• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

Al instante

Don Tulio: deuda blanca la pagamos con intereses usurarios

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Tulio Hernández es uno de los intelectuales venezolanos que más respeto, no solo por el inmenso bagaje cultural que posee, sino por su coraje personal sin dobleces de ningún tipo frente a este régimen, y ese es un aspecto, en la vida de los venezolanos de hoy, que debe ser valorado porque, lamentablemente, no es la regla sino la excepción en la conducta de muchos. Además, me consta que no es un diletante, porque juntos hicimos campaña, en las elecciones pasadas, hasta en pueblitos interioranos de los Andes. Por estas razones me arriesgo a responder su artículo del pasado domingo, en El Nacional, que tituló “La deuda blanca”.

Digo que es un riesgo que asumo, porque contradecirle algo a tan reputado escritor no deja de ser un atrevimiento que uno puede pagar caro, pues las contrarréplicas de gente con talento suelen ser demoledoras. Sin embargo, quienes militamos en AD, no nos queda alternativa sino asumir la defensa de las ejecutorias del partido del pueblo, aunque mantengamos ese temor reverencial. Y lo hacemos con gusto, porque estamos persuadidos de que nuestros haberes superan ostensiblemente la deuda blanca, por lo que no repudiamos nuestra herencia sino que, por el contrario, la asumimos y tratamos de preservarla. 

Don Tulio dice muchas cosas, en el artículo en comento, que suscribo totalmente. Casi todas, vale decir, menos el último párrafo donde nos hace un llamado, a los adecos, cuando afirma: “AD nunca le ofreció, ni le ha ofrecido, al país una explicación certera de lo que pasó. No digo un mea culpa flagelante ni una autocrítica desgarrada. Hablo de algo así como una explicación pedagógica, digamos que una teoría adeca de la debacle que, acompañada de una épica de la construcción de la democracia, permitiera poner orden y compensar el trabajo sistemático de desvalorización del aporte de los civiles al desarrollo nacional emprendido por el chavismo. AD no supo cobrar lo bueno, ni presentar disculpas por lo malo. Y eso, la explicación negada y la ilusión perdida, son parte de la deuda blanca con el país”. Veamos don Tulio. Tratemos de complacerlo en la medida de nuestras aptitudes y capacidades.

De nuestros haberes se dice poco, pero nos basta argumentos como el de alguien que adversó a nuestros gobiernos, el eminente historiador Germán Carrera Damas, quien así se expresa:

“¿Tiene, algún otro partido o movimiento político venezolano, un capital histórico aunque sea de lejos comparable al acumulado por Acción Democrática a lo largo de una actuación asentada en grandes y prolongados sacrificios, grupales e individuales, y generosa de mártires? Pero, ¿Y las obras? No es posible enunciarlas todas, a partir de la primaria y básica de haber rescatado la Soberanía popular, secuestrada a perpetuidad desde la ruptura de la República de Colombia, dándole con ello a la República su cabal sentido. Como se lo dio a la condición de ciudadano la implantación del sufragio universal, directo y secreto, gracias a la cual la mujer venezolana ingresó a la ciudadanía plena. Sobre estas bases fue erigida, con la eficiente colaboración de los partidos políticos democráticos entonces nacidos, la República liberal democrática, persistente en los millones de venezolanos que la reivindicamos con nuestra defensa de los valores de Democracia y Libertad. (…) Ese es el capital histórico acumulado a partir de la determinación de los cuatro soñadores realistas que fueron capaces de concebir la instauración de una República liberal democrática en una sociedad plantada en un atraso secular. Si reivindicarlo es la fuente de legitimación histórica de los adecos, ¿Cómo no asumir, de manera abierta y orgullosa, la responsabilidad de hacer valer ese pasado, que es presente para el pueblo democrático, manteniendo activamente el compromiso no solo con el presente sino también, y fundamentalmente, con el futuro de la democracia venezolana?”.

