• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

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Antonio Ecarri Bolívar

Marxistas, marxólogos, marxianos y… ¡marximafiosos!

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Ludovico Silva fue uno de los intelectuales marxistas más talentosos de la Venezuela de todos los tiempos. Ludovico publicó una famosa obra llamada Marxistas, marxólogos y marxianos de donde hemos tomado, abusivamente, su título para referirnos a la imposible ubicación de este régimen en ninguna de esas categorías, sino más bien en la acepción criminal de lo “marximafioso”, habida cuenta de cómo desde al alto gobierno se protege a una nueva burguesía importadora (Giordani dixit) que pretende acabar con la producción en abierta contradicción con los marxistas de todas las épocas.

Cuando Silva recogió de la obra de Marx aquellos elementos que le permitieron enjuiciar al capitalismo, desde el contexto latinoamericano, no olvidó mencionar la caterva de errores que los pueblos de la Europa del Este cometieron en su camino al socialismo. En su estudio analiza las desviaciones y malas interpretaciones de conceptos básicos del marxismo como: la ideología, la plusvalía, la alienación, el capitalismo, la Iglesia, la utopía, la cultura, etc., desde los cuales procura, inútilmente, creo, revivir un marxismo fosilizado por los manuales elaborados por los intelectuales soviéticos y demás panegiristas criollos y latinoamericanos adoradores de la “catedral” soviética en buena hora derrumbada.

De Ludovico Silva es esta afirmación demoledora de las ilusiones teoréticas de algunos “marxistas” reencauchados como “marximafiosos”, que pretenden acabar con la fuerza motriz fundamental de todo proceso revolucionario: la clase obrera: “Si la ‘contradicción’ entre proletarios y burgueses fue inevitable, fatal y mecánica, ya tendríamos nosotros el socialismo, existiendo entre nosotros. No tendríamos esa horripilante caterva compuesta por los obreros burgueses, los burócratas del trabajo asalariado. No tendríamos una serie de países autodenominados socialistas, que en realidad conservan y protegen no solo las formas capitalistas de alienación, sino que inventan nuevas formas”. He aquí, hoy día en Venezuela, una nueva forma de capitalismo que horrorizaría a Ludovico, si estuviera aún entre nosotros: la mafia de la “boliburguesía” importadora que pretende inventar una nueva forma de alienación capitalista al acabar con la producción para seguir alimentando sus bolsillos “marximafiosos”.  

En nuestro artículo anterior dábamos cuenta del horror de quienes están influyendo de manera determinante en la orientación de este gobierno, cuando se empeñan en la reiterada negativa de otorgar divisas a la industria manufacturera o a la agroindustria para importar maquinarias, equipos y pagar proveedores para la producción, mientras les otorgan todas las que quieran a los integrantes de la mafia cívico-militar que controla las importaciones.

Nosotros, desde AD, mientras tanto, porque no creemos en exacerbar el odio de clases, sino estimular al sector privado para que produzca y obtener para nuestros trabajadores lo que llama la OIT “trabajo decente”, denunciamos a las mafias, porque se ha convertido, esa manía importadora, en una política de Estado. Por lo que, si quedaran marxistas de verdad apoyando a este gobierno, deberían romper definitivamente con los protectores de ese “marxismo-mafioso” que está acabando con la industria, con los trabajadores y, en consecuencia, con el “desarrollo de las fuerzas productivas”.

De seguir apoyando los verdaderos marxistas a este gobierno terminarán por constituir una novedad, qué duda cabe, en el concierto del socialismo mundial, al cambiar la propuesta de la dictadura del proletariado por la avand garde: “dictadura marxista-mafiosa” para seguir enriqueciendo a una minoría en nombre de Marx; pero tendrían, eso sí, como novedosa consigna: ¡Mafiosos del mundo uníos, que un nuevo fantasma recorre el mundo!… ¡El de Al Capone!

aecarrib@gmail.com