• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

Al instante

Antonio Ecarri Bolívar

¿La clase obrera se acaba en revolución?

autro image
  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

El estado Carabobo ha sido el corazón industrial de Venezuela desde el comienzo de la etapa democrática y fue donde se comenzó a desarrollar, con más fuerza y ahínco, la política de sustitución de importaciones iniciada durante el gobierno de nuestro compañero Rómulo Betancourt, y fue por eso que se dieron estímulos a las empresas para que se asentaran en Carabobo con la ayuda de un concejo municipal, como el de Valencia en aquella época, consciente de su labor patriótica, ayudando a esa política diseñada desde el gobierno central con ordenanzas que otorgaban incentivos que convirtieron a Valencia en la ciudad industrial de Venezuela.

Ahora bien, en estos momentos corremos el riesgo de perder lo construido en tantos años, con el concurso de los gobiernos democráticos, de los entes municipales y del sector privado. Por eso nuestra angustia. La zona industrial de Valencia se está convirtiendo en un montón de galpones desocupados y llenos de maleza, con el riesgo de perderse más de 100.000 puestos de trabajo.

AD no ha tenido complejos para reunirse con el gobernador Francisco Ameliach y el alto comisionado designado por el presidente Maduro para el problema industrial de Carabobo, el ingeniero Saúl Ameliach, presidente de Pequiven, pero estos funcionarios se han estrellado con la pesada maquinaria burocrática del gobierno de planificación central.

Nos reunimos con ellos, con los presidentes de las empresas ensambladoras de vehículos, con los presidentes de las empresas caucheras y con los presidentes de las empresas fabricantes de autopartes. El presidente reconoció la deuda de estas empresas con dólar a 6,30, tal como esas industrias habían adquirido sus compromisos con sus acreedores internacionales, eso lo reconocemos, pero las divisas están llegando a paso de morrocoy y las empresas están cerrando.  

Acaba de cerrar Suramericana de Soplados, la empresa que fabricaba tanques de gasolina. Ahora la industria automotriz tendrá que importarlos, lo que obviamente eleva los costos de producción y demora aún más el proceso de ensamblaje.

La empresa cauchera Firestone cerró en agosto (con los altos costos que significa cerrar una empresa de proceso continuo) y volvió a abrir en septiembre porque en la subasta les entregaron 50% de las divisas requeridas, pero ya ha anunciado que volverá a cerrar en noviembre si no les liquidan el 50% restante en los próximos días.

Chrysler estuvo seis meses cerrada, se reactivó a finales de septiembre y ya anuncia su cierre de nuevo en noviembre, porque Danaven, empresa fabricante de ejes de las camionetas Cherokee, tiene que suspender actividades por falta de insumos porque no entraron en la última subasta.     

Exigimos que se le dé a las industrias automotoras y de autopartes que tienen más de 50 años trabajando en Venezuela y a Encava –industria totalmente venezolana fabricante de autobuses– el mismo tratamiento que a las empresas Chinas Civechi y Chery, las que no tienen que pasar por el aleatorio y lento proceso de subastas, sino que reciben divisas directamente del Banco Central de Venezuela o del Fondo Chino. Estas empresas que producen carros chinos solo aprietan tuercas porque todo el vehículo, ya terminado, viene de la nación asiática. En cambio las demás ensambladoras necesitan del apoyo de más de 500 empresas pequeñas y medianas que fabrican autopartes para ellas. Este es un problema urgente que no puede estar sometido al lento proceso aleatorio de las subastas, pues estas empresas se encuentran en una situación terminal.        

Presidente Maduro: reúna a su gabinete económico y a los directivos de Cencoex con los empresarios y trabajadores de las industrias venezolanas, rectifique y reconozca que la política desarrollada en los últimos 15 años fracasó, porque esta “revolución” está acabando con la fuerza motriz de todo proceso revolucionario: la clase obrera.