• Caracas (Venezuela)

Antonio Sánchez García

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La izquierda española, a la escuela

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“Chávez/Maduro para Podemos, Lula da Silva para el PSOE. La misma plasta con distinto empaque. En papel lija para Podemos, que ellos son rudos; en papel celofán, al PSOE, que son unos señoritos. En eso terminamos: de maestros en democracia a instructores de la canalla izquierdista”.

 

Para un observador medianamente ilustrado en asuntos de formación y asesoría políticas resultaba más que manifiesto que por niños prodigio que fueran Monedero y Pablo Iglesias, el chavismo no tenía nada que aprender de ellos. Pero ellos, sí, y muchísimo, del chavismo.

En primer lugar de violencia y política. El Chávez español fue un chapucero teniente coronel de la Guardia Civil que ni hablar sabía, carpetovetónico y brutazo, que en lugar de conmover a la sociedad española y ser premiado con la Presidencia de España, pasó una larga temporada en la cárcel. Chávez, en cambio, no era un ápice más culto o formado que Tejero, pero poseía propiedades demagógicas, una colosal inescrupulosidad y una capacidad para mentir sin arrugar la verruga que España, en todos sus siglos de historia, no ha conocido.

¿Qué podían enseñarle los nietos de Franco al hijo putativo de Fidel Castro? Nada. Chávez, en cambio, podía darles cátedra de golpismo, de estrategias de asalto electoral, de tácticas de demolición institucional, de saqueo a las arcas del tesoro, de compra y alquiler de conciencias, de manipulación colectiva y encantamiento de masas. Hitler up today. Mussolini reciclado. Perón del Caribe.

De modo que Iglesias, Monedero y todos sus secuaces vinieron a América Latina becados por la revolución bolivariana a aprender del Evo, el cocalero, Mujica, el tupa, Correa, el señorito, los Kirchner, expertos en conducción de mafias, y los chilenos, maestros en la hipocresía, dignos herederos de los maestros de la pérfida Albión. ¿Aprender nosotros de los republicanos españoles, hediondos a formol y creolina?

Y los discípulos salieron aprovechados. Le robaron el nombre del partido a Evo Morales, que ya se lo había robado a los primeros fundadores de un Podemos latinoamericano, los masistas de Didalco Bolívar, cuyo nombre originario ya se los había arrebatado el mismo Evo Morales. Que Venezuela, es bueno que lo vayan sabiendo, ha resultado ser la madre del cordero. Amancebada con Cuba, el cabrón.

Lecciones y dinero, por sacos. Para colonizar al revés. Y tal como suele suceder en estos casos, prende la llama de orígenes golpistas y castrocomunistas venezolanos en España, con ecos que se escuchan en el Peloponeso. Y en el colmo del quid pro quo, asediados por Podemos y sin tener ya palo del que ahorcarse, que la Internacional Socialista es un antro en absoluta decadencia, los socialistas del PSOE dejan de coquetear con Chávez, que está muerto, no se acercan a Miraflores, que Maduro está en singladura leprosa, mandan en secreto a Zapatero a La Habana para recibir línea de los padres putativos del engendro y creyéndose en la universidad del neopopulismo latinoamericano mandan a Pedro Sánchez a inscribirse en los seminarios de Lula da Silva, padre del Foro de Sao Paulo. Deciden beber en las fuentes originarias del neocastrocomunismo.

Chávez/Maduro para Podemos, Lula da Silva al PSOE. La misma plasta con distinto empaque. En papel lija para Podemos, que son rudos, en papel celofán, al PSOE, que son señoritos.

En eso terminamos: de maestros en democracia a instructores de la canalla izquierdista.