• Caracas (Venezuela)

Armando Janssens

Al instante

“! Claro que es posible…!”

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Claro que es posible salir de esta situación que padece hoy en día nuestro país. Otros países, como Alemania Oriental y Polonia, han estado en situaciones muchos peores y lo lograron. Será un camino largo y duro, pero apasionante, donde descubriremos, entre todos, nuestros talentos de adecuación, tan propios de nuestra gente.

Claro que es posiblecrear una fe común con el valor de nuestra gente que impulsará este proceso de reconstrucción. Salir del negativismo y del flagelo auto–impuesto, creará fuentes de iniciativa y de esperanza, condiciones básicas para cualquier camino.

Claro que es posible disminuir sensiblemente la violencia que diezma nuestra juventud y provoca el miedo colectivo con una permanente paranoia. Veamos ejemplos de ciudades, como Bogotá y Nueva York y de muchas otras más, que lograron la pacificación por medio de una justicia bien aplicada, acompañada deprogramas educativos, y eliminando la impunidad reinante.

Claro que es posible eliminar las inmensascolas y el bachaqueo que nos avergüenzan como sociedad moderna. ¿Acaso no lo hemos conocido, durante largas décadas anteriores, donde nuestras tiendas y mercadostenían de todoy estaban al alcance de las inmensas mayorías? Regresar a una sana distribución, enmanosde gente de experiencia, con los normales controles, será la condición básica de este avance.

Claro que es posible recuperar, en algunos años, el nivel debuena educación, sin exclusión ni discriminación. De nuevo es necesario valorizar a maestros y profesores apelando sobre sus propias capacidades, sin adoctrinamiento y de contenido plural como el humanismocristiano exige. Además las ricas experiencias acumuladas en nuestro país, sobresalen en la posibilidad de una educación mucho más acertada. La formación permanente y el pago justo progresivo, juntos a la perspectivade un país distinto, ayudarán a crear cohortes nuevas y talentosas. Y también con una juventud que de nuevo pueda ver futuro promisorio de trabajo y de bienestar.

Claroque es posible que los ConsejosComunales sigan trabajando a plenitud, pero sin la tutela política que invade sus autonomías y les convierteen casas del partido de turno.Esto será lo queevite luego el populismo de dádivas que ha hecho tanto mal entre nosotros, y asegurará que la ayuda llegue adonde debe llegar sin favoritismos, sino con mucho amor responsable.

Claro que es posible que la MUD, con su flamante coordinador “Chuo”, llegue a grandes acuerdos unitarios, a pesar de las reales y necesarias diferencias, y dar testimonio de unatarjeta única, como expresión de la voluntad común, expresada por la gran mayoría de la gente. Convencido estoy que hay, en todos los sectores, partidos y también del actual gobierno, gente de gran valor humano y moralque pueden asegurar, en gran parte, la conducción honesta para colaboraren un “buen gobierno” que tanto necesitamos.

Claro que es posible llegar a resultados satisfactorios en las elecciones parlamentarias, que redibujen las fuerzas antagónicas en el hemiciclo y obliga a acuerdos entre gobierno y oposición. Claro que será posible, como primera iniciativa,impulsar una Ley de Amnistía o algo similar, en favor de lospresos políticos y de condiciones parecidas.

Claro que es posible que PDVSA logre levantarse del fango donde hoy está sumergida. Que recupere a los mejores gerentes y técnicos apartados, para que sus planes y proyectos no se queden enel papel o paralizados, como ocurre hoy en día,por la incapacidad e irresponsabilidad.Y que en menos de cinco años se convierta de nuevo en un ejemplo de eficacia, en el país y en todo el mundo.

Claro que es posible que la economía ande de nuevo segúnla lógica económica y financiera, sin necesidad de dolarizarnuestros bolívares, como hoy en día pasa. Decisiones acertadas, tomadas por parte de los mejores economistas y políticos, que nos hagan salir de este enredo que hoy en día nos lleva a calcular según el dólar paralelo el valor de nuestra moneda, como expresión de nuestra pobreza. En poco tiempo hemos de equilibrar las cuentas, y planificar los próximos años comoel tiempo deuna total recuperación.

Claro que es posible que nuestros empresarios logrenactivar y multiplicar sus emprendimientos y logren en permanente diálogo con el gobierno, surgir como el Ave Fénix la actividad productiva, que a miles de personas dará trabajo y bienestar e impulsar el orgullo de producir mayoritariamente con justicia social lo que consumimos.

Claro que es posible que un buen grupo de emigrados regresen al país, una vez que la situación esté más normal y tranquila.Muchos lo desean que ocurra lo más pronto posible, con amor de patria que se establezca lascondiciones de convivencia de paz y de remuneración justa. Y quelos mejores médicos, profesionales y técnicos regresen para reforzar la reconstrucción del tejido social y convertirnos en un país saludable del primer mundo.

Claro que es posibledetener y suavizar el brusco empobrecimiento que afecta hoy a la mayoría de nuestra gente y que noscarcomenuestra existencia humana. Debe ser un esfuerzo mancomunado entre gobierno, los sectores productivos y las organizaciones sociales para crear las condiciones, programas asertivos y las mentalidades adecuadas.

Claro que es posible que nuestras comunidades cristianas, con sus pastores a la cabeza, logrensanar los corazones afectados, eliminar en gran parte los odios y desesperanzas, y que puedan promover, una vez más, una convivencia caracterizada por lo fundamental de nuestra vivencia: Fe, Esperanza y, sobre todo Amor, expresado en tolerancia y paciencia.