• Caracas (Venezuela)

Arnaldo Esté

Al instante

Se abre otro panorama

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Tal pareciera que la proximidad de las elecciones hiciera reflexionar a la gente: una suerte de confesiones, de “vamos a hablar claro”.

Pongamos algunas cosas en resumen.

Las encuestas y el ambiente dicen que los opositores van a ganarlas. Yo creo que las van a ganar con una significativa ventaja, incrementada por un sistema electoral que menosprecia las minorías.

El Consejo Nacional Electoral se aferra a la rectitud técnica con sus cuentas y máquinas. Olvida al fraude lento del ventajismo y el peculado que hace la gente del gobierno cuando usa los bienes de la nación: medios de comunicación, transportes, bienes y tesoro no solo para el populismo convencional sino para sus trajines propagandísticos (reiterativos, poco originales, inoportunos).

Olvidan tanto el CNE como los otros sumisos poderes el grave daño ético a largo plazo que le causa al país y su cohesión el desgaste de la confianza y la violación reiterada de la Constitución.

Con o sin sinceridad –que en política poco interesa– se descubren en personalidades del gobierno rostros y expresiones preocupadas. El recurso de la guerra económica y el bachaqueo culpable se debilita, los conflictos de fronteras, que destaparon juegos cívico-militares mafiosos, se hacen caliches y peligrosos, y comienzan a hablar de medidas económicas y hasta llaman a firmar pactos de respeto a los resultados electorales.

No se siente mucho la actividad de calle de los candidatos opositores y hay pocas maneras de saberlo, pero debería haberla.

El provincial de los jesuitas, Arturo Peraza, profundizando en cosas que ya había publicado la Conferencia Episcopal, contextualiza el mesianismo carismático del presidente difunto, la imposibilidad de reemplazarlo, el populismo y el rentismo, la gravedad de la crisis y la necesidad de buscar otros rumbos con diálogos y negociaciones.

Este cuadro habrá de intensificarse en los próximos días y la certidumbre creciente en el triunfo opositor actualizará la pregunta que ya ha rondado: ¿qué haremos después del 6 de diciembre?

He insistido con otros, y con lo que dice Arturo Peraza, en la necesidad de marchar hacia la transición con el diálogo y la negociación. Precisando que los problemas son tan graves y la reconstrucción tan difícil que solo puede lograrse con proyectos de toda la nación, con un gobierno de coalición, con una profundización de la democracia como metodología de búsqueda y creación, mucho más que como una tramoya electoral o simple juego parlamentario.