• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

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Soy comunista como papa Pancho… ¿y qué?

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“Tanto la experiencia común de la vida ordinaria como la investigación científica demuestran que los más graves efectos de todas las agresiones ambientales los sufre la gente más pobre”.

Encíclica Laudato Sí, del papa Francisco.

La semana pasada titulé mi artículo, que escribí en este medio: “Soy judío colombo-mexicano… ¿y qué?”, para criticar las desviaciones peligrosamente xenófobas de éste régimen, que hipócritamente se autodefine como de izquierda y marxista. Mi crítica quiso desenmascarar la contradicción dialéctica, imposible de resolver, entre la xenofobia y la izquierda solidaria e internacionalista. Ahora, en esta nueva entrega, me declaro comunista aunque se me tache de provocador, si la Encíclica Laudato Sí del papa Francisco forma parte de esa doctrina y si las actitudes de su autor, nuestro ya popular y querido papa Pancho en Cuba, son percibidas por la memez de la vieja y estúpida derecha nacional e internacional como “marxismo puro”.  

Yo concibo y hasta me explico, sin justificarlas of course, las actitudes rabiosamente anticomunistas del Tea Party gringo. Puedo hasta tolerar que  imbéciles como el locutor Rush Limbaugh, conocidamente fascista; la ignorante Sarah Palin o el troglodita ex precandidato republicano Rick Sartorum abominen de cualquier gesto de solidaridad hacia los humildes que persiga la paz mundial, porque casi todos ellos forman parte del entramado imperial de los fabricantes de armas. Estos odian la paz y los pobres que mueren solo son estadísticas, de los “daños colaterales”, de sus guerras expansivas. Todas esas actitudes son repudiables, pero tienen explicación en el mundo retorcido de los intereses económicos de una gran potencia.

Ahora, lo que no puedo entender son las actitudes de unos “pelagatos” criollos quienes, imitando a los potentados gringos mencionados, se lanzaron una reláfica de improperios contra el papa, por sus actitudes “comunistas”. Todo porque no llegó a Cuba a recordarles a los hermanos Castro su progenitora y a hacer críticas con un discurso, que ellos hubiesen querido oírle a Francisco, elaborado por idiotas como Limbaugh, la Palin o Sartorum. Es que los “nuevos ricos” o los “conversos imperiales” quieren aparecer más papistas que el papa, valga la irónica o sarcástica contradicción.

Si el santo padre Francisco es comunista, que obviamente no lo es, yo me declarara igual, aunque tampoco lo sea. Es que para los conversos no puede haber actitudes de solidaridad con los humildes y no puede buscarse la paz mundial sin colocar el estigma de “marxista” a quien así procede. Si Francisco logra para Cuba, con su sensato y prudente discurso, lo que Juan Pablo II para Polonia, pues Laudato sí.

Resulta pues, para esos memos, que el papa es comunista solo por repetir en esta encíclica lo ya dicho por san Juan Pablo II: “La Iglesia defiende, sí, el legítimo derecho a la propiedad privada, pero enseña con no menor claridad que sobre toda propiedad privada grava siempre una hipoteca social, para que los bienes sirvan a la destinación general que Dios les ha dado (…) no es conforme con el designio de Dios usar este don de modo tal que sus beneficios favorezcan solo a unos pocos”. Así, que si san Juan Pablo II es comunista y el papa Pancho igual… me anoto, entonces, como requisito previo hacia la santidad. ¡Indulgencia plena! 

Para quienes no han leído la encíclica Laudato Sí, les recomiendo que lo hagan, sobre todo a los críticos del papa Francisco, porque si la llegaran a entender, cosa poco probable, es casi seguro que el Espíritu Santo hará el milagro de abrirles sus herméticas molleras… por la gracia de Dios.

 

 aecarrib@gmail.com

@EcarriB