• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

Al instante

Chacumbele se llama Tsipras… o ¿ Maduro?

  • Tweet:

  • Facebook Like:

  • Addthis Share:

Chacumbele es una vieja guaracha cubana escrita por Armando Mustelier, quien se inspiró en un personaje real: un policía que vivió a principios de siglo pasado en La Habana que, engañado por su mujer, se suicidó. Esta historia se hizo popular gracias al tema interpretado, entre muchos, por Miguelito Valdez, Rolando La Serie y Celia Cruz que la hicieron famosa y convirtieron el pegajoso estribillo en una frase popular: “Chacumbele, el mismito se mató..., pobrecito Chacumbele, el mismito se mató…”.

Pues bien, al flamante primer ministro griego Alexandre Tsipras, líder del partido Syriza, le ha ocurrido lo mismo que al policía cubano, pero en la “boutade” del circo del referéndum que “ganó” y lo acompañaron, en su infantil jolgorio, Fidel y, claro está, Nicolás.

La estulticia de una mayoría de ilusos le dio ese “triunfo” que fue celebrado por Fidel Castro, cuándo no, y por Maduro, of course, en plena Asamblea Nacional. Recordemos cuando este último pidió que se pusiera de pie todo el público asistente en el Parlamento para aplaudir frenéticamente al embajador griego, quien también aplaudía como mono lúbrico el “triunfo” de su amado líder en tierras helénicas.

¡Ah!, pero no contaban con la astucia de los líderes de los países serios del resto de Europa, como españoles y portugueses, por ejemplo, que han tenido que pasar por el trago amargo de disciplinar sus finanzas y no iban a venir a premiar la irresponsabilidad de un demagogo que, imitando a sus pares tropicales, se iba a pasar por el forro de la chistera la austeridad que indica el sentido común.

En tal virtud, el demagogo Tsipras ha tenido que guardarse en el bolsillo posterior de su pantalón (Chávez dixit) su irresponsabilidad preelectoral y aceptar todas las condiciones, peores ahora que antes del referéndum, para poder recibir el tercer rescate que anda por la bicoca de 90 millardos de euros. Es que hasta los propios ministros de Tsipras, que le creyeron y en consecuencia se resistieron al acuerdo, acaban de ser destituidos por el mismísimo demagogo heleno que los engañó. Así paga el diablo a quien bien le sirve.

Hay que reconocer que independientemente del obvio desenmascaramiento de su demagogia, Tsipras ha hecho lo que el sentido común indicaba, antes de someter a su pueblo a la infantil y torpe burla de marras: conjurar el fantasma del Grexit, –como denominaban eufemísticamente la loca propuesta de la salida griega de la comunidad europea–, pero en el momento nos surgen algunas pregunticas: ¿qué van a decir ahora los alegres aplaudidores –Fidel y Maduro– de la irresponsabilidad preelectoral del griego ya corregida: dirán que fue derrotado por los representantes de la “guerra económica” imperialista o más bien lo llamarán traidor a la clase obrera?

Así como Tsipras tuvo que bajar la cabeza para rendirse frente a la evidencia del sentido común, es decir, que para poder salir de la crisis un país botarata es necesario apretarse el cinturón, reducir las pensiones, comenzar a privatizar empresas públicas quebradas y aumentar impuestos, exactamente lo que le espera a Nicolás como desiderátum de la política desarrollada por el finado durante 15 años de locura e irresponsabilidad y que él pretende, como Chacumbele, mantener. Fíjate, Nicolás, que el avispadísimo de Fidel aplaudió a Tsipras, pero también sucumbió y ya en Washington abrió embajada.

¡Ay Maduro!, mírate en el espejo del caballo que tu pana Tsipras no le metió a Troya, sino a la mismísima ciudad de Atenas donde la vieja y obsoleta izquierda, que hace dos semanas lo apoyó, está ahora pidiendo la cabeza de tu nuevo mejor amigo. Chacumbele ahora se llama Tsipras y… tú, Nicolás,… ¿te cansaste de aplaudir o también vas a emular al policía habanero?

aecarrib@gmail.com