• Caracas (Venezuela)

Antonio Ecarri Bolívar

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AD, 73 años: ¡no más bisagra!

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Acción Democrática, parece de Perogrullo decirlo, es un partido político con vocación de poder demostrado en sus 73 años de historia. Hemos pasado por todas las experiencias que se le pueden reclamar a un partido político en el mundo: nuestros padres fundadores se formaron en las catacumbas de una oprobiosa dictadura que hizo comenzar el siglo XX venezolano con 45 años de atraso. Nuestro accionar político impidió, con la Revolución de Octubre de 1945, su continuismo al derrocar el contubernio López-Medinista haciendo progresar a la nación, en democracia y libertad, contra quienes quisieron darle largas a la participación del pueblo en su propio destino.

Con la Revolución de Octubre propiciamos las primeras elecciones universales, directas y secretas de la historia de Venezuela, elegimos a Rómulo Gallegos presidente de la república, aunque al poco tiempo fue derrocado por el militarismo heredero de las tiranías.

Ello obligó al partido del pueblo a pasar a otra forma de lucha: la clandestinidad, durante los 10 largos años de la dictadura perezjimenista la que también se logró defenestrar por la iniciativa de Acción Democrática, al convocar la unidad nacional contra esa tiranía que desembocó en el glorioso día del 23 de enero de 1958, cuando pueblo y militares progresistas salieron a la calle a derrocar al tirano. En esos 10 años nuestros más importantes líderes fueron asesinados, presos o exiliados, pero el partido mantuvo su mística indoblegable y su esperanza intacta de retornar al poder.

En efecto, al ser convocadas elecciones, después del derrocamiento de la mencionada tiranía, el partido del pueblo volvió al poder con Rómulo Betancourt, quien tuvo que soportar, combatir y derrotar, política y militarmente, a sectores de la izquierda radical y la derecha extrema, quienes en matrimonio morganático conspiraban contra la democracia recién estrenada en Venezuela. En esa lucha también colaboró, con hidalguía debemos reconocerlo, el partido socialcristiano Copei en defensa de las instituciones que el pueblo se dio en libérrimos comicios. 

A partir de allí ganamos elecciones con Raúl Leoni Otero, Jaime Lusinchi y Carlos Andrés Pérez en dos oportunidades; y también perdimos otras con Gonzalo Barrios y Luis Piñerúa. Cuando fuimos gobierno construimos casi todo lo que en materia de infraestructura existe en Venezuela, y cuando fuimos oposición lo hicimos con hidalguía para defender la democracia y sus instituciones.

La defenestración de Carlos Andrés Pérez, por los hechos que todos conocemos y que no es el propósito de estas líneas esclarecer, significó una derrota histórica para nuestra organización y un descalabro que se acentuó con la llegada de Hugo Chávez al poder, pues este estaba empeñado en la desaparición de AD a sabiendas de que era y es el partido más y mejor compenetrado, social y políticamente, con el pueblo llano venezolano. Hugo Chávez desgobernó a Venezuela durante 14 largos años, lo equivalente a casi tres períodos presidenciales y recibió más de 1 millón de millones de dólares durante su mandato, mientras se acrecentaban exponencialmente los problemas más elementales y acuciantes para nuestros compatriotas y que todos conocemos. Luego, en la gestión de Maduro todos esos problemas se han multiplicado, pero lo que nos preocupa es que aún no se ha consolidado una alternativa de poder y AD no puede continuar observando cómo se deteriora la MUD y se consume en diferencias nimias, esperando que se amalgame una unidad de siglas que en definitiva no le dicen nada o muy poco a la sociedad venezolana.

Esta es la oportunidad de AD de salir a la calle con su propia política, sin complejos de ningún tipo, con toda esa experiencia de luchas desde la clandestinidad, el gobierno o en la oposición, para recorrer Venezuela con su tarjeta blanca y sus símbolos llamando a la unidad, no de siglas, sino de propósitos de Estado. Seguros estamos de que la mayoría de los partidos políticos integrantes de la MUD nos acompañarán, pero lo más importante: los venezolanos sacudirán sus temores al ver a una Acción Democrática dejando de ser bisagra, para convertirse en una real alternativa de poder, para salir de esta pesadilla que nadie quiere se prolongue en el tiempo. De los adecos depende. AD nació –Rómulo Betancourt dixit– para hacer historia, pero… ¡desde el poder!

aecarrib@gmail.com

@EcarriB