• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

Al instante

Los Casa León siempre conspiran… ¡a su favor!

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El marqués de Casa León es el típico antihéroe de nuestra historia política colonial, cuyos herederos han continuado aquella práctica suya de amoldarse a los gobiernos y tratar de mantenerlos mientras les sacan provecho, pero que luego abandonan –a última hora– para que sean otros quienes carguen con las culpas y ellos aparecer impolutos frente al nuevo gobierno para ver cómo se le arriman. Eso está pasando hoy y el alto gobierno no se da cuenta del jueguito, porque no conocen la historia y, como dijera Santayana: “Están condenados a repetirla”.

Casa León es un personaje de nuestra historia que fue estudiado por don Mario Briceño Iragorry y luego destacado en la obra de Mariano Picón Salas. Este último nos relata que: “El marqués sirve y traiciona alternativamente al rey, a Miranda, a Monteverde, a Bolívar, a Boves, y de tanto traicionar y acomodarse hubiera acaso concluido como honorable agricultor y propietario, como una sedicente columna  del orden social, si el general Páez, quien junto al impulso heroico conservó el cálculo sanchesco, no pensara que aplicando la ley a Casa León podía adquirir, al mismo tiempo, las magníficas y bien regadas haciendas que el marqués poseía en los Valles de Aragua. (…) De Casa León a Gómez, pasando por Páez y Crespo, allí se iluminan algunos de los móviles económicos de nuestro proceso histórico hasta días muy recientes, cuando las acciones bancarias y las regalías petroleras engendraron una forma de poderío quizás más diabólico. (…) Nos parece  haber conocido al antihéroe redivivo en algún club elegante, entre vasos de whisky  escocés, mientras se tejen las más misteriosas cábalas financieras”.

Y eso que ni don Mario ni don  Mariano conocieron lo que significa manejar la chequera petrolera, Cadivi y las empresas eléctricas, todo al mismo tiempo, para que hubiesen convulsionado al conocer las alianzas de estos con los nuevos ricos de nuestra burguesía financiera, aliada con unos “bolichicos” que dejan pálido al marqués de Casa León y toda su saga republicana.

Este gobierno está en situación terminal y quiso rectificar para no perder el pescuezo en el intento, pero quienes impidieron su rectificación son los mismos que tratan de cerrar los caminos democráticos y el alto gobierno no parece darse cuenta de la trapisonda que les han preparado los grandes beneficiarios del régimen. Los nuevos Casa León de sus tormentos.  

Sigamos con don Mariano, cuando quiere alertarnos desde lo más profundo de nuestra historia patria contra estos malhechores, tipo Casa León, que si en este gobierno no hubiese tantos pillos e ignorantes ya los hubiesen detectado: “(…) Lo característico de Casa León es no tener amigos, porque los amigos de hoy son solo un escabel para saltar a los amigos de mañana; quema ahora lo que adoró ayer y solo conserva de cada metamorfosis la misma sonrisilla, el mismo ojo de lince para asaltar cada suculento bocado. Sus ideas, aunque siempre las esconde, son plegadizas y elásticas, y así puede disculparse diciendo que aconsejó cordura cuando la violencia parecía dominar, y fue partidario de la determinación enérgica cuando prevalecían los indecisos.

(…) Y cuando caiga un gobierno (oigan: militantes del PSUV) y el pueblo quiera cobrar la injusticia y el abuso que padeció, volcará acaso su cólera contra el humilde guardia municipal, contra el escribiente que gana cuarenta pesos, el portero o el jefe de parroquia, descubriéndose ante el Señor Marqués de Casa León. Van a constituir nuevo gobierno y el Señor Marqués ya marcha en traje de gala a ofrecer, patrióticamente, su consejo y dictamen. Desde su trinchera de finanzas y relaciones sociales, él espera al político inexperto, a veces idealista, como Mefistófeles aguardó a Fausto. Con el mayor énfasis declara que no es político, y merced a esta aparente apoliticidad se desliza rastreando como gran lagarto por la contradictoria jungla de intereses y pasiones que crea todo gobierno. Cuando los políticos de un régimen desaparecen, siempre subsiste Casa León organizando una nueva expedición pirática sobre las tablas del naufragio”.

Maduro: los Casa León no quieren que rectifiques, tú le haces caso y al hacerlo estás preparando tu defenestración sin posibilidad de regreso. Claro que hay que alertar también a Henry Ramos, a Capriles y a Leopoldo, porque Casa León…habrá. Ya verán.