• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

Al instante

El miedo como política de Estado

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Así como hubo en América Latina una “internacional de las espadas”, hoy día existe otra alianza, ahora de solo dos gobiernos, que pretenden impedir la alternabilidad democrática: la “binacional de los herederos”, representada por el kirchnerismo argentino y el madurismo venezolano. Me referiré, en esta oportunidad, solo a estos dos fenómenos por las similitudes que entrañan al ser herencia de dos caudillos que ya no están y cuyos herederos han entrado en barrena y, en consecuencia, no hay barranca que los ataje. Eso ocurre, pues a pesar del llamado a la sensatez de los demócratas, de allá y de aquí, para corregir los irremediables errores de los dos difuntos, se empeñan en mantener la misma política suicida.  

En consecuencia, al no rectificar, solo les queda un último recurso desesperado: el miedo por partida doble. Recordemos que en la pasada elección brasileña, por ejemplo, el último recurso desesperado de Dilma frente a Aecio Neves, fue ese doble temor: el que inocularon a los pobres con miedos sociales y a los sectores de clase media con miedos políticos y, a pesar del avance de Neves, fue derrotado con ese ardid de tan baja estofa.

En la nación gaucha intentaron utilizar esa misma estrategia del doble miedo y no pudieron, pues el triunfo de la oposición en la elección por la Alcaldía de Buenos Aires deja al kirchnerismo con los pantalones abajo, habida cuenta que aunque el oficialismo constituyó una amplia alianza de todas las viejas fracciones del antiguo peronismo y de la izquierda más atrasada, para tratar de impedir el triunfo de Horacio Rodríguez Larreta, éste derrotó a todo el atraso político e ideológico coaligado. Aunque lo más trascendente es que catapulta hacia la presidencia de la República argentina al anterior Alcalde de la capital, Mauricio Macri, pues al avanzar en estas elecciones celebradas en Buenos Aires, Santa Fe y en otras grandes ciudades, las  encuestas reflejan, ahora, que más de 80% de los argentinos rechazan el continuismo kirchnerista. 

En Venezuela está pasando otro tanto: el madurismo entró en barrena y apela al triste y melancólico recurso del doble miedo: el social y el político; para tratar de evitar, infructuosamente, una derrota cantada en las próximas elecciones parlamentarias de manos de una alternativa democrática que, al fin, no cae en las provocaciones que le pone enfrente un gobierno desesperado.

Sin embargo, no está demás alertar sobre la estrategia que se implementa, desde la sala situacional de Miraflores y que es la fórmula brasileño-argentina: tratar de inculcar miedo social y miedo político. El miedo social lo practican a diario cuando riegan la especie, entre los sectores populares, de que si la oposición gana las parlamentarias, también ganará las presidenciales y las ayudas sociales serán recortadas o anuladas. Mientras, el miedo político lo desarrollan inhabilitando a los principales líderes opositores, en las distintas regiones del país, para que los sectores de clase media entren en el desespero de creer, tontamente, que este es un gobierno invencible y no vale la pena pelear en su contra por imbatible.

Esta última estrategia es una evidente provocación, que hasta ahora la perspicaz dirigencia de la MUD no ha caído en ella y espero no ceda al chantaje de los ingenuos de siempre: aquellos que embisten cualquier trapo rojo rojito que les asomen desde los tentaderos del gobierno, convirtiéndose en tontos útiles al régimen.

Por eso es tan importante que los candidatos a diputados de la MUD tengan arraigo en sus respectivas comunidades, para que se dediquen a desmontar la estrategia del miedo que es el último recurso que le queda al gobierno. Sin desespero, con sensatez y unidad, vamos a recuperar lo que va quedando de Venezuela.

aecarrib@gmail.com

@EcarriB