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La libertad de pintar donde quiera

Mariana Hidalgo, artista urbana del Boulevard de Sabana Grande

Mariana Hidalgo, artista urbana del Boulevard de Sabana Grande

Para la argentina Mariana Hidalgo, pintar sus obras en plena vía pública, con tizas y las calles de un bulevar como lienzo, son el sinónimo de libertad creativa. Esta es la historia de una artista que enrumbó hace un año en un viaje por Sudamérica para conocer y exponer sus trabajos en el exterior

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Eran las 2 de la tarde y la artista retocaba con tizas un tucán pintado sobre un lienzo extenso  que es caminado por miles de caraqueños: el bulevar de Sabana Grande. Mariana Hidalgo es una joven delgada y con cabello corto. Viste una falda bohemia y camisa de tiras desgastadas. Sus manos y rodillas son oscuras, pero no por su tonalidad de piel, sino porque con esas partes del cuerpo se apoya en el piso asqueroso y mugriento para poder pintar las creaciones que le permiten comer y pagar el hospedaje del hotel donde se aloja.No es una artista convencional de pinceles y cuadros.

El arte callejero con tizas es su única publicidad y una caja pequeña de madera con dibujos realizados a manos, sostenida por una botella de plástico, es lo que tiene Mariana para subsistir.  Con 28 años de edad decidió emprender una travesía por países sudamericanos para mostrar su arte y conocer las ciudades, iniciando desde su pueblo natal, Benito Juárez, en  Argentina, y experimentando varias aventuras por Bolivia, Ecuador, Perú y Colombia hasta llegar a Caracas, en donde está de paso, viviendo con lo que recolecta en el día a día.

Mientras pasan los minutos y perfecciona los últimos detalles de la creación que probablemente pierda sus matices y colores, por culpa de las personas que caminarán Sabana Grande durante el día,  la concentración de la artista se ve interrumpida por individuos que le preguntan los precios de sus bosquejos y por aquellos que pisan su creación. Sin embargo, no es motivo para ella de maldecir o insultar a quienes pasan por encima de su obra. Al contrario, su semblante se mantiene sonriente. Mariana ha mantenido la misma expresión de alegría durante la realización de su pintura.

Tomando el rol de artista construye el concepto de libertad como una forma de plasmar sus ideas y sentimientos en cada obra. Ejemplifica este pensamiento recorriendo los países con su artesanía, sin importar las limitaciones económicas y dificultades físicas que se le puede presentar en las ciudades en donde expone al público sus dibujos, murales y piezas nacientes de su propia imaginación.Para esta artista, la noción de libertad no solo se evidencia en el hecho de crear y expresar, sino en la permisividad de ejecutar el arte en todos los lugares deseados para llevar la cultura a los espacios público. Eso es trascendental para plasmar la libertad y lo artístico. Si no puede contar con la autorización, ella busca la forma de cómo hacerlo, pero lo importante es realizarlo.Mariana ha tenido el infortunio de ser desalojada en sitios públicos que no le han dado libertad de producir su arte.

Caracas, la ciudad de los techos rojos, y en especial Sabana Grande, le han brindado la oportunidad de hacer sus creaciones sin necesidad de evadir la autoridad. Es por eso que califica la experiencia en la capital de Venezuela como satisfactoria, sumándole el  trato agradable de las personas que se le acercan a conversar y le proponen alternativas distintas a las planteadas por ella.  

Después de varias horas de dedicación, y bajo un sol intolerante, logra terminar el tucán que pintaba sobre las baldosas del extenso bulevar. Mariana cataloga su trabajo como una manera de “sacar un poco de la rutina” a las personas que se ahogan en sus responsabilidades laborales. Incluso un hombre, quien notablemente estaba embriagado, se detuvo a comentarle a la artista que la inspiración de ella se basó en una camisa marrón, llena de tucanes, que cargaba el individuo. 

Al finalizar, su labor es reconocida por los transeúntes que se paran a ver la ejecución artística plasmada en el piso. Fotografías, comentarios, colaboraciones monetarias y propuestas surgen entre aquellos que se detienen a ver el dibujo de tiza. Mariana seguirá su camino. No sabe si viajará al interior del país o su destino será continuar nuevos proyectos fuera de las fronteras venezolanas. Pero lo que sí se puede intuir es que ella prolongará sus pasos de libertad: el camino del arte que tomó hace un año y el cual continuará exponiendo en las calles de Sudamérica.