• Caracas (Venezuela)

Antonio Ledezma

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Antonio Ledezma

La Constitución

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Definitivamente, la falla de origen se encuentra en el incumplimiento de la Constitución. Sin acatamiento a la carta magna, jamás habrá confianza. Lo que ocurre con la crisis financiera está  relacionado con la crisis de gobernabilidad, o sea, que una cosa trae o arrastra a la otra. Cada quien anda realengo, se manejan por su cuenta, sienten que tienen licencia para disponer de los dineros públicos, sin temor de ser controlados o sancionados si se confirma un mal manejo de todo el patrimonio que se les confía.

Desde que se comenzó a “manotear” la Constitución, el país marcha a la deriva. Ahora la situación es peor, porque desaparecido el líder “supremo”, hay más de un cacique que se cree el “gallo del corral”, y lo que hacen es cacarear como gallinas. Las reglas del juego no cuentan para quienes actúan arbitrariamente, no se ciñen a ningún código, todo está sujeto a lo que se disponga de un momento a otro.

Por eso Pdvsa quedó para importar gasolina. Una empresa endeudada y saturada, hasta más no poder, de burocracia que representa un pasivo colosal para una industria que produce menos de lo que gasta. Insólito. Pero esa es la triste realidad, y se trata de una de las muchas consecuencias de las reiteradas  violaciones constitucionales, en un país además presidencialista, donde el jefe del Estado hace y deshace, aunque se tenga que cargar artículo por artículo de ese librito azul.

Las hipotecas que pesan sobre los lomos de la república, son otro desvarío de los desacatos a los principios constitucionales. Los gobiernos y sus presidentes de turno comprometen las finanzas públicas sin limitaciones. Hasta se atreven  a vender activos que más bien deberían protegerse, como bienes que aseguren el futuro económico y social de las nuevas generaciones.

Si se respetara la Constitución, otro sería el panorama que se  viera desde la desmoronada sede del Banco Central de Venezuela. ¡Qué tristeza admitir que redujeron nuestro instituto emisor a una imprenta para sacar camionadas de billetes devaluados!

Si en nuestro país se respetara la Constitución, no hubiese sido “pan comido” eliminar de un plumazo el Fondo de Inversión para la Estabilización Macroeconómica, FIEM, creado como fondo anticíclico, y hoy Venezuela contara con las reservas en dólares obtenidos con las actividades petroleras, para hacerle frente a este ventarrón de los precios del crudo.

No dudo en decirlo. Sin una sociedad sometida al hilo constitucional no se saldrá adelante. Sin gobernantes amarrados a los presupuestos constitucionales no se generará el ambiente de seguridad jurídica, de estabilidad política y de gobernabilidad que atraigan inversiones de todo género y origen para reactivar nuestra economía y salir del caos social que hoy estamos sufriendo.