• Caracas (Venezuela)

Antonio Padrón

Al instante

El Nacional nació sin eñe

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El año pasado en la edición aniversaria escribimos que El Nacional iba a aparecer el 21 de julio de 1943. Esto basado en cuatro páginas que salieron en la edición del 14 de julio en El Morrocoy Azul donde se describía ampliamente el contenido y la sección que contemplaría el nuevo diario. Entre el 21 de julio y el 3 de agosto se ocurrieron varias anécdotas, rumores o simples inventos sobre ésta edición que aparecería el 21 de julio.

Una se refiere al primer director del periódico, Antonio Arraíz, poeta, cuentista, novelista, de la Generación del 28 y quien dirigió el periódico hasta 1948, quería anticipar algunas ediciones para que el equipo redactor confrontará la nueva forma, diseño e impresión que concebía realmente el nuevo aporte que el diario de Pedrera a Marcos Parra –su primera sede– aportaría a los medios impresos. Otra comenta, que la edición se tuvo que recoger por su mala impresión (recuérdese que la rotativa Hoeck que Otero Vizcarrondo le había enviado en varios viajes, a consecuencia de la Segunda Guerra Mundial, desde Boston a su hijo Miguel en Caracas fue realmente armada improvisadamente por la falta de experiencia en el país).

Otra versión se conoce el 3 de agosto de 1944 cuando el periodista Óscar Escalona Oliver escribe su artículo “Una edición de El Nacional que no llegó a circular” donde cita: “Daban el último toque a la páginas que ya estaban impuestas. Esa mañana del 21 de julio de 1943 nos sorprendió a todos con las caras largas, tiesas y un tanto avinagradas. El periódico no había salido sencillamente, porque la impresión de los clisés no era buena. Y esa edición que fue el primer número de El Nacional un número que usted no conoció amable lector, hoy justamente tiene un año de haberse lanzado”.

La otra versión más documentada y  referida en el titular de esta nota es que, otro de los detalles fue que el periódico no disponía de la letra eñe (recuérdese que las fuentes fueron enviadas desde Estados Unidos, donde no se usa esta letra) y lo que provocó según nos cuenta Omar Pérez con sus noventa años a cuestas que causó grandes risas y burlas en la redacción. El mismo Pérez agrega que el viejo Otero Vizcarrondo inmediatamente mandó a buscar a Estados Unidos las eñes que faltaban. También provocó el sentido del humor de Miguel Otero Silva escribir “Un Soneto Cándido”: “Tal como lo hubiera escrito el diario El Nacional, cuyas eñes no le llegaron sino tres meses después de haber sido fundado”, que nos permitimos reproducir:

“Era una nina párvula y risuena,

con un sueno de amor en el corpino,

banado el rostro con blancor de armino

y la negra mirada malaguena.

Una bisona nina caraquena,

más caraquena que Justo Patino,

y con una montana de carino

constrinendo su alma tan pequena.

 

No ensenaba la nina malas manas

Pues se banaba todas las mananas

Y no aranaba cual una unosa gata

 

La adoraban parientes y extranos

Y para celebrar su cumpleanos

Resolvieron ponerle una pinata.

 

(tomado de la obra poética Infonias Tontas)

 

Esto seguirá siendo parte de las historias o anécdotas del diario El Nacional.