• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

Al instante

Jaque Mate a la última trampa

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De nada le ha servido a este gobierno todas las trampas, obstáculos y subterfugios para correr la arruga, diferir y así pretender burlar el derecho constitucional del soberano para ejercer la facultad del referéndum revocatorio del mandato del presidente de la República.

Ya se dieron cuenta de que todas la trapisondas realizadas hasta ahora, sin medir la profundidad de la crisis que vivimos, se les han hecho inocuas habida cuenta que el pueblo las ha venido sorteando todas y cada una de ellas. Les queda solo una. Veamos.

Dijeron que no podríamos reunir el 1% de las firmas y se recaudaron 1.1 millones de rúbricas (5 veces más de las requeridas); luego fuimos a la validación y dijeron que había fraude porque aproximadamente 12.000 personas (probablemente enviadas por el madurismo a sabotear) no aparecían en el registro, pero ¿qué importan 12.000 firmas frente a un millón? Se dieron cuenta del dislate y ahora siguen enredando el tema alargando el proceso y tomándose 20 días hábiles para chequear (¿qué le pueden chequear a una huella?) algo que ya está validado por las máquinas captahuellas.

También saben que al convocar y definir los lugares para que 20% de los electores vaya a activar el referéndum no solo van a ir a solicitarlo los 4 millones necesarios, sino que si abren todos los centros de votación, como debe ser, va a asistir el doble de ellos. También están conscientes de que el “sí” indispensable para revocar a Maduro va a sacar, no solo los 7 millones y medio de votos requeridos, sino que va a superar con creces esa cantidad.

¿Cuál es, entonces, la última maniobrilla de baja estofa que les queda para impedir que la voluntad mayoritariamente soberana del pueblo se exprese? Alargar los lapsos, no previstos en la norma, para que el único sacrificado sea Maduro y no el resto del gobierno, porque un malhadado artículo 233 constitucional dispone que si se revoca antes del 10 de enero de 2017 se convocan nuevas elecciones, pero si se hace después de esa fecha queda revocado el presidente, pero lo sustituye el vicepresidente y así se la pasa el resto del gobierno en la “manguangua” de mantenerse enchufados.

Es por eso que nos hemos propuesto desmontar esta última maniobra al proponer una enmienda constitucional que corrija el entuerto. En efecto, es necesario introducir ajustes en el artículo 233 de la Constitución para que se corrija una inconsistencia conforme a la cual el vicepresidente ejecutivo, funcionario designado por el presidente de la República, no elegido por el pueblo, puede asumir en todos los casos de ausencia absoluta la Presidencia de la República por un tiempo prolongado, actualmente hasta por dos años en el último tercio del período.

La más alta posición de la República debe ser asumida, no por un funcionario designado a dedo, sino ocupado por un miembro del Poder Legislativo, ya que es el otro órgano del Poder Público depositario de la soberanía popular. Por tales fundamentos, se propone enmendar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, mediante la modificación del artículo 233, en la forma siguiente: “(…) Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, la Asamblea Nacional procederá, dentro de los 30 días siguientes, a elegir entre sus integrantes a quien ejercerá la Presidencia de la República hasta completar dicho período, en sesión especialmente convocada con este objeto y por el voto de la mayoría de sus integrantes”.

Hasta aquí les llegará la última maniobra para burlar la decisión mayoritaria del pueblo que se va a expresar gracias al mandato constitucional. En todo caso, esta enmienda, una vez sea aprobada, el madurismo tendrá una única y última salida: dar el zarpazo definitivo a la Constitución y declarar la dictadura. Así como Pérez Jiménez en 1957 y… en el 58… estaba derrocado y exiliado. Enmendemos la Constitución para desmontar la última trampa y ponerlos a jugar el último peón, pero… ¡en ¡jaque mate!

aecarrib@gmail.com

@EcarriB