• Caracas (Venezuela)

Andrés Felipe Altamar Lambraño

Al instante

La degradación de la vida

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Vida, palabra breve, compuesta por cuatro letras, de sentido profundo, y de invaluable costo en lo real.

Durante diferentes periodos y circunstancias, la muerte ha sido protagonista como absurdo histórico, reflejada en gran parte de los acontecimientos de la humanidad; no obstante nuestra “racionalidad” no nos ha alcanzado para resolver “los problemas de siempre”, nuestras diferencias de piel, ideología y credo han demostrado en reiteradas ocasiones que puede dominarnos, y lo más vergonzoso… para polarizar y desmembrar. ¿Acaso le puede ganar a la humanidad la indolencia e intolerancia? ¿Dónde quedó el respeto que nos enseñaban nuestros abuelos? ¿En dónde quedó el valor por existir? ¿Desde cuándo la vida finaliza oprimiendo un botón? ¿Somos realmente humanos?

En nuestros tiempos el respeto sigue tan frágil como la vida misma, casi de papel, mientras el mundo sigue de manera imparable, sumido como de costumbre en algún tipo de conflicto, la sola idea de paz mundial se diluye como cualquier utopía, pues el dinero vale más que la vida, a causa de la avaricia y mezquindad.

Hoy la verdad es gaseosa, y la desinformación se formaliza en un mundo conectado pero fragmentado, manejado por la conveniencia del que domine, casi siempre un monopolizador.

Por otra parte, quien con caracteres plasma las ideas anteriores, desde la sobriedad sabe perfectamente que el mundo no lo cambiará a causa de un artículo de prensa; no obstante, a pesar de vivir en un sistema donde lo bueno es considerado malo y lo malo es visto como bueno, está en nuestro interior darle el valor a la vida, pues finalmente por más controles, imposiciones y represiones que quieran ejercer en nosotros, somos finalmente los dueños de nuestro destino, es importante recordar que todos tenemos el poder de las buenas acciones, en nuestras manos está darle fuerza al desvalido, darle de comer al hambriento y darle de beber al sediento, más allá de lo que podemos pensar o sentir, nuestra generación puede ser de peso al incómodo mundo que heredamos, porque sencillamente hay mucha gente que quiere hacer algo pero no sabe cómo arrancar, ojalá estas líneas motiven de alguna manera esperanza y buenas acciones, pues aún la suerte no está echada y algo de valor ha quedado en nosotros.

@historiaaltamar