• Caracas (Venezuela)

Arnaldo Esté

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Arnaldo Esté

Balance del gobierno y el Plan de la Patria

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Luego de quince años y acercándose el fin del 2014 es bien posible, y siguiendo las costumbres, que el gobierno presente un balance: ¿qué se ha logrado?

Abundan críticas y análisis que desde diversas miradas, incluyendo gente partidaria del gobierno, coinciden en que está en curso una severa crisis (¿cesación de pagos?). Pareciera que el avance hacia el socialismo del siglo XXI estuviese saliendo tan caro que mejor sería desistir.

No espero que el gobierno reconozca su fracaso, pero, por lo menos, debería presentar un balance honesto, que pueda servir a sus integrantes y seguidores para rectificar.

Aprobaron el Plan de la Patria y lo hicieron ley que establece lo que serían cinco grandes propósitos que servirían de referencia para toda la acción de gobierno: ¿lo han cumplido?

Defender, expandir y consolidar el más preciado bien que ha logrado la revolución bolivariana en 13 años: la independencia. 

Se da por lograda la independencia, pero no se define lo que por ella se entiende, más allá de los enunciados políticos, particularmente dirigidos al imperialismo yanqui. Ciertamente el discurso oficial se ha desmarcado de los tradicionales alineamientos automáticos con las posiciones del gobierno de Estados Unidos, pero sustituyéndolos por una alineación automática y no crítica con gobiernos y regímenes tan disímiles como los de China, Irán, Cuba, Libia, Siria… en una concepción de saco grande y flexible del socialismo y la izquierda.

Pero la independencia, la soberanía van mucho más allá de enunciados políticos. Supone una conciencia de libertad compartida por los integrantes de la nación y la creación de los soportes materiales de esta: producción, abastecimiento, garantía autónoma de lo necesario para trabajar y vivir.

Continuar construyendo el socialismo del siglo XXI para trascender al sistema salvaje y perverso del capitalismo.

La construcción del socialismo no ha ido mucho más allá de acciones de sentido negativo: expropiaciones, control estatal de la producción la distribución y el consumo, uso excluyente de los poderes públicos, represión, división y polarización. Las acciones de sentido positivo, constructivo, están por verse: el ingreso petrolero sigue siendo prácticamente la única fuente de ingresos con un rentismo incrementado.

La palabra socialismo, al igual que la palabra izquierda, solo queda como muletilla sin significado. Prefiero que busquemos la profundización de la democracia en función de la participación, la iniciativa, la creación, el trabajo y la dignidad de la persona como  un ser respetado y reconocido en su diversidad.

Convertir a Venezuela en un país potencia.

Potencia refiere a poder. Es participar del conjunto de los países poderosos que, como tales, subyugan a otros. Es una expresión pretenciosa y no necesariamente envidiable.

En todo caso, tanto las cifras como el descontento creciente muestran que ese propósito, si es que se acepta, se aleja cada vez más. Monoproductor, importador, políticamente confuso y en descrédito creciente, no solo ante el Mundo sino ante la más inmediata comunidad latinoamericana donde figura con indicadores bastante deslucidos.

Contribuir al desarrollo de una nueva geopolítica internacional en la cual tome cuerpo un mundo multiétnico y pluripolar que permita lograr el equilibrio del universo y garantizar la paz planetaria.

El mundo es multiétnico y multicultural a pesar de largas  guerras e invasiones. Ahora ha devenido en multicéntrico y pluripolar pero no gracias al socialismo. La expansión de Occidente ahora rebota con un retorno lleno de migraciones, mestizajes, e hibridaciones con regímenes políticos de intereses diversos con los cuales se tiene que aprender a vivir sin considerarse jueces de esa diversidad.

Contribuir con la preservación de la vida en el planeta y la salvación de la especie humana.

Poco se ha hecho en lo que podría ser la siembra de valores que lleven a concebir al ser humano en continuidad con la naturaleza.

Ser un país que vive de la contaminante producción petrolera es un sino fatal y contradictorio que se agrega como condición minera que niega la necesaria relación que debe existir entre el trabajo y el valor producido. Un sino que ahora sabe muy amargo tanto por el fracaso del modelo de gobierno como por la caída de los precios del barril de petróleo.

Poco se ha hecho para incrementar la producción energética diversa, el tratamiento de la basura y los residuos sólidos, la descontaminación de ríos y lagos de Maracaibo, de Valencia, de Tacarigua, del río Caroní, del Alto Caura, de vecino Guaire.

Este podría ser un balance de fin de año a la luz del Plan de la Patria, que se muestra como anuncio y antesala de un sombrío año próximo de carencias y elecciones.