• Caracas (Venezuela)

Arnaldo Esté

Al instante

La crisis general se transforma en caos

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Caos es pérdida de sentido, extravío. Oí a un analista (discúlpeme, pero no capté su nombre) usar la palabra caos y agregar que la situación de Venezuela rompía los manuales y las historias. Que no se la podía comparar con otro país o situación.

Mientras escribo llegan las noticias de más violencia y saqueos, de la represión gratuita a la manifestación de opositores.

Pero algo parece quedar claro: el presidente será revocado. Este año o el año próximo.

En todo caso habrá un cambio. Los cambios son imprescindibles para salir del caos, pero no son, necesariamente, suficientes. Los cambios, además, deben tener un sentido y la suficiente calidad para propiciar la cohesión, la recuperación ética y de allí retomar la construcción.

Al gobierno se le han propuesto por todas las vías nacionales e internacionales buscar un entendimiento, pero no da ni la menor señal de propiciarlo. Por el contrario, confronta y reprime violando abiertamente la Constitución. Hay quien habla de catorce golpes de Estado, de catorce desconocimientos a las decisiones de la Asamblea Nacional.

Uno se pregunta: ¿qué es lo que los obliga a atrincherarse? Si un movimiento político se respeta y busca perpetuarse como proyecto, ante la derrota sabrá replegarse y esperar mejores tiempos: eso ocurre a cada rato.

¿Serán los intereses y la corrupción de la gente que lo conforman y rodean por lo que se sienten aterrados, al no saber qué hacer con sus bienes y dólares mal habidos?

¿Será la tiesura obligada por el juramento a la fidelidad con el legado del difunto?

¿O serán las dos cosas?

Hay que insistir y presionar en la calle intensificando el juego político tanto para el revocatorio como para negociar.

Pero si el Consejo Nacional Electoral, y su presidente acorralada, se las ingenian, violando también las leyes, sería el año próximo. Y vendrá otro presidente que heredará, no ya la voluntad del difunto, sino este caos. En esa condición, el nuevo presidente tendrá que buscar la negociación, zafarse del juramento y, posiblemente, mirar hacia otro lado evitando enjuiciar a los corruptos.

De ninguna manera la tenemos fácil y hay que pensar en la construcción del país. Una construcción que no deberá repetir los errores que trajeron a este caos. Habrá que crear proponer y trabajar, cosas que no se hicieron en muchas décadas.

Crear, tratando de comprender este país y sus importantes peculiaridades.

Proponer proyectos y maneras adecuadas a esas peculiaridades (¿pragmatismo?).

Trabajar para que se cultive y profundice la democracia en todos los ambientes, comenzando con la educación y las aulas, propiciando la participación, la discusión, cediéndoles los espacios y tiempos a los estudiantes. Trabajar para salir del rentismo, diversificando la agricultura y la industria, abandonando el clientelismo y la dependencia del gobierno.

@perroalzao