Además, en torno a los haberes también puedo citar el libro editado por José Curiel: Del Pacto de Punto Fijo al Pacto de La Habana. Análisis comparativo de los gobiernos de Venezuela, donde el balance es totalmente favorable a las ejecutorias de los gobiernos democráticos, sobre todo al compararlos con estos 15 años de pesadilla.

Y en relación con “la deuda blanca”, don Tulio, la verdad es que los adecos sí nos hemos hecho “mea culpa”, aunque no siempre los medios de comunicación nos ayudan a publicitarla, a menos que se trate de convertirnos en los albañales de la historia; al presentarnos como el desaguadero de todos los males de la patria: desde los errores de Guaicaipuro hasta los de Hugo Chávez; mientras dejan como “sepulcros blanqueados” a todos los demás mortales, quienes también han contribuido, mucho más que nosotros, a la entronización de esta malhadada “revolución”, incluyendo a muchos medios de comunicación que hoy son víctimas propiciatorias del chavismo por haber seguido, a pie juntillas, la conducta del famoso “Chacumbele” de la guaracha cubana. Y mire usted que muchos ni siquiera rectifican sino que siguen moliéndonos, insistentemente, sin derecho a nuestra legítima defensa.

En mi trabajo, editado por la C.A Editora El Nacional, Socialdemócratas vs comunistas. Historia de una controversia venezolana, decimos en su última página: “AD debe hacer un mea culpa por los errores cometidos en el ejercicio del poder, sobre todo lo atinente a su desviación ideológica para caer en brazos de una oligarquía parasitaria del Estado que degeneró en vicios y corruptelas que deben ser aireadas para no volver a incurrir en ellas nunca jamás”.

Sin embargo, también decimos que a la militancia actual de AD, después de 15 años de chavismo, cuando la mayoría de los responsables de la “deuda blanca” se murieron o se fueron corriendo, no se les puede exigir su pago, pues 90% de ellos, cuando menos, ni siquiera han estado en ninguna responsabilidad gubernamental: hoy día, los ex gobernadores, ex ministros, ex presidentes de Institutos Autónomos que siguen militando en el partido del pueblo se cuentan con los dedos de las manos y… sobran dedos. Así lo dejo establecido al finalizar diciendo en la misma página del libro en comento:

“Venezuela espera que AD, deslastrada de esa parte del pasado que no les atañe a sus actuales militantes, la mayoría de los cuales nunca ha conocido funciones de gobierno –muchos de los que usufructuaron el poder, en nombre de AD, hoy no se les conoce su paradero–, asuma la tarea inmediata de lograr la unidad de todos los sectores democráticos, ante la mayor amenaza que ha tenido la civilidad venezolana en toda su historia, cuando inopinadamente en pleno siglo XXI aparece una montonera corrupta y desadaptada, en una metamorfosis truculenta presentándose como socialistas del siglo XXI (cuando pertenecen, más bien, al siglo XIX) queriendo engañar incautos para conculcar la libertad que tanto esfuerzo le costó al pueblo venezolano en general y, muy especialmente, a la militancia del partido del pueblo”.

La deuda blanca la hemos reconocido, pero con los ataques de estos últimos 15 años, desde la oferta de Hugo Chávez de “freír la cabeza de los adecos en aceite” hasta las críticas demoledoras de nuestros propios aliados, la hemos pagado, amigo Tulio, hasta con intereses usurarios. Como usted dice, tampoco tenemos la obligación de flagelarnos, no está en nuestros genes ese masoquismo.

Finalmente le envía un abrazo sincero, un adeco sin un patrimonio de la magnitud necesaria para pagar deudas, si aún queda saldo, que otros adquirieron en el pasado. Podríamos intentar, ese pago, con el dinero mal habido de los “boliburgueses” actuales, quienes son, mutatis mutandi, los mismos corruptos de la “cuarta”, aunque ahora sean peores, porque ni siquiera poseen los escrúpulos que tuvieron en el pasado.

El debate sigue abierto y lo podemos continuar, con gente como usted, porque nos consta su buena fe y se merece el mayor de nuestros respetos. Muchos saludos, amigo Tulio. 

aecarrib@gmail.com

@EcarriB