• Caracas (Venezuela)

Andrés Cañizález

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Los tres obstáculos que nos separan del revocatorio

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La historia política de los últimos años deja en evidencia al menos dos cosas: 1) el chavismo tiene claramente un proyecto de poder hegemónico a largo plazo, y para alcanzar su objetivo no le importa saltarse incluso las normas constitucionales que en su momento apoyó y aprobó; 2) la alternativa democrática ha tenido la capacidad no sólo de resistir, sino principalmente de reinventarse y captar el apoyo popular incluso después de etapas de gran aridez e incertidumbre, que nos han hecho dudar de la dirección opositora y su capacidad estratégica.

Si partimos de estas dos constataciones, pero especialmente de la primera entonces el camino que nos separa hasta la realización del referendo revocatorio del mandato presidencial de Nicolás Maduro será complejo y lleno de dificultades. Hasta ahora el chavismo ha reconocido sus derrotas electorales sólo cuando ya no tiene otra posibilidad. Además en este momento, viendo cómo se han saltado sin miramientos el gobierno y el Tribunal Supremo de Justicia la voluntad popular al cercar y limitar a la nueva Asamblea Nacional, claramente legítima, nos esperan meses realmente difíciles. Por si fuera poco, el telón de fondo será una crisis económica que se agudiza con el paso de los días.

Esta profundización de la crisis, por la incapacidad gubernamental de tomar las medidas económicas correctas para frenarla o revertirla, no sólo ratifica la opción de que Maduro debe dejar la presidencia para poder enderezar la golpeada economía nacional, sino que nos coloca ante el peligroso escenario de estallidos sociales de gran magnitud (vienen ocurriendo a pequeña escala) que terminen desbordando a todos los actores políticos e institucionales, con consecuencias difíciles de prever.

El respaldo popular que tuvo la primera etapa de recolección de firmas para activar el referendo revocatorio, sin que se produjeran hechos violentos que lo impidieran a lo largo y ancho del país, es una evidencia –desde mi punto de vista– de que el venezolano quiere efectivamente un cambio, pero que éste debe ser en el marco de una ruta electoral y pacífica. Apegarse a lo que dicta la Constitución, en este momento, representa un genuino acto de resistencia democrática y así parecen haberlo entendido los venezolanos.

Las encuestas arrojan en este momento resultados contundentes. Si el referendo revocatorio se realizara el próximo domingo, más de 60% de votantes pondría punto final al mandato de Maduro. Pero como sabemos, el referendo no se hará ni en cuestión de días ni de semanas, nos llevará algunos meses estar frente a las urnas para ejercer el derecho al voto y dar un ejemplo de cambio político por una vía claramente civilista y democrática.

Visualizo tres obstáculos en el recorrido hasta que efectivamente se realice el referendo: 1) el tiempo; 2) el miedo; 3) el hastío.

Del tiempo se ha hablado bastante en estos días, especialmente después de que el gobierno redujo a sólo dos días la semana laboral en el sector público. Sería de ingenuos no pensar que la mano gubernamental busca desesperadamente extender al máximo la realización del referendo (sin negarlo del todo) para entrar en un escenario en el cual el chavismo sigue tutelando la transición post Chávez.

El miedo será un factor clave. Los golpes propinados salvajemente y con total impunidad a Jesús Chúo Torrealba, secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), son un mensaje al resto de venezolanos: podemos actuar con violencia. Este tiempo ameritará respuestas políticas y de carácter civil a esas expresiones. El gobierno quiere que el miedo paralice a la sociedad que apuesta por el cambio.

Finalmente, un tercer obstáculo depende enteramente de los venezolanos demócratas. Debemos vencer el hastío, el cansancio. Sí, son muchos años de marchas, de esperanzadas votaciones, de resistencia y resiliencia. No hay, sin embargo, otra opción que mantenerse apostando por el cambio democrático. Las próximas semanas y meses serán cruciales, que nadie dude de ello.