• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

Al instante

¿El PSUV regresará al 5% histórico?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

 

Cuando retornó la democracia a Venezuela, en 1958, los adecos y los comunistas venían de ser los héroes de la resistencia. Ambos partidos eran expresión de los intereses democráticos que habían sido conculcados por la larga noche del perezjimenato. El PCV comenzó apoyando al nuevo gobierno de facto, que derrocó a Pérez Jiménez, al punto de asumir su defensa y denunciar las pequeñas conspiraciones de los brotes insurreccionales de Castro León y compañía.

Hasta allí llegó su sensatez, pues tan pronto se conocieron los resultados electorales que favorecieron a Rómulo Betancourt, se empeñaron en cambiar su política democrática por la absurda lucha insurreccional y armada contra el nuevo gobierno que tenía tan amplio respaldo popular. En esa política arrastraron al MIR y, en lo adelante, la continuaron hasta que fueron derrotados política y militarmente. Luego de diez años de perseverar en esos errores volvieron a la lucha democrática, pero el haberse aislado de las masas redujeron, electoralmente hablando, a toda la izquierda a un 5% de respaldo que se hizo histórico y arrastró consigo a los que se le vincularon (incluyendo al MEP y al MAS) en todos los comicios durante aquellos años. Solo la llegada del fenómeno telúrico de Hugo Chávez hizo a la izquierda salir de ese sótano marginal.

Acabado por disposición divina el fenómeno telúrico a que hicimos referencia, quienes lo heredaron han hecho añicos, en menos de un quinquenio, aquel auge de masas que los apoyó y les creó la ilusión de que ese aluvión sería eterno. Así como los comunistas en los años sesenta, el PSUV en las manos inexpertas y tozudas de Nicolás Maduro, Diosdado Cabello y Jorge Rodríguez –con otros seis o siete enchufados– va camino a su aislamiento de las masas, al encerrarse en la torre de marfil de Miraflores para usar y abusar de los recursos del poder, en su beneficio personal, sin parar mientes en que su militancia está sufriendo, igual que el resto de nuestros compatriotas, el fracaso de un modelo que ya es imposible de enderezar por los mismos que lo engendraron.

Si uno ve y oye a la oposición organizada desde la MUD, a la sociedad civil en su conjunto –desde el Country Club de Caracas hasta quienes habitan en San Carlos de Río Negro–, a los soldados y oficiales de nuestras fuerzas armadas y a sus mujeres e hijos –que no estén enchufados en los altos mandos corruptos– y ahora, también a estas alturas, a la creciente oposición interna del PSUV, léase: Aporrea, a “los entristas” de Marea Socialista, a los ex ministros de Chávez y a los militares descontentos que auspician el revocatorio, encabezados por el “histórico” Clíver Alcalá Cordones, se llega a la conclusión de que la sordera de la banda de los tres va a llevar al otrora gran partido de masas, que fue el PSUV, a transitar la senda que lo llevará, indefectiblemente, al 5% histórico. Conste que esos no son mis deseos, sino la constatación de una realidad abrumadora que se lee en todas las encuestas de opinión, las que dan cuenta del desplome progresivo del gobierno y su respaldo político.

No deseo el desplome del PSUV, porque el próximo gobierno democrático va a necesitar, como todo gobierno serio, de una oposición fuerte que le sirva de contrapeso ante la opinión pública y haga las veces de contralor de quienes manejan el erario público. Además, la única manera que tiene el PSUV de preservar su conexión con las masas es la urgente necesidad de contabilizar su militancia verdadera, la que tiene mística para aguantar el chaparrón opositor que se les viene y no unas adherencias oportunistas del clientelismo político, que hoy vive de la ubre gubernamental.

Espero, porque conozco a muchos de ellos, que prevalezcan en el PSUV los políticos experimentados y sensatos que decidan abrir el canal democrático del referéndum revocatorio del mandato de Maduro, como desiderátum para salvar lo poco que le pueda quedar al PSUV de respaldo popular. Aquella mayoría que aplaudía a Chávez a rabiar, hoy odia a un gobierno que los arruina progresivamente y pone a pasar hambre.

La historia es muy reciente para haberla olvidado. Lo que queda de sensatez en el PSUV deberían hacerle caso a lo dicho por Giordani, Héctor Navarro, Edmée Betancourt, Nicmar Evans, Clíver Alcalá, Pérez Pirela, porque de lo contrario quienes los van a llevar al 5% histórico serán los que les exigen que protejan la gobernabilidad… sí, aquella gobernabilidad: “Del mismo grupito de 10 que se cambian de puesto como en el juego de las sillas” (Oswaldo Rivero, alias cara e’mango, dixit).