• Caracas (Venezuela)

Andrés Felipe Altamar Lambraño

Al instante

Migración recíproca

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Venezuela fue por mucho tiempo el destino de un gran número de inmigrantes suramericanos  y europeos que veían en este país el cambio de suerte que tanto deseaban. Décadas como las de los sesenta, setenta y ochenta reflejan una gran movilidad de migrantes provenientes de países vecinos. Un buen ejemplo de migrantes cercanos lo encontramos en la República de Colombia, país hermano de historia y legado, donde muchos padres de familia encontraron soluciones económicas devengando bolívares que cambiaban a pesos (multiplicando el gran poder adquisitivo otrora de nuestra moneda). Muchos sectores fueron premiados por mano de obra extrajera y con estas llegadas no solo se consolidarían nuevos trabajadores, también se solidificarían familias dejando “cromosomas” históricos y culturales entre fronteras y países.

En aquellas décadas Venezuela era más atractiva en todas las esferas de las relaciones, desde el interés de firmas extranjeras por asentar filiales, hasta el interés del estudiante con el sueño de capacitarse. Por otra parte, los de más experiencia recordarán una economía más sólida y un país abastecido, quizás hoy recordarán un panorama más tranquilo y con su respectiva situación política.

Las condiciones del país se han trasfigurado, muchos sectores productivos hoy se encuentran en jaque a causa de la ausencia de capital externo y de las empresas que fueron satanizadas. Impulsar las dinámicas económicas actualmente parece un juego de ajedrez sin ganador.

Hoy por hoy las cosas han dado un giro impensado para algunos. Esperado y justificado para otros. En nuestros días 5 millones de bolívares representan en un país como Colombia alrededor de 20.000 pesos.

Ganar en pesos resulta muy alentador para un obrero y para un ciudadano medio (lamentablemente Venezuela se encuentra en pleno 2015 encabezando uno de los peores salarios de América Latina).

Un punto muy importante es señalar que la emigración de venezolanos a otros países ha tocado de manera férrea el plano académico o intelectual, es tangible la “fuga de cerebros” del país. Si comparamos las décadas antes mencionadas con los tiempos actuales referente a los emigrantes colombianos en Venezuela, notaremos sin mucho esfuerzo que estamos bastante lejos de aquella realidad, los roles han cambiado, en nuestros días un gran número de venezolanos buscan suerte en la hermana República, a gran parte de los nuestros le es más familiar ganar en pesos y gastar en bolívares.

Una vez más, estudiar la historia nos recuerda que en los procesos se encuentran estas particulares variables de lo que fuimos, lo que somos y en lo que nos transformaremos. No obstante, será también la historia como disciplina la encargada de relatar hasta qué punto este pueblo toleró la más aguda de sus inflaciones, el desabastecimiento de lo básico, las agotadoras filas y la inseguridad más férrea.

El tiempo nos ha demostrado que la migración con Colombia ha sido recíproca.

@historiaaltamar