• Caracas (Venezuela)

Antonio Ledezma

Al instante

Antonio Ledezma

Satélite por salud

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

La noticia rebotó por el mundo entero. “La construcción y lanzamiento del tercer satélite que tendrá el país y será bautizado como Sucre, en honor al Mariscal Antonio José de Sucre”. El ministro de Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología, Manuel Fernández, firmó con la empresa china La Gran Muralla la construcción y el lanzamiento de la herramienta aeroespacial. Adelantaron que, “en un futuro no muy lejano habrá un cuarto satélite que se llamará Guaicaipuro”, eso sin haberse construido aún el tercero.

Estoy seguro de que los pacientes aquejados de leucemia mieloide crónica, y que sufren la escasez de tubos de laboratorio, reactivos y colorantes que impide cumplir con los protocolos trimestrales que buscan prescribir la certeza de los tratamientos de los enfermos, preferirían la solución a su drama a que se disponga de millones de dólares para ese artefacto. Es cuestión de prioridades y, desde mi óptica, en esta coyuntura lo emergente o apremiante es la salud de los venezolanos.

La crítica situación se ha agudizado con el cierre del Instituto de Hematología y Oncología de la UCV, donde se han visto obligados a dejar de atender a pacientes, tal como ocurrió el pasado 16 de julio por falta de insumos básicos. Tomógrafos, laboratorios, quirófanos, catéteres y compresas no aparecerán colocando en órbita ese nuevo satélite.

Con ese costoso artefacto espacial la gente sedienta no se beneficiará del servicio de agua potable en su casa, no va a detectar el pozo ni el chorrito que aguarda pacientemente para llenar el tanque o el tobo con los que se remedian diariamente. ¿No sería más útil invertir esos recursos en la construcción del Tuy IV, y en superar los problemas de los embalses de La Mariposa, Lagartijos y La Pereza?

¿Será que van a detectar “los mosquitos” desde ese satélite? Creo que eso no será posible. ¿Y si más bien financiamos una política preventiva con fumigaciones, desmalezamiento, embaulamiento de quebradas, construcción de cloacas en todos los sectores donde se amerite este tipo de obras? ¡No lo dudemos!, la gente recibiría con alborozo esa noticia, en vez de rezongar cuando se entera de que seguimos gastando dólares en armas o en esos aparatos tan sofisticados y costosos.

¿Ustedes se imaginan la cantidad de comedores escolares que se instalarían en el país y las decenas de miles de niños que pudiéramos vacunar para garantizarles un futuro saludable si, en vez de orientar esa millonada para un satélite, la ponemos al servicio de una estrategia que permitiría combinar educación con salud? ¡Ganaría Venezuela! Sembraríamos nuestro petróleo invirtiendo en el recurso humano que es la verdadera riqueza de una nación.