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Eduardo Machado (1902-1996)

Eduardo Machado

Eduardo Machado

De familia acaudalada, jugó con el equipo de beisbol Los Samanes, que reunía a jóvenes de las familias de mayor poder económico de la época, a la par queluchaba contra el régimen gomecista, por lo que el mismo año de 1923 debió exilarse en Cuba, donde participó en la fundacióndel Partido Comunista

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Todavía hoy es posible jugar en las mismas canchas de tenis de El Paraíso donde solía practicar quien en 1923 se coronó campeón nacional de la disciplina. Eduardo Machado Moralestambién compartía los ideales de su hermano mayor, el dirigente socialista Gustavo Machado.

De familia acaudalada, jugó con el equipo de beisbol Los Samanes, que reunía a jóvenes de las familias de mayor poder económico de la época, a la par queluchaba contra el régimen gomecista, por lo que el mismo año de 1923 debió exilarse en Cuba, donde participó en la fundacióndel Partido Comunista.

Menesteres similares lo mantuvieron ocupado en México, Estados Unidos, Francia, España y Rusia, hasta que pudo volver al país, en 1941. Entonces publicó un libro, El ejército rojo y sus victorias, que le ganó el honor de convertirse en el único preso político de Isaías Medina Angarita. Fue encarcelado poco tiempo y no volvió a salir del país hasta 1950, obligado por la dictadura de Pérez Jiménez.

Retornó a la patria tras la caída del régimen y se desempeñó como diputado, hasta que una vez más fue acusado de rebelión. Entonces lo enviaron al Cuartel San Carlos, donde permaneció cinco años. Durante ese tiempo compartió con el periodista Guillermo García Ponce, quienescribió el libro Memorias de un general de la utopía. En el título, García Ponce refiere muchos episodios de la vida del luchador que también revelan de manera elocuente su talante romántico.

En México, por ejemplo, se hizo amigo delos pintores Diego Rivera y David Alfaro Siqueiros, así como antes, en Caracas, hizo lo propio con el también pintor Nicolás Ferdinandov, quien lo acompañaba a las partidas de tenis en el Club Paraíso, así como a Macuto. El ruso no entendía el beisbol y estaba enamorado del mar venezolano.

Machado lo ayudaba a vender sus piezas de orfebrería entre sus amigos de las clases pudientes. Más tarde, también loasistiría cuando escapó a Curazao junto con su novia, en quien se había empeñado uno de los poderosos del régimen gomecista. Del artista, agradeció siempre sus conversaciones, aquellas que mantuvieron en su taller –del que era asiduo Armando Reverón– y durante las caminatas que solían hacer hasta El Valle: “La lucha contra la tiranía de Gómez nos lanzó al campo de la política; la literatura marxista y las conversaciones con Nicolás Ferdinandov nos pusieron en camino de dar un fundamento ideológico y científico, universal y social, a nuestra rebeldía contra las injusticias y la opresión”.