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Antonio Ledezma

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Giordani el chivo (expiatorio)

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“Vacío de poder”. Eso fue lo que dejó Chávez y que no ha podido llenar Maduro. Según el exministro Giordani, el gurú del socialismo del siglo XXI, estamos en el limbo. En pocas palabras, aquí no hay gobierno. Padecemos de una crisis de gobernabilidad. Y pensar que para mantener el control del poder se llegó a desbancar y comprometer la salud financiera del país.

Lo confesó Giordani así: “Se trataba de la consolidación del poder político como un objetivo esencial para la fortaleza de la revolución y para la apertura de una nueva etapa del proceso. La superación se consiguió con un gran sacrificio y con un esfuerzo económico y financiero que llevó al acceso y uso de los recursos a niveles extremos que requerirán de una revisión para garantizar la sostenibilidad de la transformación económica y social”.

Eso constituye un delito, no solo de Giordani sino de todos los que participaron de esa estrategia, porque es indebido manipular los fondos públicos con estos despropósitos. Giordani delata los hechos de corrupción. Eso no es nuevo, lo advirtió el año pasado cuando aseguró en declaraciones registradas por todos los medios lo que se estaba haciendo en Cadivi. Eso lo replantea en esta carta: “Atacar la corrupción frenándola por un nuevo control de los grandes fondos del Estado”.

Pero Giordani sabía que esa “fiesta seguía” porque la lista las empresas de maletín y los más de 25.000 millones de dólares mezclados en los bolsos de un elenco de empresas fantasmas nunca se hizo pública. Pero la línea trazada desde Cuba era visible: “La preservación y desarrollo del legado de Chávez”. Los asesores franceses también fijaron su posición, eso igualmente está al desnudo, en pelota, a la vista de todo el mundo. Pero Giordani vuelve a evidenciar su obsesión cambiaria en las subastas de dólares, justo antes de llegar al llegadero.

La política del chivo expiatorio tiene como trofeo a Giordani. Pero está claro que Giordani tiene responsabilidad. Eso es obvio. Un total de 16 años diseñando, dirigiendo, apañando la política económica fracasada del gobierno, lo convierten en cómplice necesario. Ahora bien, él es uno más del gran circo, las coordenadas maestras las trazaba el jefe, siempre bajo consulta previa en Cuba. Desde luego que los asesores de Maduro aconsejarán convertirlo de la noche a la mañana en el único responsable, y a mi modo de ver es un error.

Insisto, Giordani formó parte de un equipo liderado por Chávez y teledirigido desde La Habana. El gran responsable de la desgracia que vive el país es quien autoritariamente impuso a su equipo de áulicos la política económica que tiene a Venezuela en el abismo.

La crisis interna del gobierno que reventó con la salida de Giordani es apenas la punta del iceberg de un conflicto de intereses viciados, que ya es inocultable y que dará, más temprano que tarde, con lo que queda de lo que pomposamente llamaron el socialismo del siglo XXI. Lo que corresponde a Maduro y sus defensores no es apelar a la lealtad, sino explicar dónde están los 100.000 millones de dólares del Fonden, los 25.000 millones de dólares de Cadivi, los 18.000 millones de dólares que, en los últimos 3 años, han sido transferidos a Cuba en convenios, acuerdos, donaciones y regalos, todos subrepticios y que nadie conoce.

“Los polvos trajeron estos lodos”. No hay milagro que salve a este gobierno de la debacle, mucho menos echando sobre los hombros de Giordani la única responsabilidad del desastre político-económico de la mal llamada revolución, y que está plasmada en lo que llaman el Plan de la Patria, que es la continuidad del legado de Chávez.

@alcaldeledezma