• Caracas (Venezuela)

Armando Rojas Guardia

Al instante

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De todas las personas que conozco y trato, solo a Jonatan Alzuru le corresponde con insólita propiedad el calificativo de pensador. No únicamente porque constituye un verdadero placer intelectual escucharlo exponer, con exhaustivo rigor, sus ideas; ni porque mueve al asombro su capacidad –oral y escrita– para el análisis y la interpretación, sino también, y sobre todo, porque, de acuerdo con la más entrañable y significativa tradición filosófica griega y latina, ha hecho del oficio de pensar un modo de vida, un estilo existencial que compromete todo su ser, intelecto y corazón, razón y pasionalidad, inteligencia y sensibilidad. Hablo con conocimiento de causa; Jonatan se ha convertido en uno de los más trascendentes interlocutores que ha conocido mi vida. Es, además, el hombre con mayor capacidad de entusiasmo que me ha sido dado tratar. Tanto, que a veces me parece que vive en un estado de vital embriaguez, como la concebía Nietzsche, es decir, la facultad espiritual, psíquica y corpórea de transfigurar la propia vida, empezando por la cotidianidad, en materia prima de una creación artística, hasta transformarnos a nosotros mismos –a cada uno de nosotros– en una existencial obra de arte. Como todo ser humano vitalmente ebrio, Jonatan padece, algunas veces, depresiones profundas. Pero, de todas ellas, lo he visto resurgir airoso, pues, en la cadencia litúrgica de su alma, el adagio depresivo está puesto al servicio de la totalidad sinfónica que él ha decidido orquestar con su vida. En Jonatan, el sufrimiento coyuntural obedece a la afirmación de la vida y, por lo tanto, se consume en la dinámica ígnea de la alegría.

Este libro (Ejercicios para cuidarse. Foucault, Nietzsche y Maquiavelo como herramientas. 2013; Bid & Co) nos ofrece una caja de herramientas. En la más clara y transparente prosa; Nietzsche, Foucault y Maquiavelo se constituyen para nosotros en instrumentos con los cuales podemos metamorfosearnos, lo mismo que Jonatan, en obras de arte. Que yo sepa, ningún otro pensador venezolano ha abordado el estudio de esos tres autores desde esa perspectiva, ni desarrollado la exposición de sus ideas con esa finalidad tan útil como necesaria. El libro, este libro de Jonatan, es pedagógico; sirve como extraordinaria introducción al conocimiento de Nietzsche, Maquiavelo y Foucault, pero es totalmente ajeno a la facilonería del didactismo. Combina la extrema cortesía de la claridad con una profundidad depurada y permanente. Abunda en ejemplos, extraídos de todos los ámbitos de la vida cotidiana contemporánea, que ilustran magistralmente los asuntos expuestos. El lector, tanto el especialista como el lego, no solo emergerá de la frecuentación de estas páginas enriquecido humanamente, sino con la convicción de que vale la pena vivir, porque, como afirmó el mismo Nietzsche alguna vez: “Todo lo que no me mata, me hace más fuerte”.