• Caracas (Venezuela)

Antonio Sánchez García

Al instante

¿Inglaterra en manos del nazismo?

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La historia de los pueblos en la era de la globalización en un tupido tejido de interconexiones e interdependencias. Comprender a cabalidad uno de ellos solo es posible sobre el paisaje de ese tapiz, así resulte una tarea de desciframiento complejo y arduo. ¿Qué ha significado para América Latina el asalto y control de Venezuela por Cuba? ¿Qué ha significado para el mundo?

Tres hechos de incomparable gravedad han marcado la historia de la Venezuela moderna: la derrota de la democracia y del proyecto político liberal iniciado el 23 de enero de 1958; el asalto al poder por las fuerzas antidemocráticas; y la pérdida de la soberanía en manos de la tiranía cubana. Ninguno de esos tres hechos fue provocado por una conflagración, una revolución armada o una invasión extranjera: los tres tienen su origen, concatenados por una misma voluntad, en el colapso de la vocación y voluntad institucionales de los propios venezolanos. Sus causales, para emplear un término tan socorrido desde el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 que provocara el primero de ellos, fueron de origen estrictamente endógenos, llevados a cabo desde lo profundo de sus propias instituciones y personalidades –las Fuerzas Armadas y la clase política, representados por Hugo Chávez y Rafael Caldera, en primerísimo lugar– y contando con la aprobación y el jolgorio de las mayoritarias capas de la población. En dicho sentido, esos tres hechos pueden ser considerados un acto de automutilación de la sociedad venezolana, sin la menor injerencia de factores externos. Culpables por esta tragedia que sufren los venezolanos son los propios venezolanos.

Nada de todo lo anterior hubiera tenido la enorme repercusión que ha tenido sobre el destino de América Latina y de Occidente si Venezuela no hubiera contado con su riqueza petrolera. Como no la tuvo en su momento ni hasta el día de hoy la implantación del sandinismo en Nicaragua. Un fenómeno focalizado y limitado al contorno geográfico del país centroamericano que lo alberga, sin ninguna influencia sobre la región. Pero la sola existencia de nuestros fenomenales recursos petroleros despertó instantáneamente la voracidad imperial de Cuba –atrapado entonces en las terribles condiciones provocadas por la caída del Muro de Berlín y el fin del subsidio soviético– y reanimó el proyecto de invasión delegada a los restantes países de la región propuesto con la sola existencia del Foro de Sao Paulo. Sin los recursos petroleros puestos por Hugo Chávez a la orden de los Castro y su proyecto expansionista y la entrega de nuestro país llave en mano, el encumbramiento al poder de la izquierda continental de corte marxista hoy imperante hubiera encontrado inmensas dificultades. En febrero de 1992, cuando la sociedad venezolana inició su proceso de barbarie y automutilación llevada a cabo por la monstruosa miopía de nuestras élites, ni Brasil, ni Chile, ni Argentina, ni Uruguay, ni Ecuador, ni Bolivia, ni Perú se encontraban en manos de la izquierda marxista. O marxistoide, que a los efectos es lo mismo.

Concomitante al apoderamiento de la renta petrolera venezolana para ponerla al servicio de ese proyecto de dominación continental, ese mismo proceso de apoderamiento –el llamado socialismo del siglo XXI– aportó un modelo de asalto al poder que permitió la superación de la crisis ideológica del castrismo provocada por el fracaso de su estrategia de la vía armada: acelerar las eventuales crisis de los sistemas de dominación liberal democráticos imperantes, resquebrajar los Estados, introducir una cuña entre las Fuerzas Armadas y sus gobiernos y neutralizarlas en su función como tampón de resguardo y seguridad de las instituciones democráticas.

La fundación del Foro de Sao Paulo se llevó a cabo dos años antes del golpe de Estado de Hugo Chávez y el fin de los sagrados compromisos de Punto Fijo provocada el 4 de febrero de 1992 por Rafael Caldera. Y ocho años antes de la primera y única victoria electoral incuestionable de Hugo Chávez, un hecho solo comparable a la entrega del poder por Hindenburg a Adolfo Hitler el 30 de enero de 1933. En ambos casos, el ingreso legal a los respectivos gobiernos permitió el pleno desarrollo del vaciamiento institucional de las respectivas democracias y la práctica disolución de sus aparatos de Estado. Y el camino sin obstáculos ni restricciones a la catástrofe final.

Ante el profundo desconcierto reinante, del que la división opositora en lo interno, tanto como la posiblemente inconsciente complicidad de los grandes poderes fácticos de la región y de Occidente con Cuba y todo su sistema injerencista –Venezuela petrolera, el Foro y la Unasur, entre otros– en lo externo, solo cabe anteponer como contraejemplo histórico la reacción de Inglaterra ante el avasallador avance de Hitler en el continente europeo en 1940, cuando lograra de hecho el control del viejo continente del Atlántico a los Urales. No faltaron las personalidades inglesas dispuestas a ceder ante el chantaje hitleriano recomendando la formación de un gobierno pro nazi bajo el mando de Oswald Ernald Mosley (Mayfair, Londres, 16 de noviembre de 1896 - Orsay, 3 de diciembre de 1980), político británico conocido principalmente como el fundador de la Unión Británica de Fascistas.

Valga recordar que en lo más profundo de la crisis y el amenazante caos del avance de las tropas hitlerianas sobre las acorraladas fuerzas británicas y canadienses en Dunkerke –300.000 hombres y el grueso de los pertrechos militares con que contaba Inglaterra–, precisamente cuando se alzaban las voces derrotistas dispuestas a ceder llamando al gobierno al agente de Hitler en Inglaterra, la voz señera de Winston Churchill decidido a luchar, en las islas o en donde fuera que el destino de la guerra lo llevara, lucharía hasta morir sobre el campo de batalla antes que rendirse ante el oprobio nazi. Quienes en Venezuela aún no comprendan la felonía cometida contra nuestra democracia por Chávez y todos aquellos que lo encumbraron al poder, no merecen ser llamados compatriotas. Siguen sirviendo a la humillación de Venezuela ante las botas castristas.

@sangarccs