• Caracas (Venezuela)

Arnaldo Esté

Al instante

Venezuela, con su música para todos lados

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Con estos aires grises resulta grato y compensador hablar de cosas buenas.

Nuestra música, nuestros músicos.

Le oí decir a un gran cuatrista, Miguel Siso,  “…es nuestra manera de construir el país”

No soy músico, y bien quisiera serlo, pero desde que Antonio Estévez nos sacó a Alfredo Maneiro y a mí de los ensayos del orfeón del Liceo Andrés Bello por desafinados y ruidosos, no intenté serlo más y me dediqué a ecuchar. La música, como todas las artes, es para lo que vivimos. Es el placer y el regocijo que de ella se obtiene lo que explica el sentido de la vida.

Hay músicos, orquestas, ensambles, solistas, directores, guataqueros, compositores, virtuosos, improvisadores por todas partes y números.

Los conciertos en la sala Simón Bolívar de Tienda Honda, los de la Filarmónica en la sala José Félix Ribas y, en curso actual, el Tercer Festival de Música Contemporánea Caracas en Contratiempo crean atmósferas en las que se incuban y se muestran gran calidad y virtuosismo, atravesados por audacias innovadoras, por fusiones enriquecedoras, sin miedo y comiéndose el futuro. Entre ellas encuentro la iniciativa de Aquiles Báez y de otros. Aquiles, además de ser el gran compositor, arreglista e intérprete que conocemos, siguiendo la herencia familiar, es un promotor y organizador. Eso: un constructor de país.

Estas no son “reservas”, son mucho más que eso, son cimientos, como también lo son los colegas investigadores universitarios de la Católica, de la Simón Bolívar y de la UCV que diseñaron ejecutaron y ofrecieron Encovi, la Encuesta sobre condiciones de vida en Venezuela.

Son los cimientos que hay que acopiar, que hay que hacer converger hacia propuestas de gobierno. Y no solo por su alta calidad, sino porque ellas nos llevan a reconciliarnos con el país y, más que nada, con nosotros mismos, ahora tan necesitados de cohesión y de pegamento ético.

Mucho me gustaría disfrutar de las artes y de las propuestas de investigadores en todos los medios de comunicación.  Pero, para sus estilos dominantes, la creación no es noticia, es peligrosa cuando no está acompañada de juramentos de fe. Eso nos obliga a salir a encontrarlas.  Las redes digitales nos informan, pero bien quisiera ver estas propuestas anunciadas en ellas y presentadas en las televisoras (que son de todos los venezolanos), radios, prensa escrita.