad, no tiene motivos para ello.

Una cara para pedir producción, otra para perseguir y apresar comerciantes.

Una para hablar de libertad, otra para reprimir la expresión y encarcelar opositores.

Una para pedir eficiencia, otra de desorden y postergación de decisiones urgentes.

Una de diligencia expropiadora, otra de empresas y fundos expropiados y quebrados.

Una que se queja de sus ministros, otra que no encuentra gente capaz.

Una para la educación, otra para congelarla y cercar a las universidades.

Una de seguridad alimentaria, y otra que alimenta las colas.

Una de salud y otra con un barrio adentro abandonado y hospitales abarrotados y sin medicinas.

Una que habla de amor y otra congelada ante la inseguridad.

Una de ejército fiel y rojito y otro amenazante.

Una de independencia y otra rentista del piedro-oleo.

Una para las cuentas y otra para las cuentas que no cuadran.

Una para bypasear a la Asamblea Nacional con leyes habilitantes y otra para echarle el muerto del aumento de la gasolina.

Una para el dólar a 6,30 y otra, bien amarga por cierto, para tener que dejarlo al mercado (negro, gris o rojo).

Una que quiere tener reales en la caja y otra cuando sabe que no se tienen.

Una que ofrece regalos sociales y otra que sabe que no puede cumplirlos.

Una para el equipo honrado y otra para el sospechoso que se sienta en la misma mesa.

Una de unidad monolítica alrededor de un mesías y otra para la desintegración del partido.

Una para aferrarse a un discurso y otra para saber que no hay remedio, que la cosa fracasó y que solo queda conservar el poder y sus confusas jerarquías y enredos.

Como si no fuera para el hartazgo, se fabrican enemistades, el vecindario se deslinda y a Samper se le reencaucha. Para él y para cualquier visitante curioso, metieron las colas en el sótano, pero no se puede tapar el sol con un dedo.

Todo esto, de exorbitante, puede sonar a chiste, que no es mi especialidad, pero la verdad es que el gobierno no puede con la carga. Una carga que hace rato que está creciendo.

Uno se pregunta quiénes son los destinatarios de esas caras. Cuál es la tensión  y angustia de los integrantes del gobierno, no solo del gabinete, sino de todos aquellos a los que les toca tomar decisiones. ¿Con cuál de las caras deben alinearse? Provoca ayudarlo.

No crees, señor gobierno, que es hora de dialogar para encontrar esa ayuda.