• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

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Antonio Ecarri Bolívar

Otra vez el antiadequismo visceral

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Desde la fundación de Acción Democrática, el 13 de septiembre de 1941, los dirigentes de AD hemos tenido que ocupar nuestro tiempo en responder ataques de todo tipo de infamias: de la derecha ultramontana o de la izquierda troglodita y de cuanto oportunista quiere trepar a costa de sus críticas al partido del pueblo. Por cierto, esos que hoy nos critican utilizaban loas cuando de buscar nuestros votos se trataba. La misma añagaza utilizan hoy al adularle a VP y, más luego, después de usarlos, les harán lo mismo. Son profesionales del halago cuando buscan votos y de los denuestos cuando buscan otras tiendas donde medrar.
   
Ahora han comenzado otra andanada de insultos contra AD y su actual dirección por fijar públicamente nuestra posición sobre la política que debe impulsar la MUD a corto, mediano y largo plazo, y contradecir las que, de signo contrario, solo creen en salidas de fast-track. Nosotros respetamos todas las posiciones opuestas a la nuestra, pero, por el amor de Dios, permítannos esbozar, adelantar y defender la nuestra. Aunque, conste, que no estamos pidiendo permiso, sino un poco de tolerancia.   

Las últimas actuaciones de ciertos “plumíferos” contra AD, basan deleznablemente sus críticas en odiosas, por extemporáneas y viles, comparaciones entre el accionar de la dirección política del CEN de AD hoy, con las posiciones que, supuestamente, habría asumido Rómulo Betancourt en idénticas circunstancias. Para nosotros en AD, este tipo de malabarismo dialéctico, utilizando compañeros que, obviamente, no pueden contradecir estas infamias por estar muertos, no es nada nuevo. Al mismo Rómulo Betancourt, los enemigos acérrimos del partido le inventaban diferencias con Ruiz Pineda y Carnevali, después de que ambos habían muerto, of course, para calumniarlo y emparentarlo con actitudes reaccionarias.

Rómulo fue víctima de ese tipo de infamias y lo denunciaba a voz en cuello: “(…) Era una vulgar infamia al tratar de cultivar cizaña entre Ruiz Pineda, Carnevali y yo. (…) Quienes han tratado de reivindicar después a Leonardo o a Carnevali como presuntos dirigentes disidentes de la línea que yo sustentaba, estaban ‘pelados de medio a medio’ porque uno y otro, Ruiz Pineda o Alberto, respondieron siempre al programa del partido, a la disciplina y sobre todo a la lealtad y amistad con los dirigentes fundadores. La desgracia, en forma de destino cruel y adverso, quiso que ellos murieran antes del retorno de la democracia a Venezuela, pero yo debo decir con el corazón en la mano, con sinceridad visceral, con peso y valor de juramento, que tanto Ruiz Pineda como Carnevali habrían podido ser presidentes de la república en lugar de Leoni y yo, después de la caída de Pérez Jiménez”.

Ahora, venir a presentar a Rómulo Betancourt como una especie de enfant terrible radical y “sarampionoso”, para contraponerlo con supuestas actitudes conservadoras del partido en la actualidad, es no conocer el pensamiento del más preclaro estadista del siglo XX venezolano. Por cierto, que quienes no lo conocen ignoran o tergiversan lo que Betancourt recomendaba, al CEN del partido, una semana antes de la caída de Pérez Jiménez –aunque por no ser adivino ignoraba la fecha de su huida–, quien en mayúsculas ponía que la consigna de las marchas contra el régimen deberían decir: ESTA ES UNA MANIFESTACIÓN CÍVICA Y PACÍFICA y añadía a continuación: “Deben ser manifestaciones pacíficas y en ellas no creo que debe plantearse de una vez la salida de Pérez Jiménez, sino consignas de tipo como las que les indico. Es una forma de contrarrestar la ofensiva policial y de lograr que realmente sean masivas. Lo del ‘pacifismo’ de las manifestaciones es porque he visto que ha habido destrucción de vitrinas etc., en la manifestación que hubo.

Considero difícil controlar a las masas exasperadas, pero los dirigentes son para dirigir. Debemos dar una impresionante capacidad para orientar al pueblo en estos momentos no hacia la retaliación explosiva, sino hacia el reclamo de las grandes aspiraciones colectivas”. Imagínense si era cauto y reflexivo, el compañero Betancourt, frente a un régimen mil veces más represivo que estos aprendices de dictadores.

Sepan, pues, quienes nos atacan con saña, digna de mejor causa, que con los adecos pierden su tiempo, porque somos una estirpe de venezolanos con la piel curtida por casi 73 años de experiencia en la lucha y nadie nos quita ni impone el rumbo y el ritmo de nuestra política. De esta somos los únicos responsables y la asumimos con todas sus consecuencias. ¡Ah!, eso sí, no les permitiremos, más nunca, escalar con nuestros votos. ¡Ya basta! Exégetas abusivos de nuestros héroes y mártires: favor abstenerse.    

aecarrib@gmail.com
@EcarriB