• Caracas (Venezuela)

Antonio Sánchez García

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Heinz Rudolf, in memoriam

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Nos conocimos hace cuarenta y cinco años, cuando enseñaba en la Universidad de Concepción, quinientos kilómetros al sur de Santiago. Nos reencontramos en Starnberg, al sur de su Alemania natal, aventados de nuestro país por la dictadura, para terminar una amistad plena y generosa en Caracas, la más amada. En donde compartimos la inabarcable generosidad de sus gentes, la dulzura de sus atardeceres en el barrio en que viviéramos, Colinas de Bello Monte. Tuvimos la dicha de encontrar la felicidad en brazos de maravillosas mujeres venezolanas. Enseñamos en la misma universidad y luchamos junto a un grupo de grandes compañeros bajo la hospitalidad de Miguel Henrique Otero en defensa de la Patria que nos acogiera mejor que a sus propios hijos.

Heinz Rudolf ha sufrido la miseria de estos años de ingratitud y violencia, de maldad y atropellos. Soportados por la solidaridad de los mejores hijos de la Venezuela ultrajada. Pues habiendo conocido la atrocidad de las dictaduras, la venezolana sólo se salva por la generosidad y grandeza de quienes se han negado a arrodillarse. Alguna vez llegó escandalizado a uno de nuestros encuentros en casa de Miguel Henrique porque volviendo del exterior le habían arrebatado su pasaporte y para obtener el nuevo fue interrogado en la sede de Extranjería por unos funcionarios cubanos. El “gringo” Sonntag, como llaman en Chile a los extranjeros,  no daba crédito a lo que acababa de vivir: su amada Venezuela en manos de la tiranía cubana.

Morirse en estas circunstancias es morirse dos veces. Frustrado por la última ambición irrenunciable y generosa de un hombre libre: morirse en libertad. Es el pesar con el que he acompañado la muerte de muy queridos amigos: Luis Penzini, Ricardo Zuloaga, Simón Alberto Consalvi, Luis Brito. Y hoy, Heinz Rudolf Sonntag. Es el duro precio que pagamos por tanta felicidad recibida.

Otra mañana de domingo que amanece con una noticia dolorosa. Dios quiera ahorrarnos tanto pesar. Y nos gratifique las desventuras con un país libre, en donde la muerte no signifique irse con una deuda pendiente. Descansa en paz, querido Heinz.

Bis dann…!

 

@sangarccs